CIUDAD DE MÉXICO.- El presidente de México, Enrique Peña Nieto, admitió que la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en 2014 y el escándalo por la compra irregular de una mansión apodada "Casa Blanca" fueron momentos "francamente difíciles" para su mandato, que finaliza el 1 de diciembre.

En una entrevista publicada hoy con el periódico El Universal, el mandatario aseveró que pasó "días difíciles" en los que tuvo que tomar "decisiones no muy populares", aunque siempre pensó en "el bien de México".

Al ser interrogado sobre sus peores días al frente de la Presidencia, Peña Nieto señaló el caso Ayotzinapa por la "pena que significó a los padres de familia, con los que tengo enorme empatía por el dolor que los embargó".

"Yo me quedo con la investigación realizada", sostuvo el mandatario, quien se congratuló de que "hay más de 100 personas detenidas y procesadas como presuntos participantes y responsables de estos lamentables hechos".

Sin embargo, un tribunal estatal ordenó en junio al Gobierno crear una Comisión de la Verdad con representantes de los familiares y expertos independientes tras asumir que la investigación de la fiscalía "no fue pronta, efectiva, independiente ni imparcial".

Peña Nieto también definió como "un momento francamente difícil" el escándalo de 2014 en torno a la "Casa Blanca", un caso de presunto conflicto de intereses relacionado con la compra de propiedades a contratistas del Gobierno por parte del mandatario y su esposa, Angélica Rivera, que despertó una gran indignación ciudadana.

"(A pesar de) no haber un acto de ilegalidad, generó una percepción de que sí lo había y ante ese hecho la institución presidencial perdió credibilidad. Por eso ofrecí una disculpa", aseveró.

Asimismo, Peña Nieto definió su polémica reunión en México con Donald Trump, cuando éste era candidato a la Presidencia de Estados Unidos en 2016, como un "encuentro apresurado" y aseguró que se "arrepiente" de "la forma en que se dio", aunque "dejó también un saldo positivo porque nos abrió la puerta del diálogo y el entendimiento".

Finalmente, indicó que los terremotos de septiembre de 2017, que dejaron más de 400 muertos a lo largo del país, fue "un momento difícil" en el que el Gobierno actuó "con toda la capacidad para estar cerca de la gente".

Peña Nieto fue rotundo ante las versiones que señalan que llegó a un pacto para facilitar la victoria del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien ganó las presidenciales del 1 de julio con 53 % de los votos: "No fue así, no hay pacto. Me conduje con una enorme imparcialidad".

A López Obrador, que asumirá la Presidencia el 1 de diciembre, le aconsejó que "cumpla la Constitución", y aseveró que será "respetuoso de las decisiones que tome el próximo gobierno", aunque el hoy presidente electo pretenda revertir las reformas de Peña Nieto.

Precisamente, Peña Nieto considera que sus reformas estructurales en materia de energía o de educación son su mayor éxito, mientras que declaró que no se encuentra "plenamente satisfecho" en materia de seguridad.

México vivió en 2017 su año más violento en dos décadas, con cerca de 25.000 homicidios dolosos registrados.

Peña Nieto defendió a José Antonio Meade, quien fue candidato a la Presidencia por el gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), como "un gran candidato" que "llevó a cuestas el desgaste del partido".

El presidente mexicano, que asumió la Presidencia en 2012 después de haber sido gobernador del Estado de México, aseguró tener "claro" que en diciembre dejará la política, aunque no tiene "definido" en qué se va a dedicar: "Buscaré en qué reinventarme", concluyó.

FUENTE: EFE

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