LA HABANA.- La presión migratoria en el seno de cada familia cubana es enorme debido a la crisis económica profunda que vive en país y la falta de esperanzas de mejoría dentro del sistema actual. La insistencia oficial en la política de "continuidad" y la represión a la exigencia cívica de cambios democráticos y libertades hacen que migrar sea la única salida que ven miles de cubanos.
Pero irse de Cuba a Estados Unidos, el principal destino, es muy costoso; así que, también en este caso, hay "privilegiados" y gente que nunca tendrá la posibilidad.
"Yo quiero irme, mis hijos están desesperados por irse, mis amigos, mis vecinos, mis compañeros de trabajo, todo el mundo. En verdad, los que se están yendo no son ni una pizca de los que queremos irnos", comenta Alejandro, un trabajador de la construcción.
"Hace tres años eran algunos, pero ahora es todo el mundo. Lo que pasa es que no todo el mundo puede, ni tiene quien le preste el dinero o le pague el viaje desde fuera. Por eso seguimos aquí, reventados, resistiendo como dice (Miguel) Díaz-Canel. Claro, que ellos resisten dándose la buena vida, y nosotros sin corriente y con la cabeza hecha agua para poder sobrevivir", añade.
Según testimonios de cubanos que han hecho la travesía Nicaragua-México-EEUU, sin coyote (traficantes de personas) el viaje puede costar entre $5.000 y $6.000, pero demora un mes o mucho más. Con coyote, ronda los $10.000, pero en el primer semestre del año llegó a costar hasta $15.000, una fortuna en un país donde el salario promedio es de apenas $20.
Dania, una cuentapropista, también está desesperada por emigrar, pero su casa es el único bien que puede vender para costearse el viaje y no ha podido legalizarla todavía.
"La compré cuando todavía no era legal la compra-venta de viviendas. Me la convirtieron en arrendada del Estado pagando alquiler por 20 años y, finalmente, desde antes de la pandemia se permite legalizarla, pero eso está estancado. No veo cuándo podré venderla para largarme de este país", dijo.
Raúl, otro holguinero, tiene 24 años y se muere de ganas de irse, pero no tiene "casa propia ni un carro para vender".
"Tampoco tengo un familiar fuera que me ayude. Realmente los que se están yendo son los que estaban mejor, los que tenían autos americanos o camiones tirando pasaje o buenas casas para vender y pirarse. La gente que realmente está pasando trabajo sigue aquí y no va a poder escapar, pasando diez veces más trabajo ahora", lamentó.
"Yo estoy en ese caso. Ni recibo remesas, ni tengo propiedades para vender ni tampoco encuentro a nadie que me preste el dinero a pagar el doble allá, como se usa. Los que he visto, que son cubanos que están bien económicamente en Estados Unidos e invierten en esa jugada, prefieren arriesgarse con mujeres jóvenes que van para el tubo (pole-dance mezclado con prostitución), porque así recogen el dinero en menos de tres meses. Mientras que en otros trabajos se mete uno más de un año pagando y por eso te descartan. Estoy jodido", dijo con pesar.
Un pequeño sondeo hecho en el municipio Mayarí entre 200 personas de diferentes grupos etarios, arrojó que 158 (79 %) quiere emigrar y se atreve; a 14 (7 %) les gustaría, pero temen endeudarse o los riesgos; solo 28 (14 %) dijo no estar interesado. Ocho (4 %) aseguró disponer de los recursos para hacerlo; otros 27 (13,5 %) no tiene los recursos, pero los está gestionando. En total, según las respuestas obtenidas, el 86 % desea emigrar, el 14 % no lo desea, solo el 4 % tiene recursos para hacerlo y el 13,5 % lo está gestionando.
Al final, aunque la gran mayoría de los cubanos cree que emigrar es la mejor salida, matemáticamente solo un porcentaje pequeño lo podrá conseguir, independientemente de que desde el punto de vista humano y social sea una tragedia, una cifra inédita como ola migratoria, y al final equivalga a más de la mitad de la población de una provincia.
Según la Oficina de Aduanas y Protección de fronteras de EEUU (CBP, por sus siglas en inglés), entre octubre de 2021 y septiembre de 2022 llegaron a territorio estadounidense 224.607 cubanos. Esto es más de la mitad de la población de Mayabeque (383.145) o de Cienfuegos (404.550) y 2,7 veces la población de Isla de la Juventud. Y a la cifra habría que sumar la de los cubanos que han emigrado a otros países.
Por otra parte, el hecho de que quienes emigran sean principalmente las personas con más recursos hace que a quienes se quedan en Cuba solo les reste la opción de presionar al régimen en las calles, en las redes sociales y en otros escenarios públicos, para que ceda el paso al cambio que el país necesita.
Solo esa presión social puede conseguir barrer el bloqueo del Partido Comunista a una Cuba mejor; y ese pueblo sufrido, que vive en condiciones paupérrimas y no puede emigrar, es la fuerza motriz.
FUENTE: Con información de Diario de Cuba