MIAMI – La vida de los estadounidenses y del mundo en general cambió tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Dos décadas después del criminal ataque miles de soldados han muerto combatiendo el terrorismo, ha habido millones de dólares en gastos de defensa, la seguridad sigue siendo extrema en los aeropuertos y es una prioridad, sin embargo, el mundo no es más seguro, la amenaza terrorista es mayor que hace 20 años.

El analista republicano Frank Rodríguez, en entrevista concedida a DIARIO LAS AMÉRICAS, sostiene que el mundo no está más seguro pese a los cambios y las medidas de seguridad implementadas. Cree que la caótica salida de Estados Unidos de Afganistán y la crisis en la frontera sur de Estados Unidos provocada por la inmigración sin control podrían tener enormes repercusiones en el futuro.

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Lo sucedido

El 11 de septiembre de 2001, un grupo perteneciente a la sexta terrorista Al Qaeda atacó con aviones con suicidas a bordo, las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio en Nueva York (World Trade Center), el edificio del Pentágono, en Washington; y un avión de American Airlines que cayó en Pensilvania antes de estrellarse contra el Capitolio, que era el objetivo.

Casi 3.000 estadounidenses perdieron la vida. A partir de entonces la vida dio un brusco giro.

“Los cambios que más se ven son en los aeropuertos, donde hay que quitarse hasta los zapatos; la familia ya no puede ir a despedirte hasta cerca de la puerta del avión, hay que llegar tres horas antes, todo se complicó. Esto causó que Estados Unidos, en estos 20 años, gastara millones de dólares en Afganistán, Irak y Siria. Se escaló el gasto militar y los sacrificios de los soldados en aras de combatir en una guerra que por primera vez no es contra un país, es contra el terrorismo, que es una táctica empleada por los extremistas [islámicos]”.

Para Rodríguez, los ataques del 9/11 han causado todo tipo de injerencias de los gobiernos en la privacidad de los ciudadanos y considera que se han perdido enormes derechos civiles.

“Hay muchos ejemplos de libertades civiles que se perdieron permanentemente y ahora el gobierno federal tiene muchos más instrumentos para actuar, seguirles los pasos a los ciudadanos y saber todo lo que están haciendo a través de los diferentes tipos de desarrollos tecnológicos que han ocurrido en estos 20 años”, aseveró.

El propósito es seguir la pista de los terroristas y en ese propósito se vulnera la privacidad de los ciudadanos de bien.

“También surgió el terrorismo cibernético contra los bancos, las grandes empresas y se han gastado millones para la protección contra nuevos virus que van saliendo constantemente, eso debilitó al país en el sentido de tener que defenderse al punto de crear un nuevo departamento a nivel ministerial, el de Seguridad Nacional”, apuntó Rodríguez.

El Departamento de Seguridad Nacional [DHS, por sus siglas en inglés] fue creado el 25 noviembre de 2002, 14 meses después de los ataques terroristas. El propósito, prepararse, prevenir y responder a emergencias nacionales, en especial contra el terrorismo, velar por la seguridad en las fronteras y la seguridad cibernética.

De acuerdo con expertos, el DHS constituyó la reorganización gubernamental más importante de Estados Unidos desde la Guerra Fría.

Para Rodríguez, eso “inevitablemente aumenta la complejidad del gobierno central y nos alejan de una democracia más directa”, apuntó Rodríguez”.

El experto sostiene que los ataques terroristas del 9/11 han tenido enormes repercusiones en la industria, el comercio, en la mentalidad del mundo y desde luego ha dado pie a otros ataques no de grandes dimensiones, pero si muy serios, como los ataques empleando camiones, bombas, ataques suicidas, con machetes y otros tipos de agresiones.

Nuevas amenazas

El analista explicó que el mundo no está más seguro porque Al Qaeda, e ISIS [Estado Islámico] han proliferado en el continente africano; por otro lado, la caótica salida de Estados Unidos de Afganistán, ahora en manos de los talibanes es otro peligro. A ello se suma las amenazas para América Latina debido a la alianza de Irán -considerado patrocinador del terrorismo- con el régimen de Nicolás Maduro.

“Las consecuencias pudieran ser catastróficas, [con relación a ] la situación que creo Biden después de esta salida de Afganistán”, señaló.

Para Rodríguez, una de las grandes amenazas que enfrenta Estados Unidos es la frontera sur donde han sido detenidos terroristas intentando ingresar al país desde que Biden llegó a la Casa Blanca, entre ellos dos yemeníes ubicados en la lista vigilancia del terrorismo del FBI.

“Esta administración parece floja en términos de controlar la inmigración, incluso por motivos políticos domésticos hizo inflar el número de personas que sacó de Kabul que eran las que estaban por el aeropuerto, pero no eran necesariamente los que ayudaron a los estadounidenses ni mucho menos sino que les interesaba llenar vuelos para decir que sacaron a 120 mil personas, y entre esos pueden haber terroristas y no se sabrá quienes son hasta que cometan algún acto, y por la frontera sur obviamente están llegando gente de todo el mundo”.

La falta de controles en la frontera sur es un tema denunciado por las autoridades locales, congresistas y senadores republicanos, los funcionarios de la Patrulla Fronteriza no dan abasto para atender a tantas personas y niños que ingresan solos por la frontera.

“Hay un serio problema en la frontera sur y lo complica el hecho de que Estados Unidos no tiene muchos aliados. Rusia, China Irán y Corea del Norte son cuatro países problemáticos que fastidian bastante, y tienes a Pakistán que supuestamente es aliado, pero con amigos como ese no se necesitan enemigos”, subrayó el analista que asegura esa situación agudiza la crisis.

En América Latina el único aliado fuerte que tiene Estados Unidos es Colombia, una alianza que en opinión de Rodríguez se tambalea. La izquierda busca tomar el poder en las próximas elecciones y respaldan las violentas protestas en ese país con el apoyo de los países que integran la corriente del llamado Socialismo del Siglo XXI, mientras los grupos de la disidencia de las FARC y el ELN se fortalecen en Venezuela.

“Estados Unidos enfrenta muchos problemas, pero precisamente no los quieren enfrentar, a la actual administración en la Casa Blanca lo que le interesa es lo doméstico, quieren pasar la página y que se olvide, pero desde luego que el mundo no funciona así y vienen otras crisis, mientras Biden está tomando la siesta”, comentó.

Cómo revertirlo

Rodríguez cree en la necesidad de un cambio en la correlación de fuerzas de la administración con cambios sustanciales en el Congreso en las elecciones de medio término de 2022.

“La ventaja que le veo es que Estados Unidos tiene una capacidad inmensa de recuperación y es posible que en las próximas elecciones empiece esa recuperación. Mi gran preocupación es que de aquí a las próximas elecciones es que se va a disparar el gasto, la inflación, la inmigración ilegal y es una guerra contra el reloj a ver si podemos cambiar el Congreso a tiempo para salvar la república”, apuntó.

Judith Flores
@FloresJudith7
Jflores@diariolasamericas.com

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