Ante la repentina, y a su vez esperada muerte de Fidel Castro, la voz de la oposición en Cuba se escuchó en Miami, representada en tres de sus más reconocidos disidentes.

Aunque para el escritor y expreso político Ángel Santiesteban-Prats no sea precisamente motivo de felicitación, sí quiso hacer un brindis por el futuro de su tierra, en la que ha enfrentado el encarcelamiento y la represión del régimen.

“Me han llamado muchos cubanos de Cuba y del extranjero para felicitarme, no creo que sea exactamente cuestión de felicitar, salvo que quiero entenderlo como que se abre una esperanza, que podría acercase la democracia para este país. Y con esa democracia todo el brillo que siempre ha tenido esta isla, que siempre tuvo y que fue apagado con la llegada del Gobierno”, expresó Santiesteban-Prats.

Pero para este ferviente opositor hablar sobre los que se fueron ya no sirve nada, el enfoque debe recaer sobre los que se quedan en el poder, en especial, sobre el cuestionamiento acerca del proceder ante la ausencia de la figura central de la ideología, que hace casi décadas se instaló en la Mayor de las Antillas.

“Hablar de los muertos ya no vale. Creo que uno debe tener la ética, que no tienen ellos, de por lo menos respetar a los muertos, y dejar que la vida y la historia se encargue de ellos. Ese es mi pensar por todo lo que nos han hecho sufrir”, comentó.

“Más vale hablar de los vivos, del hermano [Raúl], del hijo del hermano, Alejandro, del clan. Todavía tenemos a toda la familia, el clan de los Castro”, agregó.

Sin embargo, Santiesteaban-Prats se mostró optimista, pues considera que con la partida del tirano mayor, sus descendientes ya no sientan el mismo compromiso con su filosofía política.

“La poca luz que le queda de Raúl es su hijo que está en plena efervescencia. Pero si Fidel era una presión moral muy fuerte para ellos, creo que al no tenerlo deben pensar en sus nietos y bisnietos, resguardarlos, porque están inmiscuidos en esta historia. Creo que deben retirarse a hacer una vida normal, lejos del padre [Raúl], que cojan otro camino, este país no está disponible para ellos”, recalcó.

También dijo que hay que tomar en cuenta la sed de poder que caracteriza a los Castro, algo que según su criterio, puede ser combatido por el próximo mandatario de EEUU.

“Los Castro son soberbios, 60 años de dinastía. Ellos piensan que este país es de ellos. Creo que la jugada magistral está en las manos de Trump. Creo que es el hombre que Dios ha puesto ahí para los EEUU y para Cuba en particular”, enfatizó.

Por su parte, Oscar Elías Biscet, médico y activista por los derechos cubanos en la isla también compartió su sentir.

“Lo importante es que llegó el fin del tirano, es verdad que fue a través de un proceso natural, y de esto podemos extraer que ninguna persona es eterna, por tanto, tampoco los subsistemas o régimen creados vencerán”, señaló Biscet.

Aunque su primera reacción fue preocuparse ante la posible ola de represión que pudiera desatar este acontecimiento en la historia de Cuba.

“Siempre han hecho represión contra el pueblo cubano, y esto sería un motivo para reprimir al pueblo, en especial a la oposición”, comentó.

“En altas horas de la madrugada llamé a varios hermanos de lucha para que conocieran el mensaje, y estuvieran al tanto de cualquier reacción adversa que pudiera existir, como represión, detención, y así poder comunicarnos todos para saber que está sucediendo. Hasta ahora no hemos tenido esa dificultad”, reveló.

Sobre sus expectativas sobre el futuro, recalcó que sí se puede lograr un cambio en la isla, aún más ahora sin la figura de Castro en las sombras.

“Espero que el pueblo cubano pueda entender la situación, y que sepa que sí nos podemos librar de la tiranía, que sí podemos conquistar nuestros derechos humanos, y establecer el Estado de derecho”, expresó.

Por otro lado, el también opositor Antonio Rodiles opinó que la muerte de Castro, que llega justo con el cambio que se avecina en la Casa Blanca, supone una hora difícil para el régimen, que tendrá que enfrentar nuevas exigencias.

“Creo que la muerte de Fidel Castro llega en un momento muy desfavorable para el régimen, porque hay un cambio de administración en los EEUU, que ha hablado que no mantendrá la misma línea del presidente Obama, que lo que ha hecho es dar todo a cambio de nada, o sea, evidentemente habrán exigencias sobre el régimen, habrán demandas”, señaló Rodiles.

“El pueblo cubano está ya muy cansado después de habérsele dado expectativas de que las cosas iban a cambiar con EEUU”.

Con pocas horas de sueño y sin poder salir de casa para evitar perder la comunicación, Rodiles resaltó que, sin dudas, los Castros, viven una situación difícil tras la partida de su jefe.

“Creo que el régimen se enfrenta, después de casi 60 años, a un escenario muy adverso. La muerte de Fidel Castro ocurre en el momento más inoportuno. Veremos qué pasa en los próximos días, cuando pase la fase emocional”, comentó.

“Veremos si van a incrementar la represión y la violencia contra los actores políticos de la oposición, o si entenderán poco a poco que ese camino no conduce a nada”, añadió.

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