@VeroEgui
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La escasez de medicinas en Venezuela se ha convertido en una crisis sin parangón en la historia contemporánea del país suramericano, sin importar el padecimiento que se intente contener o curar todos los venezolanos están expuestos. En el caso de las enfermedades psiquiátricas hay ausencia del 85% de los fármacos, según alertó Wadalberto Rodríguez, presidente de la Sociedad de Psiquiatría de Venezuela.
Rodríguez anunció con preocupación que de los 20 fármacos antidepresivos que existían en Venezuela actualmente se consiguen con dificultad solo dos, a los que denominó de “tapa amarilla” por su dudosa calidad.
Entre los medicamentos ausentes se encuentran: Anaframil, Paroxepina, Diazepam, Tegretol, Sinogan, Fenobarbital, Rivotril, Onirema, Fluoxetina, Haloperidol, Olanzapina, Risperidona, Leptazine, Leponex, Carvamesapina.
La ausencia de fármacos psiquiátricos limita el tratamiento de pacientes con ansiedad, ataques de pánico, bipolaridad maniática y depresiva, así como la depresión, y los trastornos obsesivos-compulsivos.
Pero eso no es todo, el presidente de la Sociedad de Psiquiatría explicó que ante la escasez de medicinas muchos centros de asistencia psiquiátrica se han visto obligados a dar de alta a los pacientes al no poder cubrir sus necesidades farmacológicas.
“Los hospitales carecen de todo tipo de recursos de manutención para los pacientes, incluso algunos de los centros están egresando a los pacientes a la calle en contra de los criterios médicos, quedando desprotegidos. No hay medicinas ni siquiera en el sector privado. Calculamos de un 80 a un 85% de fallas en los medicamentos esenciales que nuestros pacientes necesitan”, afirmó el psiquiatra durante el programa La Noticia Viva por Unión Radio.
Abstinencia de antidepresivos
Existen varios tipos de antidepresivos: aquellos que son inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS), los antidepresivos tricíclicos, los inhibidores de monoaminooxidasa (IMAO), los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN). También están los antidepresivos serotoninérgicos específicos y noradrenérgicos (NaASE).
Cuando un paciente recibe una prescripción de antidepresivos debe tomarlo por lo menos seis meses, aunque hayan desaparecido los síntomas iniciales. Si estos fármacos son suspendidos de manera abrupta puede generar en el paciente un síndrome de abstinencia, que se traduce en una recidiva (repetición de una enfermedad después de terminada la convalecencia) y los síntomas son muy desagradables, si padecía depresión ésta puede tener un rebote muy profundo.
Entre las principales características de la abstinencia aguda están: una sensación de electricidad en la cabeza, aumento de ansiedad, problemas de concentración, hipersensibilidad a la luz, diarrea, náuseas, miedo, y la alteración del sueño.
Uno de los mayores riesgos ante la ausencia de antidepresivos es el aumento de suicidio en pacientes con una depresión grave, mientras que el resto de pacientes crónicos se descompensan ante la ausencia del factor químico que los estabiliza.
De acuerdo a Gerardo Briceño, director del Servicio Autónomo de Elaboraciones Farmacéuticas (Sefar), a finales de septiembre habría llegado a los puertos venezolanos 40 contenedores de medicamentos cargados de diversos medicamentos: inyectadora, analgésicos, antidepresivos, anticonvulsivos pero hasta el momento no han sido distribuidos a las red hospitalaria y ambulatoria del país.
Sefar asegura que dota de medicinas una vez cada tres meses a las instituciones que manejan el programa de salud mental, sin embargo la falla de medicamentos no es nueva. Durante todo el 2016 Rodríguez había denunciando con periodicidad cómo había ido aumentando la escasez hasta llegar al punto actual, de alarma nacional.
