La pasada Cumbre de las Américas que tuvo lugar en Panamá, entre otros resultados, sirvió para variar la índole de ese tradicional evento continental. Lo que tradicionalmente tenía como objetivo la reafirmación democrática de los países pertenecientes, sobre un específico basamento ideológico. ahora derivó a tener la simple presencia en el evento como única calificación, puesto que en un cónclave en el que se reafirmaban formalmente las libertades democráticas y los derechos individuales, políticos, humanos, etc., ahora apareció, de igual a igual, con el conjunto de los países asistentes, un país en el que impera una dictadura, centralizada, de partidos único, sin libertad de expresión y estructura policial represiva. De modo que la dictadura castrocomunista de Cuba tomaba un asiento con aplausos solidarios, y de la mano dadivosa, y casi devota, del presidente de los Estados Unidos.
El gobierno cubano había anunciado (hasta con altanería) desde los primeros pasos para el restablecimiento de las relaciones con los Estados Unidos ( y entiéndase que para los oídos del mundo) que Cuba no haría concesión política alguna. Luego, que el modelo de su dictadura, con todos sus resultados y prácticas, continuará siendo el mismo. Y eso precisamente fue lo que mostró el gobierno castrocomunista, cuando llevó a efecto el bochornoso acto de repudio y agresión, propio de un terrorismo de Estado. Miembros del Ministerio del Interior, preparados desde Cuba para actuar brutalmente contra cualquier manifestación opositora, por pacífica que fuera, Fue así que salieron a compartir las golpizas, miembros de la embajada cubana, con golpes e insultos, en abusiva represión (y en territorio de otro país, como era Panamá) contra un pequeño grupo de cubanos, que habían acudido a depositar una ofrenda floral ante el monumento a José Martí.
De ese modo, la televisión del mundo presenció, cual es la índole, la mecánica policial, y represiva contra el pueblo en la Isla, eso que el propio dictador Raúl Castro manifestó retadoramente que no iba a cambiar en Çuba, porque el socialismo castrista impuesto en Cuba no era negociable, con independencia de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos; eso a lo que también le estaban dando el visto bueno los que en dicha Cumbre aplaudían frenéticamente el ingreso de la dictadura cubana en la familia democrática continental.
Y mientras ese espectáculo deprimente e indignante producía el gobierno cubano en Panamá, a poco dentro de Cuba se produjeron repetidos actos de brutal represión en distintos lugares de la Isla, como hicieron en la casa del disidente pacífico Jorge Luis García Pérez (Antunez), y también en el domicilio de Guillermo Fariñas, y contra otros disidentes no violentos que claman por los derechos humanos y la sociedad civil, y la libertad y democracia, esos que son los valores que tradicionalmente han imperado en las Cumbres anteriores.
Y también, mientras esas cosas - -y demás propias del evento, se daban en Panamá, con los elogios casi festivos por el nuevo miembro que ingresaba en el organismo continental, una encuesta independiente, la primera de esa índole y seriedad en más de 50 años, , arrojaba como resultado, entre otros, que tres de cada cuatro cubanos en la Isla tienen temor de expresar sus opiniones en público, y que 55 de cada cien cubanos quieren irse de Cuba a vivir en otro país.
Es así que la Cumbre de las Américas, lamentable, aunque alarmantemente, ha cambiado su índole tradicional y sus inherentes valores sobre los que se asentaba, por una indolente –de condescendientesolidaridad continental, al aceptar con aplausos y júbilo indolentes, a una dictadura, sin más concesiones, que estar allí, de igual a los otros países asistentes.