LA HABANA.- Los comunistas nunca han confesado, ni los de allá ni los de aquí, que quienes inventaron la libreta de abastecimiento fueron ellos mismos, luego de implantar un sistema basado en la propiedad estatal de los medios de producción a partir de la Revolución bolchevique de 1917.

El racionamiento del pan en la URSS comenzó en Leningrado, desde donde siguió al resto de las ciudades. Poco a poco se extendió al azúcar, té, aceite, mantequilla, carne, huevos, etc, reseña el portal web CubaNet.

Te puede interesar

En un principio esta cartilla de racionamiento se aplicó a las personas empleadas en las industrias estatales y sus familiares. Mientras, los que carecían de derechos políticos, conocidos como lishenets, eran privados de dichas raciones, así como de los comedores estatales. Lishenets eran los que se hacían ricos utilizando mano de obra contratada para beneficio propio, exmilitares y policías, dementes y personas con discapacidad mental; y también los que pertenecieran al clero, denominados todos “enemigos del pueblo trabajador”.

La libreta de racionamiento existió durante 60 años, hasta que en 1990 el Estado comenzó a vender dichos productos a precios más altos, provocando una degradación económica descontrolada.

Se trata de una figura económica que fue aplicada durante las guerras, las hambrunas o por cualquier otra emergencia nacional, aunque la URSS no pudo prescindir de ella, puesto que la producción nunca satisfizo las necesidades de la población.

Mijaíl Gorbachov, Premio Nobel de la Paz en 1990, es una de las figuras más destacadas y al mismo tiempo más contradictorias de la Unión Soviética, la cual encabezó durante siete años, desde 1985 a 1991.

Gorbachov cuenta con partidarios que lo consideran un reformador legendario que dio libertad y democracia a un país “cerrado”, creó conceptos de transparencia y libertad de expresión; y también con detractores que lo acusan de acabar con una superpotencia. Pero a él se le atribuye la caída del muro de Berlín, el fin de la Guerra Fría y la transformación de todo el panorama político internacional, que trajo como consecuencia el verdadero desarrollo de Rusia. El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de las repúblicas soviéticas se reunieron en secreto, firmaron el Tratado de Belavezha para reemplazar la URSS por la Comunidad de Estados Independientes, el CEI, hasta que este también dejó de existir formalmente el 26 de diciembre de 1991.

El célebre diplomático estadounidense George F. Kennan, que conoció la historia de la era moderna, exclamó que “es difícil pensar en cualquier otro acontecimiento más extraño y asombroso y a primera vista más inexplicable que la repentina y total desintegración y desaparición de la escena internacional de la gran potencia conocida como el imperio ruso y luego la Unión Soviética”.

La entrada de Vladímir Putin (nacido en 1952) al destino de Rusia se tradujo en una disminución de la pobreza. Yeltsin lo nombró primer ministro y le pidió que cuidara de Rusia, tras entregarle el “maletín atómico”, símbolo del poder. El país comenzó a crecer económicamente; de modo que el Banco Mundial resumió que Rusia gozaba de una buena estabilidad económica en el mundo, dejando atrás la triste historia de una libreta de abastecimiento que sí fue heredada por Cuba y Venezuela.

En la Isla, el 11 de junio de 1961 se implantó el racionamiento de la grasa para la alimentación y al año siguiente, el 12 de marzo, se estableció la libreta para todos los productos alimenticios y de vestir, incluyendo cigarros puros y fósforos. Como dato curioso, digamos que la cuota por persona era de 33 kilos de arroz y frijoles al año, mientras que en 1953, con Batista, había sido de 66 kilos.

El derrumbe del campo socialista en 1991 provocó una reducción progresiva de los productos alimenticios y de vestir, situación que fue empeorando con los años, y que ahora se proyecta hasta el último “Período Especial” que nos toque o hasta el surgimiento de un Gorbachov o Putin que remedie el hambre del pueblo cubano.

FUENTE: CubaNet

Aparecen en esta nota:

 

Diario Las Américas no se hace responsable de las opiniones emitidas por los lectores; sin embargo, exhorta a evitar el lenguaje vulgar u ofensivo contra terceros. Nuestra empresa se acoge al derecho de eliminar cualquier comentario que viole estas normas.

Diario Las Américas is not responsible for the opinions issued by the readers; however, it urges to avoid vulgar or offensive language against third parties. Our company is entitled to remove any comments that violate these rules.

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Debería el gobernador DeSantis emitir medidas sanitarias de carácter obligatorio para todo el estado? 41.28%
¿Las medidas deberían ser potestad de los gobiernos locales según se requieran? 31.37%
¿Las medidas sanitarias deben ser decisión individual de cada persona? 27.35%
21778 votos

Las Más Leídas