MIAMI.- La convocatoria de una flotilla internacional, que pretende llegar a Cuba en marzo para entregar alimentos y medicinas, desató una inmediata reacción en el exilio que respondió con un mensaje contundente y directo: “Si ellos entran, nosotros también”.
La frase fue publicada en Facebook por la activista cubana Salomé García Bacallao, luego de que una coalición de organizaciones de izquierda anunciara la llamada Flotilla “Nuestra América”, una iniciativa que —según sus promotores— busca “romper el bloqueo” de Estados Unidos y denunciar lo que definen como “castigos colectivos” contra el pueblo cubano.
La publicación de García Bacallao circuló con rapidez entre cubanos dentro y fuera de la isla, acompañada de las etiquetas #DerechoARegresar y #SiEllosEntranNosotrosTambién, símbolos de una demanda que trasciende el debate político: el derecho de los emigrados a regresar a su propio país.
Los comentarios reflejaron entusiasmo, frustración e ironía en partes iguales. “Buena idea unirse a la flotilla”, comentó un usuario. “Guárdame un puesto ahí”, escribió otra. “Los matules listos”. “Desde Miami hasta La Habana”.
Los organizadores justifican la iniciativa
La discusión, más allá de la sátira o el desahogo emocional, reactivó una herida abierta en la diáspora: la desigualdad entre extranjeros con acceso garantizado a la isla y cubanos que enfrentan restricciones o temen ser castigados por motivos políticos.
Los promotores de la flotilla —entre ellos el activista estadounidense David Adler y el exlíder laborista británico Jeremy Corbyn— aseguran que el viaje pretende entregar suministros esenciales y denunciar las consecuencias humanitarias del embargo estadounidense.
En materiales promocionales, los organizadores afirman que la administración de Donald Trump “está asfixiando a la isla” y sostienen que el impacto es “letal” para recién nacidos, ancianos y pacientes vulnerables. Incluso comparan la iniciativa con la Flotilla Global Sumud, que intentó trasladar ayuda hacia Gaza.
La respuesta desde Miami se centró en un punto clave: mientras organizaciones extranjeras reciben autorización para navegar hacia la isla, numerosos cubanos siguen enfrentando restricciones o temiendo represalias si regresan.
“Los cubanos no queremos migajas humanitarias, queremos derechos humanos”, escribió una usuaria en redes sociales, reflejando el sentir de muchos emigrados que consideran que el debate no es solo sobre medicinas o alimentos, sino sobre libertades fundamentales.
“Espectáculo propagandístico”
Otros calificaron la flotilla como un “espectáculo propagandístico” y recordaron que la crisis estructural de la isla no puede atribuirse únicamente al embargo, sino también a décadas de mala gestión económica, falta de reformas y políticas que han empujado a más de un millón de cubanos al exilio en los últimos años.
Entre los mensajes surgieron incluso llamados a organizar una “Flotilla de la Libertad”, una movilización simbólica para reclamar el derecho de los cubanos a entrar y salir de su país sin condiciones políticas.
Para muchos emigrados, la escena de barcos extranjeros atracando en puertos cubanos mientras ellos mismos no pueden hacerlo libremente, despierta un dolor acumulado por años de separación familiar, ausencia y exilio forzado.
La flotilla “Nuestra América” planea zarpar en marzo, aunque aún no está claro si logrará llegar a territorio cubano. Lo que sí consiguió fue reavivar un debate que toca fibras profundas en la comunidad diáspora: el derecho a regresar, la desigualdad entre quienes tienen autorización y quienes no, y la frustración histórica de una generación que creció con el miedo a no poder volver a abrazar a los suyos.
Como resumió un comentarista al leer la convocatoria internacional: “Si se abren las aguas para unos, también deberían abrirse para todos”.
FUENTE: Con informacón de CiberCuba