domingo 22  de  febrero 2026
CUBA

Admiración por carta de sacerdotes, escepticismo por la respuesta de Castro

Opositores de la isla opinan sobre el contenido de la reciente misiva, dirigida al dictador cubano, que se conoce en Miami como carta de los tres curas, y ratifican que el documento expresa el sentir popular
Diario las Américas | EMILIO J. SÁNCHEZ
Por EMILIO J. SÁNCHEZ

La Carta de los Tres Curas, como se le conoce en Miami a la misiva enviada por los párrocos José Conrado Rodríguez, de Trinidad; Castor José Álvarez, de Camagüey, y Roque Nelvis Morales, de Holguín, al mandatario Raúl Castro, ha tenido un fuerte impacto dentro y fuera de Cuba.

Enjundiosa, valiente y lúcida, retrata con mesura y civilidad, pero con firmeza y sin paños tibios, la triste realidad de un país en ruinas. Fue publicada el 24 de enero coincidiendo con la fecha de las palabras de bienvenida del obispo Pedro Meurice (1932-2011) al papa Juan Pablo II, durante la Misa por la Patria en Santiago de Cuba en 1998.

Los opositores que contestaron el cuestionario se enorgullecen de la valentía e iluminación de los sacerdotes, pero no creen que el régimen haga caso a sus advertencias y demandas. En cambio, sí esperan que sus palabras propicien un cambio en la manera de pensar y actuar de la Iglesia y, ante todo, de la gente. Estas fueron sus respuestas textuales:

“Como expreso político, creo que lo expresado por estos sacerdotes cubanos es consecuente con la Doctrina Social de la Iglesia. Ha habido mucho silencio por parte de la jerarquía ante la represión política y social y otros males generados por el régimen [cubano]. Estos sacerdotes rompen esa barrera y se ponen al lado de su rebaño, que son los marginados, desprotegidos y perseguidos. Y, muy importante, expresan el sentir de la mayoría de los cubanos. Libertad y paz, que es lo que quiere Cuba.

(Ángel Moya Acosta. Expreso político del grupo de los 75. Foro por los Derechos y Libertades).

“Las Damas de Blanco agradecemos la postura de estos sacerdotes. Nuestro movimiento, que sufre constantemente la violencia contra la mujer y contra nuestras familias, se siente apoyado por estas palabras, que nos dan fuerza para seguir reclamando la libertad de los presos políticos y de todos los cubanos. A las Damas de Blanco se les ha prohibido sistemáticamente practicar su fe religiosa, somos arrestadas y violentadas al intentar participar en las misas. Lamentamos lo poco que han hecho las autoridades eclesiásticas ante esta inhumana situación, pero espero que esta carta marque una nueva etapa en la que la Iglesia sea fiel a sus principios y encontremos en ella protección y refugio espiritual”.

(Berta Soler. Portavoz de las Damas de Blanco. Foro por los Derechos y Libertades.

“Los sacerdotes han explicado en su carta las esencias que corroen a los cubanos. No ha faltado un detalle que describa mejor nuestra agonía y carencia. Han hablado desde Cristo y para su rebaño como es el deber de la Iglesia, que a nuestro entender –y el de muchos– ha sido violado por algunos ministros que la representan dando la espalda a su pueblo. A riesgo y cuenta, asumieron sus roles a través de su religiosidad, cubanidad, honestidad y decencia que los caracteriza, para pedir, clamar a los que dirigen el régimen, por una esperanza al pueblo y que nos niegan desde hace seis décadas por ambiciones y miedos personales. Es hora de que los Castro se retiren de la vida política, que emigren hacia un tercer país, con los dineros que guardan en paraísos fiscales; pero que permitan de una vez que este pueblo angustiado, comience a desarrollarse y a vivir sus libertades. Tenemos el derecho a elegir, no ha que se nos impongan sus voluntades tiránicas, y que permitan lograrlo sin más derramamiento de sangre, o el alto costo que paga todo aquel que se les opone. Parafraseando al Papa Juan Pablo II: Que se abra de una vez esa puerta al mundo, para que el mundo se abra a los cubanos. Queremos, necesitamos, merecemos una CUBA LIBRE YA.

(Ángel Santiesteban. Escritor. Foro por los derechos y Libertades).

“La carta marca el fin de un período, demasiado largo, donde la única voz que se hacía sentir desde la Iglesia Católica cubana era la del cardenal Jaime Ortega. Una voz que penosamente se convirtió en aliada y defensora del régimen y que había encontrado el apoyo de Estados Unidos, la Unión Europea y, por supuesto, del Vaticano. Este texto rompe ese momento y lo hace en el tiempo perfecto, muchos lo esperábamos. Sin dudas la carta tiene elementos fundamentales que dan una mirada global del tipo de país que debemos buscar todos los cubanos. Está proyectada desde la visión de un grupo de sacerdotes que siempre espera que el otro tenga una reacción marcada por la bondad y la buena voluntad. En lo personal, estoy convencido de que esa bondad y buena voluntad no existe en el régimen y sí un carácter déspota, manipulador y cínico que está dispuesto a todo para mantener el poder. Desde el Foro por los Derechos y Libertades trabajamos conscientes de esa realidad. El régimen hará lo único que sabe hacer, tratar de aplastar estas voces, esa es su compulsión incurable. Espero que la jerarquía católica sepa captar el mensaje y el momento y deje a un lado todo ese temor que en algún momento fue cautela, pero que desde hace ya un buen rato se convirtió en parálisis. El pueblo y, sobre todo, el católico podrá ver una esperanza desde un llamado sincero y sentido, que toque fibras distintas a esas que han convertido a muchos en seres fríos, acostumbrados a vivir en la mentira. Desde hace unos meses desde el Foro por Derechos y Libertades hemos sostenido contactos e incluso un encuentro formal con los padres José Conrado y Castor Álvarez. Esos intercambios deben ampliarse y esperamos tener encuentros con la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC). El país está en un momento crucial que marca el futuro de nuestra isla, la iglesia está llamada a desempeñar un papel de gran importancia y podría asumir ese reto en toda su magnitud. El castrismo es un tigre de papel; todavía da zarpazos, pero su aliento se acaba. Frente a nosotros tenemos la urgencia de una nación por reconstruir.

(Antonio G. Rodiles. Coordinador Estado de Sats. Foro por los Derechos y Libertades).

El autor y DLA agradecen a Antonio G. Rodiles por su inestimable ayuda en recoger y enviar estas opiniones.

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