“El sábado, unos muchachos intentaron impedir ese abuso. Y la banda de cuatreros armó un cartel de boxeo en plena calle. Puñetazos, tiraderas de cajas y sillas plásticas volando por el aire. Aquello parecía el viejo oeste. A una señora le partieron la cabeza con un botellazo. Opté por comprar las galletas a sobreprecio para no buscarme problemas”, cuenta Saúl.
Laura, psicóloga, considera que "el incremento de la violencia ciudadana va más allá de la deficiente educación formal y los comportamientos chabacanos que permean a una sociedad donde tú das los buenos días en un taxi colectivo y nadie te responde. De esos malos modales en la sociedad, como escuchar música con alto volumen, masturbarse en la vía pública y piropear groseramente a las mujeres o tocarlas sin su consentimiento, se ha pasado a un nivel de violencia superior tanto en el ámbito familiar como en el de parejas y en el de la gente”.
“El número de feminicidios se ha triplicado en los últimos años al igual que los brutales asesinatos. También crece el uso de drogas, psicotrópicos y el alcoholismo en menores de 15 años. Se ha deformado el lenguaje hasta hacerlo prácticamente irreconocible. Aumentan los hechos de sangre que provocan serias lesiones o la muerte, para arrebatar una cartera, un celular o una moto eléctrica. Y no se vislumbra mejoría”, afirma la psicóloga.
¿Cuáles son las causas?, pregunta DLA. “Esos comportamientos tan violentos tienen diversos orígenes, y van desde las pocas oportunidades para ascender en la escala social que han tenido los negros y mestizos desde el siglo XIX, cuando se abolió la esclavitud. No es un fenómeno imputable solo a la etapa de Fidel Castro, pero el gobierno pretendió invisibilizar las diferencias raciales sustituyéndolas por un relato doctrinario”, explica.
“Se intentó olvidar que la mayoría de los negros y mestizos, partían en clara desventaja social cuando se emanciparon. No contaban con patrimonios ni estudios. Esa situación se mantuvo a lo largo del siglo XX y en el siglo XXI continúa. Las personas de la raza negra participaban en el proceso revolucionario como actores de segunda. Durante un tiempo debieron ocultar sus prácticas religiosas. Y cuando un negro es opositor al gobierno lo consideran un insulto: las autoridades suponen que debían estar eternamente agradecidos a la revolución por asimilarlos en la sociedad”.
“Esas políticas fueron engañosas. Los negros seguían siendo los más pobres y los que vivían en condiciones más precarias. Las estadísticas demuestran que son los que cometen los delitos más degradantes y son mayoría en las prisiones. Más del 80 por ciento de la población penal es negra o mestiza. Aunque también es bueno señalar que en los últimos 67 años la discriminación en Cuba afecta también a personas blancas, pues el Estado ha socializado la miseria sin distinción de raza. Pero los más afectados son los negros”.
“En esta etapa de feroz crisis económica, desgaste político y corrupción, no existe una estrategia del Estado para enfrentar la violencia ciudadana, la pobreza extrema y las desigualdades raciales. Lo que hacen es prohibir y reprimir. En un país donde los negros son minoría entre los dueños de negocios y es la clase más pobre, es lógico que lideren las protestas callejeras antigubernamentales reclamando mejores servicios básicos. Lo preocupante es la escalada. Cada vez los delitos y el comportamiento de la población en general son más violentos, pero lamentablemente casi todos son negros o mestizos”, apunta Laura.
A la psicóloga le preocupa que el régimen “busque polarizar la sociedad entre aquellos que los apoyan y satanizar a los que se les oponen. Es atizar el fuego con gasolina. Si se llega a un escenario de estallido social, la crispación puede generar niveles de violencia sin precedentes en Cuba, ya sea con actos vandálicos a las propiedades estatales o privadas y asesinatos por motivos de odio, entre otros”.
Para Heberto, chofer de ómnibus urbano que lleva seis meses desempleado, el actual contexto de “crisis económica que se extiende en el tiempo, con una inflación descontrolada, con alimentos que un día tienen un precio y al siguiente cuesta cien pesos más, sumado a la comida que se echa a perder por culpa de los apagones de 40 horas, escasez de agua, y pasar hambre para darle lo poco que tienes a tus hijos, le está pasando factura a la salud mental de muchos cubanos. No estoy tomando los medicamentos de la hipertensión y la diabetes porque el dinero lo priorizo en comprar comida. He bajado 15 kilos debido a la mala alimentación y el estrés que provocan los extensos apagones y tantas necesidades que no puedes resolver. He pensado en matarme”.
