DINO CAPPELLI
Especial
Un informe indica que en América Latina y el Caribe en solo 8 años aumentará la desigualdad y sólo 1% acaparará más riquezas
DINO CAPPELLI
Especial
¿Qué sucedería si los gobiernos de América Latina y el Caribe no atacan la concentración extrema de riqueza y poder a través de políticas públicas? Según el último reporte de Oxfam, 200 millones de personas ingresarían a la franja de pobres, aumentando las desigualdades en América Latina. Es la misma porción de tierra y mar donde –en promedio- el ingreso de los multimillonarios es casi 5000 veces mayor que el de las personas más pobres.
La organización internacional Oxfam brindó a DIARIO LAS AMÉRICAS su último informe. Indica que en América Latina y el Caribe el 1% más rico de la población posee el 41% de la riqueza. Si se mantiene esta tendencia, en solo 8 años este 1% acaparará más riqueza que el 99% restante, contribuyendo a un aumento exponencial del número de personas pobres en la región y echando por la borda los avances en la reducción de pobreza monetaria de los últimos 10 años. “América Latina y el Caribe logró una reducción de la pobreza en la última década, a diferencia de otras regiones del mundo. Pero esta tendencia ya se ha roto y se están viendo cambios que ahondan la brecha entre ricos y pobres. Ahora que la economía no va a crecer al mismo ritmo en los próximos años, debemos asegurar que repartimos mejor la renta y la riqueza. Si no lo hacemos, tendremos 200 millones de personas en riesgo de ser pobres de nuevo”. Lo indicó Rosa Cañete Alonso, coordinadora de la campaña Iguales de Oxfam en América Latina y el Caribe.
El reporte de Oxfam se denomina Privilegios que niegan derechos. Desigualdad extrema y secuestro de la democracia en América Latina y el Caribe, y fue presentado en las primeras horas de octubre en Lima (Perú). Con este reporte, la organización hace un llamado a los gobiernos para que la reducción de las desigualdades –económicas, sociales y de poder- sean una prioridad política para la región, que persiste como la más desigual del planeta en el reparto de ingresos y tierra.
Calcular la pobreza
Al mismo tiempo que se presentó el informe, Oxfam hizo pública la aplicación web ‘Calculadora de la desigualdad’, que permite alertar sobre el crecimiento desigual de las economías y el acceso a la riqueza. La herramienta digital permite a los ciudadanos de 17 países de América Latina comparar su ingreso mensual con el del resto de la población y con el de las personas más ricas de su país. “A partir de esta interacción, la ciudadanía tendrá un mayor entendimiento sobre la dimensión de la desigualdad y cómo esta le afecta cotidianamente”, se entiende desde sus desarrolladores.
El análisis realizado por Oxfam demuestra que la brecha de ingreso es escandalosa y que hay una concentración extrema de la riqueza, que limita el crecimiento y la lucha contra la pobreza. En Honduras, por ejemplo, un multimillonario ingresa anualmente 16.460 veces lo que gana una persona situada en el 20% más pobre de la población. En promedio, el ingreso anual de los multimillonarios latinocaribeños es 4.846 veces mayor que el ingreso de los más pobres en la región.
En Paraguay, el ingreso anual de un multimillonario es 6.434 veces el de una persona perteneciente al quintil más pobre de la población. “Una de las causas estructurales de esta grave desigualdad en el país es la concentración de la propiedad de la tierra en muy pocas manos”, aporta Oscar López, director de Oxfam en Paraguay. En América Latina, la concentración de la tierra es la más alta del mundo y el caso de Paraguay es ejemplificador: un 80% de las tierras agrícolas están en manos del 1,6% de los propietarios.
Menos democracia, más pobreza
La desigualdad crece de manera proporcional con el deterioro de la democracia. Entonces el informe cita prácticas comunes en estas tierras del sur del mundo, como lobby ilegítimo, corrupción en la asignación irregular de contratos, sobrevaluación de obras o venta de terrenos estatales subvaluados, clientelismo político, contratación de empleados públicos dependiendo de su adscripción política, otorgamiento de servicios públicos como favores.
“La desigualdad no es inevitable, es el fruto de decisiones de los gobiernos que pueden revertirse si hay voluntad política. Por eso venimos insistiendo desde hace tiempo en las soluciones que han probado su éxito y que siguen siendo urgentes, especialmente ahora, ante la desaceleración económica de América Latina y el Caribe. Las democracias deben garantizar que el Estado responda ante los intereses y necesidades de la mayoría de la ciudadanía, es necesario garantizar los derechos de todos ante los privilegios de unos pocos”, remata Cañete.
Hacia el final de la presentación del reporte se recomienda a los gobiernos de las Américas una serie de aspectos que podrían devenir en soluciones sostenibles. Se plantea entonces “romper con los modelos de concentración de riqueza, rentas, tierras y oportunidades. Poner fin al secuestro de la democracia y anteponer los intereses de la mayoría a los privilegios de unas élites. Asegurar la provisión de servicios públicos para garantizar una sociedad solidaria y equitativa. Apostar por un modelo económico y social que supere la dependencia de la extracción de materias primas, diversificando la productividad” y finalmente “asegurar la igualdad de derechos y poder entre mujeres y hombres”.
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