sábado 21  de  febrero 2026
ESPIONAJE

Cuba y China: cuanto más larga la cuerda, más alto volará el cometa

Reportes sobre espionaje presionaron a políticos a pronunciarse, muchos se cuestionan cómo se ha ido desarrollando la relación entre la isla y el país asiático
Por DARCY BORRERO BATISTA

MIAMI.- Las alarmas se dispararon cuando un reporte de Wall Street Journal hizo público a inicios de junio que China y Cuba habían llegado a un acuerdo para establecer un nuevo sitio de espionaje en la Isla. En algo coincidieron entonces La Habana, Washington y Pekin, en arremeter contra el informe. La palabra usada en inglés fue “inaccurate”, esto es, impreciso, lo que no implica que sea tácitamente falso.

La respuesta preliminar de la Casa Blanca, emitida por el vocero John Kirby, indicó que la administración Biden-Harris ha estado preocupada desde el primer día de gobierno (20 de enero de 2021) por las actividades de influencia de China en todo el mundo; y en particular en este hemisferio y en esta región”, donde -dijo Kirby- están “observando esto muy, muy de cerca”. La comunidad de inteligencia de EEUU ha determinado que el espionaje chino desde Cuba ha sido un asunto “continuo” y “no es un nuevo desarrollo”, dijo el funcionario de la administración.

Por su parte, la embajada de Cuba en Washington, que no respondió a una solicitud de comentarios del Journal, fue más tajante al calificar el informe más que de inexacto, como “totalmente mentiroso e infundado”. Desde La Habana tampoco faltó el contrapunteo, encabezado por funcionarios de la elite diplomática como el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío, quien vía Twitter refutó el informe inicial del medio de comunicación estadounidense.

De todos modos, hubo rápidas reacciones en el entorno de la política de EEUU, en busca de mano dura por parte de la administración Biden, sobre todo porque la Casa Blanca confirmó públicamente que las instalaciones de recopilación de inteligencia china existen en Cuba desde al menos 2019. El congresista republicano Matt Gaetz se pronunció en apoyo a una autorización de uso de la fuerza militar para sacar los activos chinos en Cuba.

Lo que sí resulta claro es que el reporte trajo a la mesa un tema con mucha tela por donde cortar, presionó a las autoridades políticas a pronunciarse e hizo que muchos se cuestionaran cómo se ha ido desarrollando recientemente la relación entre Cuba y China.

El Journal volvió a publicar sobre el tema el 20 de junio. En un artículo titulado Beijing planea una nueva instalación de entrenamiento en Cuba, elevando la perspectiva de las tropas chinas en el umbral de Estados Unidos, puede leerse que “China y Cuba ya administran conjuntamente cuatro estaciones de espionaje en la isla”. Indica además el reporte que el gobierno de Biden se ha puesto en contacto con funcionarios cubanos para tratar de impedir que avance el acuerdo, buscando aprovechar lo que cree que podrían ser “preocupaciones cubanas sobre la cesión de soberanía”.

El 3 de abril último, los gobiernos de Cuba y China firmaron un acuerdo de cooperación en materia de ciberseguridad, motivo que llevó a visitar el país asiático a una comitiva encabezada por Jorge Luis Perdomo, viceprimer ministro cubano, y Mayra Arevich Marín, ministra de Comunicaciones. Según el texto del acuerdo, ambos países se comprometieron a cooperar en la prevención y el combate de amenazas de origen cibernético, además de promover el desarrollo de la industria de la ciberseguridad.

Esto no hace sino profundizar la relación entre China y Cuba, aliados ideológicos desde la segunda mitad del siglo pasado, tras la deriva comunista de la nación antillana. De acuerdo con un artículo del economista Omar Everleny publicado por la Universidad de Columbia, tan temprano como el 2 de septiembre de 1960, en la Primera Declaración de La Habana, Fidel Castro anunció el reconocimiento a la República Popular China, y a la par se produjeron intercambios de delegaciones de alto nivel: el Che visitó China en 1960 y en 1965, mientras el presidente Osvaldo Dorticós lo hizo en 1961. En esos primeros años se firmó el Primer Acuerdo Cooperación Económica y Tecnológica y China le otorgó a Cuba el primer crédito gubernamental por valor de 40 millones de dólares, sin intereses, para adquirir productos en el mercado chino.

