MIAMI.– Colombia es un país sumamente dividido políticamente y el resultado del referendo lo ha demostrado. Los colombianos han rechazado, por un estrecho margen, los términos de los acuerdos de paz entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la organización guerrillera FARC. El margen de diferencia entre el Sí y el No es de 50.000 votos. El No se impuso con 50.2% de los votos frente a 49.7% del Sí y el proceso de paz ha quedado en un limbo.
Aún así existe un realidad. El acuerdo de paz ha sido ya firmado con las FARC, bajo la asistencia de decenas de mandatarios, y es poco probable que un No afecte directamente su implementación, han señalado diversos observadores. Lo más que haría la victoria de un No seria impedir al presidente Santos de promulgar una serie de leyes y mecanismos para implementar el acuerdo. El mandatario pidió el voto por el Sí cuando vive uno de sus mayores momentos de impopularidad. Ahora, su carrera política se encuentra en veremos ya que el mandatario ha empeñado todo su capital político en éste plebiscito. Santos aspiraba a que un 60% del electorado aprobara el acuerdo de paz.
Además, habrá que ver si las FARC aceptan una renegociación de los acuerdos. De momento, un portavoz de la guerrilla en La Habana, dijo a la cadena televisiva RCN de que la organización guerrillera está estudiando el desenlace del referendo con “detenimiento”. Mientras, en Twitter, la organización guerrillera escribió: “El amor que llevamos en el corazón es gigante y con nuestras palabras y acciones seremos capaces de alcanzar la Paz”
Tan pronto se supo el resultado, el presidente Santos reunió de urgencia a su gabinete de crisis para analizar el desenlace y las opciones que se le abren. Lo mismo sucede con los principales dirigentes del Centro Democrático del ex presidente Álvaro Uribe, reunidos en la ciudad de Río Negro, en el departamento de Antioquia, su ‘cuartel general’. “Los uribistas están pletóricos. No se dan cuenta que todos perdimos”, ha comentado la periodista María Jimena Duzán.
En sus primeras declaraciones, tras la reunión del gabinete, Santos admitió la derrota pero sostuvo que cese al fuego se mantiene y es “definitivo”. “No me rendiré y seguiré buscando la paz”, ha dicho el mandatario, al tiempo que ha convocado las fuerzas políticas a discutir el futuro del país y el proceso de paz.
“Esta derrota no debe desestabilizar el país. El alto al fuego sigue vigente”, enfatizó Santos. “Como jefe de estado soy el garante de la estabilidad de la Nación y esta decisión democrática no debe dañar dicha estabilidad, como presidente conservo intacto mis facultades y mi intención de buscar la paz”, ha acotado el mandatario.
Por lo cual, “soy el primero en reconocer este resultado donde una mitad del país dijo Sí y la otra mitad del país ha dicho que No”.
Pese a las amenazas de un huracán y un torrencial aguacero, millones de colombianos acudieron a las urnas para sufragar en el referendo más importante de la historia moderna del país andino, que termina sellando un desgarrador y complicado proceso de paz entablado entre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la organización guerrillera FARC, con la idea de acabar con un conflicto armado que se extendió por más de media década.
Las autoridades electorales rehusaron extender el horario de votación por las inclemencias del tiempo, pese a que el 12% del electorado, unas 4 millones de personas se vieron afectadas por las lluvias en la zona de la Costa Atlántica, donde los sondeos indicaban una victoria aplastante del Sí. Y esto era una cifra clave porque este referendo se ha llevado a cabo bajo unas reglas muy particulares.
Según una ley especial aprobada por el congreso, la Ley 1806, el referendo podía haber sido ganado por el ‘Si’, los que están de acuerdo con la firma de una acuerdo de paz con las FARC, con una cantidad de votos mayor apenas al 13% del electorado registrado para votar y, siempre y cuando superara los votos depositados por el ‘No’. Esta nueva ley ha sustituido la 134 de 1994 que otorga la victoria a la mitas más uno de los electores, siempre y cuando haya sufragado la cuarta parte de los votantes registrados.
La diferencia es clara. Si ayer se hubiera aplicado la ley de 1994 el referendo tendría de dilucidarse con los votos de más de 8.7 millones de colombianos. En este caso, la decisión se remite a menos de mitad, o sea, basta el sufragio de 4.5 millones de electores.
Todo esto se debe a que en este plebiscito no se habla de “umbral de participación”, sino “umbral de decisión”, señala la respetada revista ‘Semana. “Si hay menos de 4.536.993 votos por el Sí, el acuerdo final con las FARC no solo será refrendado, así el No obtenga menos votos que el Sí, es más ni uno solo. No habrá refrendación. De ser más que 4.536.993 por el Sí, con un solo que obtenga por encima del No, el acuerdo final será refrendado”, indica la publicación. Es más, la decisión que tuvo el Congreso de modificar las reglas del juego, especialmente en el tema del umbral, fue motivada en la poca tradición en el país de acceder a los mecanismos de participación, agrega Semana.
El principal opositor del referendo y el acuerdo de paz, en las reglas en que fue negociado en La Habana, es el ex presidente Álvaro Uribe, que siempre ha dicho que un proceso de pacificación bajo su batuta tendría otras reglas. En su opinión, un referendo de esta naturaleza, concede “una impunidad total” a la guerrilla y será “la madre de nuevas violencias”.
“Eso de que los violadores y asesinos de niños, que el mayor cártel de cocaína del mundo, los secuestradores, los responsables de toda clase de atrocidades, que ni siquiera los cabecillas vayan a la cárcel, genera un estado de cosas bastante vulnerable en derecho internacional”, ha manifestado Uribe al diario español ABC.
Como indican los primeros resultados, los colombianos acudieron divididos a las urnas, Y el llamado que el presidente Santos hizo en la mañana a través de su cuenta Twitter, al darle la bienvenida “a un nuevo capitulo para el país”, no surtió gran efecto.
En contrapartida, el ex presidente Uribe, aprovechó el momento de votar para redoblar sus críticas a los términos de los acuerdos de paz. Uno de sus más sólidos cuestionamientos fue la cuestión del ‘umbral electoral’, que el actual senador considera que no hubo razones validas para reducirlo. “¿Por qué se hacía una sola pregunta para un acuerdo tan complejo”, dijo el ex mandatario, quien envió a la juventud colombiana un mensaje apremiante: “La paz es ilusionante pero los textos de La Habana son decepcionantes”.
@ruiefe