Joyce Ares acababa de cumplir 74 años y se sentía lo más bien cuando decidió dar una muestra de sangre para una investigación en marcha. Para su sorpresa, los resultados indicaron que tenía indicios de un cáncer.

Luego de un nuevo análisis, de una tomografía y de una biopsia, se le diagnosticó un linfoma de Hodkin.

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“Lloré”, cuenta Ares, una agente de bienes raíces jubilada de Canby (Oregón). “¿Y ahora qué hacemos?”, se preguntó.

Ares se había ofrecido como voluntaria para participar en un análisis de sangre experimental, que algunos promueven como una nueva frontera en la detección del cáncer. Busca indicios de cáncer en fragmentos de ADN obtenidos de las células de tumores. Esos exámenes, conocidos como biopsias líquidas, ya se usan en los pacientes con cáncer para decidir tratamientos y ver si reaparecen los tumores.

Ahora, una empresa promueve sus análisis de sangre en personas sin indicios de la enfermedad como una forma de detectar tumores en el páncreas, los ovarios y otras zonas para las que no hay métodos de detección recomendados.

No está claro hasta qué punto estos análisis pueden resultar útiles. Pero en base a los progresos en la secuenciación del ADN y la obtención de datos, la empresa californiana Grail y otras firmas quieren comercializarlos.

Investigadores del gobierno estadounidense planean un experimento en gran escala -que podría durar siete años y contar con la participación de 200.000 personas- para determinar si estos análisis pueden detectar el cáncer lo suficientemente temprano y salvar vidas.

“Pintan muy bien, pero no tenemos suficiente información”, comentó la doctora Lori Minasian, del Instituto Nacional del Cáncer, que participa en la planificación de la investigación. “No tenemos información que indique que reducirán el riesgo de morir por un cáncer”.

Grail está mucho más avanzada que otras empresas y ya hay 2.000 médicos dispuestos a recomendar su análisis, que cuesta 949 dólares. La mayoría de los seguros médicos no cubren ese gasto. Los análisis no tienen por ahora el aval de las autoridades médicas de Estados Unidos.

Experimentos similares en el pasado no arrojaron resultados alentadores. Uno entre niños realizado en Japón en el 2004 indicó que no salvaban vidas. El año pasado, por otro lado, una investigación de 16 años en la que participaron 200.000 mujeres en el Reino Unido reveló que chequeos periódicos en busca de cáncer de ovarios no incidían en las probabilidades de morir.

Además, las pruebas de detección de cáncer pueden generar falsos positivos. Y en los hombres, las tomografías pueden provocar incontinencia o impotencia, tan solo para detectar un cáncer de próstata que crece muy lentamente y no causa demasiados problemas.

La evidencia disponible indica que las pruebas para detectar cáncer de pecho, cervical y del colon son tal vez más recomendables. También para los fumadores que pueden sufrir cáncer de pulmón.

Hay muchas pruebas para detectar tipos específicos de cáncer, aunque no para todos. Los nuevos análisis de sangre, en cambio, pueden detectar varios de una sola vez, lo que constituye una ventaja, según el ejecutivo de Grail Joshua Ofman.

“Podemos detectar cuatro o cinco tipos de cáncer, pero hay muchas muertes por tipos de cáncer que no buscamos”, sostuvo Ofman.

El doctor Tomasz Beer, de la Oregon Health & Science University de Portland, encabezó el estudio en el que participó Ares en el 2020. Tras un duro invierno de quimioterapias y radiación, los médicos le dijeron que el tratamiento había sido un éxito.

Si bien en algunos de los participantes en el estudio se detectó un cáncer tempranamente, abundaron los casos en los que los análisis de sangre dieron paso a tomografías en las que no se encontró nada, lo que puede indicar un falso positivo o la presencia de un cáncer misterioso que aparecerá más adelante. Hubo asimismo casos en los que se detectó un cáncer avanzado o agresivo, según Beer.

Ares se siente muy afortunada, pero es imposible saber si su análisis de sangre le agregó años a su vida o no cambió nada, de acuerdo con Barry Kramer, de la Lisa Schwartz Foundation for Truth in Medicine y exdirector de la División de Prevención del Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer.

“Ojalá que Joyce se haya beneficiado”, declaró Kramer. “Pero, lamentablemente, no podemos saber si así fue”.

Los tratamientos de cáncer pueden tener efectos a largo plazo “y no sabemos con qué velocidad hubiera crecido el tumor”, agregó. Los tratamientos del linfoma de Hodgking son tan efectivos que demorar el tratamiento hasta que surjan los síntomas puede haber tenido el mismo resultado.

Por ahora, los expertos dicen que el análisis de sangre de Grail no representan un diagnóstico de cáncer, sino que un resultado positivo genera nuevos exámenes y biopsias.

FUENTE: AP

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