La crisis generalizada en Cuba no da tregua. Por ello, vecinos de la localidad de Los Sitios decidieron hacer sonar sus cacerolas en contra de las penurias que día tras día viven.
Los apagones, el agua que solo puedes acarrear una vez cada semana y la incomunicación, se sumaron para el primer cacerolazo en la localidad
La crisis generalizada en Cuba no da tregua. Por ello, vecinos de la localidad de Los Sitios decidieron hacer sonar sus cacerolas en contra de las penurias que día tras día viven.
A los apagones energéticos y las afectaciones directas que esto genera para otros servicios públicos como el abasto de agua, la barriada Los Sitios suma la incomunicación de los servicios de acceso a internet, telefonía y voz. Aunque estos últimos, a cargo del monopolio de las telecomunicaciones, ETECSA, también se afectan de manera automática cuando ocurre el apagón energético.
"El problema es que ahora, con o sin apagón energético, casi todos Los Sitios sufre como añadidura un apagón digital, a excepción de las zonas que colindan con los barrios San Leopoldo y La Victoria. Desde el pasado domingo 12 de abril, justo tras un apagón de la madrugada, los datos móviles se fueron para no volver. Según ETECSA, a consecuencia de la avería de una pieza de la antena", explica Amelia Labrador, reseña el portal web Diario de Cuba.
"Debe ser la misma pieza que se averió o que se extravió hace alrededor de tres o cuatro años y nos mantuvo en esta misma situación de incomunicación casi cuatro meses. En toda Cuba sabemos que jamás ninguna conectividad ha sido buena, y mucho menos después del 11 de julio de 2021, pero aquí hablamos de casi cero, cinco mensajes de WhatsApp diarios a lo sumo.
Los Sitios siempre fue un barrio problemático en cuanto al abasto de agua potable; es una problemática que quizás tiene los mismos años de la revolución. Los apagones son dos o tres diariamente, como en casi toda La Habana, y justo los días que entra el agua se producen en el horario de la tarde noche y hasta la madrugada. Es decir, en toda la extensión horaria en que suele llegar el agua. Muchos vecinos ya no creen siquiera que sea una coincidencia. Los apagones, el agua que solo puedes acarrear una vez cada semana y la incomunicación, se sumaron para el primer cacerolazo en Los Sitios", añade Labrador.
Tras el cacerolazo del pasado domingo 12 de abril en tres zonas de Los Sitios (de duración breve en comparación con aquellos manifestados en docenas de comunidades habaneras) la presencia policial que los habaneros llaman "El Combo" tardó apenas minutos. Los habaneros consultados durante décadas coinciden en que, el único aparato estatal que es puntual es el represivo Ministerio del Interior, y esto cuando se trata de manifestaciones antigubernamentales, o aquellos "disturbios" o "alteraciones del orden" que el régimen considere lacere "no la tranquilidad ciudadana, sino la tranquilidad del Partido".
"El Combo tiene una capacidad de respuesta más rápida que la de los bomberos. Todo un logro de la revolución: apagar más rápido un grito de libertad que un incendio", apunta Erik Soler.
"Pero no era tan visible El Combo como la movilización de 'hombres de civil' que, por supuesto, no eran vecinos de Los Sitios, ni funcionarios de Aguas de La Habana ni de ETECSA. Dos de ellos, incluso, haciéndose pasar por cobradores de la factura de la electricidad: a las diez de la noche, en medio de un apagón y de un cacerolazo.
Buscaban acceder a edificios y a solares para identificar a quiénes tocaban los calderos. Y esa es la respuesta del Ministerio del Interior a quienes llevamos más de un mes con tres y cuatro apagones diarios, más de dos semanas sin agua y casi una semana incomunicados. Todo esto sin soluciones a la vista, pues todos sabemos que el régimen transita su propio réquiem. Me puedo imaginar la sorpresa de las autoridades porque, a excepción de alguna que otra protesta puntual, casi siempre protagonizada por mujeres, Los Sitios fue un barrio ausente el 11 de julio, por ejemplo. La situación en Los Sitios no es excepcional porque sencillamente es un país igual, y peor en las provincias. Pero ese primer cacerolazo emocionó a muchos que creímos que jamás reuniríamos a más de cinco dolientes para un funeral", agrega Soler.
Barriadas como Los Sitios son simplemente reflejo de un régimen que abandonó y que ha gobernado a millones de personas "a punta de pistola". Barriadas enteras sitiadas por la proliferación de basura en todas sus esquinas; de salideros de aguas albañales; de avenidas y calles depauperadas; por el derrumbe paulatino de sus espacios habitacionales, e incluso de su patrimonio histórico, como fue el caso reciente de la sede del Instituto Nacional de Diseño.
Los cacerolazos, una forma de protesta y manifestación pacífica desde la sociedad civil, se asumen y crecen desde un hastío ciudadano que no guarda confianza alguna hacia un régimen que desoye, reprime y encarcela sus más básicas demandas como la electricidad, el agua potable, las comunicaciones y el acceso a internet y a la información.
"Centro Habana, con algunas de sus zonas que colindan con el casco histórico de La Habana Vieja y con el legendario Vedado, es hoy una desvergüenza para aquellas localidades que se han considerado históricamente céntricas dentro de la capital cubana. Está peor que cualquier barrio de la periferia abandonado por Dios y por el Partido", acota Adriano Fariñas.
"El cacerolazo como actitud es pacífica, pero no pasiva. Por tanto, su extensión y permanencia como herramienta de la ciudadanía, pone en jaque al Gobierno. El cacerolazo es un repudio contra todo, porque en Cuba todo ha colapsado luego de décadas de negligencias económicas, de malas decisiones políticas tanto hacia el exterior como al interior del país, de negar el empoderamiento a un sector privado real y, por ende, de amordazar o retrasar la liberación de las fuerzas productivas”, destaca Fariñas.
Y añade: “En cada cacerolazo los cubanos se contemplan, por vez primera y por decisión netamente individual, en una acción cívica que obliga al Gobierno a tomar decisiones represivas que cada día le exponen ante la opinión pública internacional".
Aunque el peso de la desatención gubernamental es manifiesta en aquellas barriadas marginadas por la involuntad política del régimen, que eufemísticamente cataloga como "barrios en transformación", localidades céntricas o históricas también sufren el colapso de más de seis décadas. El régimen cubano jamás ha rendido cuentas ante la población que, en definitiva, paga el precio más alto para sostener a la revolución.
"Todo no cabe en un solo cacerolazo, en tanto un solo cacerolazo o una sola manifestación popular —llámese 27N u 11J—, no podría resumir 67 años de traicionar la confianza de este pueblo y de dilapidar su sacrificio", fustiga Marianela Cáceres.
"Pero en un cacerolazo sí cabe toda la libertad que la revolución jamás nos dio. Se sintió bien que finalmente Los Sitios, silenciado mucho tiempo de alguna manera u otra, se haya sumado a las protestas que ocurren a lo largo del país", afirma Cáceres.