Tras un enfriamiento de las relaciones entre 1967 y 1982 por motivos como la guerra de Angola -en la que China y Cuba apoyaron a bandos distintos-, a partir de 1983 se produjo un nuevo acercamiento que se percibe en los intercambios de alto nivel. En 1988 se estableció la Comisión Mixta Intergubernamental para las Relaciones Económicas y Comerciales. Al año siguiente hubo un intercambio de visitas de los ministros de Exteriores. En 1993 y 2001 visitó Cuba Jiang Zemin. En 1995 y en 2004 Fidel Castro visitó China, mientras que Raúl Castro lo hizo en 1997, 2005 y 2012.

A Cuba han llegado los presidentes chinos Jiang (2001), Hu Jintao (2004 y 2008) y Xi Jinping en 2014. Para ese momento, ya China se había consolidado como un apoyo para el desarrollo económico de la Isla. Y aunque reconoce Everleny que los vínculos económicos se han convertido en el ámbito más difícil para las relaciones mutuas, dadas las buenas relaciones políticas, en 2011 China tuvo un gesto que le abrió aún más las puertas a Cuba: la condonación de la deuda existente en ese momento, de 6.000 millones de dólares.

Durante la visita de Xi Jinping en 2014, ambos gobiernos firmaron varios tratados de cooperación mutua, uno de ellos centrado en la cooperación en el ciberespacio. Como apunta una investigación de YucaByte, uno de los invitados especiales a Informática 2020 fue Fang Binxing, conocido como el “padre del diseño de la ciberseguridad de la información en China”, quien es uno de los creadores de “El Gran Cortafuegos de China”, una herramienta de censura que filtra contenidos en Internet y que bloquea páginas como Facebook y Google. Por otro lado, varios medios estatales cubanos confirmaron a principios de 2020 el otorgamiento de una donación de unos 129 millones de dólares para proyectos de ciberseguridad.

Aunque la ministra de Comunicaciones ha dicho en su cuenta oficial de Twitter que el más reciente convenio en ciberseguridad entre Cuba y China ratifica “la voluntad de trabajar por un ciberespacio en función del desarrollo y el bienestar de sus pueblos”, ¿podría ser esa la razón de un pacto entre Estados con un historial de represión, censura y autoritarismo? Se ha reportado que en el código fuente de equipos de telecomunicaciones cubanos hay rastros de código chino. Incluso, el portal por el que la ciudadanía accede a internet parece haber sido creado también por desarrolladores chinos: se encontraron comentarios en ese idioma en el código fuente del portal.

Para rematar, un día después de las manifestaciones del 11 de julio de 2021, el medio Newsweek señaló que los principales proveedores de equipos de telecomunicaciones de Etecsa procedían de esa nación. Huawei, ZTE o TP-Link son marcas que trabajan con el monopolio, lo cual, para Newsweek, podría ser indicativo del importante rol que juega el país asiático en la censura que implementa el régimen cubano.

En esto coincide la revista The Diplomat al considerar que la ayuda china es fundamental para que el Gobierno cubano se “mantenga a flote” durante protestas ciudadanas. Pero… ¿Qué podría dar Cuba a cambio a su contraparte china? En primer lugar, resulta notorio que Cuba opere con Huawei, incluida en la lista de entidades sancionadas por Estados Unidos desde 2019, por ser considerada como un “riesgo de seguridad nacional”. Cobra sentido, entonces, lo que señala Wall Street Journal de que una base de espionaje en Cuba, a menos de 150 kilómetros de Florida, sería útil para conocer el detalle del tráfico marítimo en una región con una gran cantidad de bases militares, así como monitorear todas las comunicaciones electrónicas del sureste de Estados Unidos.

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@cabezamestiza

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