Los recientes anuncios del régimen de La Habana en materia migratoria para tender una mano a la diáspora "van en la dirección adecuada pero son de alcance muy limitado", asegura el analista cubanoamericano Arturo López-Levy, de la Universidad de Texas, citado por la agencia EFE.

Este sábado, Cuba dio a conocer que a partir de enero de 2018 se eliminará la habilitación del pasaporte, un trámite engorroso para los más de 800.000 cubanos residentes en el exterior, sin el cual les era imposible regresar de visita a la isla.

Además, se permitirá la entrada al país de aquellos que salieron ilegalmente de Cuba en los últimos años, pero se mantiene la prohibición para los que lo hicieron por la base naval de Guantánamo.

La medida no beneficia a los profesionales que desertaron de sus misiones oficiales en el exterior para migrar a EEUU apoyados en el Programa Parole, al que Cuba ha responsabilizado históricamente por la "fuga de cerebros" que sufría.

Favorece, por el contrario, a los hijos de cubanos nacidos fuera de la isla, que podrán acogerse a la ciudadanía de sus padres y obtener su carné de identidad sin necesidad de cumplir con la estancia de 90 días, ahora obligatoria, al eliminarse el requisito de “avecindamiento”.

Las medidas, que son en sí mismas una apertura, no contemplan sin embargo una de las preocupaciones principales de la diáspora ya que no se eliminan los pagos abusivos por pasaporte, "los más caros del mundo", ni las prórrogas bienales del mismo, denuncia el analista López-Levy.

"Si Cuba quiere movilizar más a los cubanos emigrados en defensa de los avances en la relación bilateral necesita acciones más enérgicas y sustanciales", aseveró en su cuenta en redes sociales.

Los pasaportes cubanos se emiten con un período de seis años y su costo e EEUU supera los 400 dólares. A ello se suman las prórrogas, obligatorias cada dos años, por un valor que supera los 200 dólares cada una.

Para mantener sus documentos en regla, los cubanos residentes fuera de la isla están obligados a desembolsar alrededor de 1.000 dólares en un período de seis años, aun cuando solo usen el documento para viajes a Cuba y no para entrar a otros países.

Para el exdiplomático cubano Carlos Alzugaray, estas medidas estaban sobre la mesa desde hace tiempo para ampliar la importante reforma migratoria de 2013 -que eliminó el permiso de salida para viajar al extranjero-, y han venido a ser un alivio “a la presión a las familias separadas por el exilio".

Según dijo a EFE, estos cambios "buscan regularizar la situación de la migración cubana” y pretenden “seguir abriendo la política migratoria" en medio de una crisis generada por los presuntos ataques sónicos que afectaron a personal diplomático de EEUU en La Habana y a sus familiares.

La Habana dice que son parte de un proceso "continuo e irreversible" de actualización de la política migratoria del país "en aras de fortalecer aún más las relaciones de Cuba con su emigración", muy tensas en el pasado.

En su intervención ante un grupo de cubanoamericanos en Washington, el canciller de la isla, Bruno Rodríguez dijo que "Cuba se abre mientras que Estados Unidos cierra las oportunidades de viaje a los cubanos".

Y aunque es cierto que las medidas benefician a los cubanoamericanos, no se puede desconocer que reportan altos dividendos al gobierno de Raúl Castro. Un mayor flujo de visitas implica mayores ingresos en dólares para oxigenar las reservas del país y estimulan la entrada de remesas.

Solo en 2016, desde EEUU entraron a la isla más de 3.400 millones de dólares por concepto de remesas, mucho más de lo que generó la industria del turismo en ese mismo período, y en medio de un momento de dificultades económicas.

En lo que va de 2017, más de 320.000 cubanoamericanos han visitado Cuba y el año pasado lo hicieron unos 428.000, cifras que previsiblemente serán superiores a partir del 2018 gracias a los cambios que acaba de anunciar la isla.

Con las anunciadas medidas migratorias se reduce el volumen de trámites que realiza el consulado de La Habana en Washington después de que EEUU ordenara la salida de 15 diplomáticos de la isla tras haber retirado a la mayoría del personal estadounidense de su embajada en la isla como consecuencia de los presuntos ataques sónicos, aún en investigación.

FUENTE: Con información de EFE

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