Dania, psicóloga con veinte años de experiencia profesional, cuenta a DLA que “los suicidios y conductas suicidas han aumentado un 23 por ciento en los últimos cuatro años en el municipio Diez de Octubre, el más poblado de La Habana y el tercero del país detrás de los municipios cabecera de Santiago de Cuba y Holguín. Hay un dato preocupante: si hace una década la mayor parte de los que se quitaban la vida, o lo intentaban, eran personas de la tercera edad, principalmente hombres que vivían solos, en estos últimos años se ha disparado el suicidio de jóvenes y adolescentes en edades comprendidas entre 12 y 35 años”.
“El suicidio en Cuba, históricamente, ha estado entre las primeras diez causas de muerte. El porcentaje por cada cien mil habitantes se ha mantenido por encima del 12 o el 15 por ciento. Pero a partir de 1972, las tasas crecieron hasta colocarse entre las primeras a nivel mundial y el cuarto lugar en América Latina. En 1982 se alcanzó un récord nefasto al aumentar los suicidios hasta el 23,2 por ciento”, precisa la sicóloga Dania.
En una exhaustiva investigación realizada hace tres años publicada en Cubanet por la periodista independiente Claudia Padrón, a partir de datos ofrecidos por instituciones oficiales, la OMS y el Banco Mundial, revelaba que entre 1980 y1995, la tasa de suicidios en la Isla estuvo por encima de 20 por cada 100 mil habitantes.
El mayor pico de suicidio, en 1994, coincidió con la aguda crisis económica del período especial, cuando se registraron 2,507 decesos. Según la investigación, las causas son multifactoriales y responden a diferentes patrones de acuerdo a la edad, sexo, religión, disponibilidad de recursos financieros, salud mental y presencia de enfermedades crónicas. Otros factores determinantes son la pobreza extrema, la emigración y el estigma social.
Las cifras de suicidios en Cuba habían descendidos en el año 2000, aunque seguían considerándose altas. Pero con la llegada de la pandemia en 2020, las autoridades sanitarias reportaron 1,548 suicidios, casi cien más que en 2019 y fue la tercera cifra más alta del siglo XXI. La tasa más alta de suicidios en los últimos años se produjeron en La Habana con 205 decesos. Sin embargo, esto no significa que sea el territorio con mayor tendencia a quitarse la vida si tenemos en cuenta su elevada población.
Holguín ha sido la provincia con mayor tasa ajustada de suicidios con 10,8, seguida de Mayabeque (10,6), Villa Clara (10,5), Las Tunas (10,4) y Sancti Spíritus (10,4). Holguín, Sancti Spíritus y Villa Clara figuran entre las cinco provincias más envejecidas del país, y el envejecimiento poblacional se considera un factor de riesgo.
¿Cuáles pudieran ser las causas que han provocado el aumento del suicidio en Cuba?, le pregunté a la psicóloga Dania. Hace una pausa y responde: “Cualquier análisis que se haga es relativo, porque países muy pobres como Haití y Somalia, auténticos estados fallidos, las estadísticas de suicidios son menores que en Cuba. Mientras Corea del Sur y Noruega, economías desarrolladas del Primer Mundo, donde apenas existe pobreza, tienen las más altas tasas de suicidio en el mundo”.
“En el caso de Cuba, la crisis económica y la falta de futuro inciden notablemente. Lo más preocupante son las conductas suicidas entre los adolescentes. A veces atentan contra sus vidas por bullying en la escuela o en el barrio o abuso sexual de un familiar. Ha aumentando considerablemente la depresión y el estrés entre los jóvenes. Muchos se hunden y se refugian en el alcohol, en las drogas o en comportamientos delictivos. Pero la crisis económica no es el único factor que incide”, asegura la especialista.
Saúl, el maestro jubilado cree que vivir hoy en Cuba "es una experiencia psicodélica. No es normal esta alucinación en un país que no está en guerra”. Aunque lo parece.