El SFS se especializa en seguridad y defensa hemisférica y trabajó con la Universidad de La Sabana que se encargó de realizar el muestreo y análisis de laboratorio que recolectó y procesó las muestras entre diciembre de 2025 y enero de 2026.
Los investigadores tomaron muestras en doce ciudades y diecinueve puntos de recolección, entre ellos los principales centros urbanos del país: Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Cúcuta, y otros siete municipios. En conjunto, el estudio cubrió a una población de 17 millones de personas, el 32% de los habitantes de Colombia.
El hallazgo en cinco ciudades
El hallazgo más relevante del informe fue la detección de trazas de cocaína en el agua del grifo (ya tratada) en Bogotá, Cali, Cartagena, Popayán y Quibdó, ciudades que suman más de 11,8 millones de habitantes. Con la excepción de Cali, la contaminación persistió después del proceso de potabilización.
*En Bogotá, (capital de Colombia), la concentración llegó a 0,027 microgramos por litro tras el tratamiento, luego de haberse detectado 0,030 microgramos por litro antes del tratamiento en el sistema de La Regadera y 0,018 en la planta de Tibitoc.
*En Cali se hallaron 0,030 microgramos por litro antes del tratamiento, en la planta Puerto Mallarino.
*En Cartagena, 0,032 microgramos por litro en el Canal del Dique bajaron a 0,005 en el agua ya tratada.
*Popayán y Quibdó registraron, respectivamente, 0,004 y 0,002 microgramos por litro en el grifo.
Tras evaluar las muestras, también se descubrió que junto con la cocaína aparecieron otras sustancias asociadas a su procesamiento: acetona, metanol, nitrógeno amoniacal y diésel
Contaminación química difusa
En el informe se deja claro que estas concentraciones “no permiten inferir efectos clínicos inmediatos sobre la población ni atribuir cada hallazgo a una única fuente de contaminación”.
Lo que sostienen sus autores es que se trata de indicadores de una contaminación química difusa y persistente en sistemas hídricos vinculados a territorios donde opera la economía ilícita de la cocaína.
“Tal como revelan los hallazgos del SFS, el volumen alarmante de precursores químicos y gasolina vertidos en la producción de cocaína está generando una contaminación masiva y silenciosa. Este derrame tóxico no solo aniquila la fertilidad de nuestros suelos en las zonas de origen, sino que se expande a través del agua hasta llegar a las grandes ciudades”, afirmó Leonardo Coutinho, director ejecutivo del Center for a Secure Free Society.
Y agregó: “Pretender que los sistemas de tratamiento filtren esta carga química es ignorar el origen del problema. Combatir el narcotráfico desde la raíz es indispensable no solo para acabar con la violencia y la captura del Estado, sino para proteger el territorio y la salud de todos los colombianos”.
Pasa en otras partes del mundo
No es necesario estigmatizar a Colombia por esta contaminación silenciosa, pese a que se considere el mayor productor de cocaína en el mundo.
El fenómeno no es exclusivo de la nación andina. Se han documentado otros países con trazas de la droga en aguas urbanas.
Estudios europeos multinacionales informan, en ese contexto, concentraciones promedio de entre 0,3 y 0,4 nanogramos por litro en ciudades de alto consumo.
El informe compara esa cifra con lo hallado en Colombia —entre 2 y 30 nanogramos por litro según el punto de muestreo— y sostiene que la diferencia es demasiado grande para explicarse solo por el consumo urbano, ya que implicaría niveles de consumo per cápita extraordinariamente altos y es que existen fuentes adicionales de contaminación, directamente asociadas al procesamiento ilícito de cocaína y al vertido de residuos químicos en ríos y suelos.
El informe dedica un apartado extenso a la toxicidad de las sustancias halladas, aunque sin convertir los hallazgos en algo que amerita una alerta sanitaria, sino un monitoreo ambiental y epidemiológico
Los más vulnerables
Los autores señalan que las poblaciones más vulnerables a una exposición crónica y de bajo nivel son los niños, por la mayor absorción proporcional de contaminantes y el cerebro aún en desarrollo, y los adultos mayores, por la menor capacidad de depuración renal y hepática.
Añaden que estas concentraciones no equivalen a intoxicación aguda ni a una enfermedad clínica comprobada. En resumen, señalan que la persistencia de los contaminantes en el agua es algo que amerita más monitoreo ambiental y epidemiológico, no una alarma sanitaria inmediata.
Pero si advierten que esta contaminación silenciosa, si causa efectos en la seguridad alimentaria. Una evidencia experimental detecto que concentraciones ambientales de apenas 0,001 microgramos por litro de cocaína pueden afectar el ADN de ciertas plantas e interferir en su germinación, la etapa más vulnerable del ciclo de cultivos como el café, el arroz de riego, el banano, el cacao y hortalizas de semilla pequeña como el tomate o la cebolla.
A eso se suma, el vertido de residuos alcalinos, como el cemento usado para neutralizar ácidos durante el procesamiento, que puede elevar el pH del suelo y alterar la disponibilidad de nutrientes, con un impacto especialmente severo en suelos tropicales.
De China a Colombia
El SFS analizó siete corredores comerciales de sustancias químicas de doble uso entre 2015 y 2024, tomó en cuenta los datos de UN Comtrade de naciones Unidas
Los corredores: China-Brasil, China-Venezuela, China-Ecuador, China-Colombia, Brasil-Venezuela, Brasil-Colombia y Ecuador-Colombia.
En el informe se responsabiliza políticamente al gobierno chino y se fundamenta en estudios de ONU, UE, Departamento de Estado de EEUU, entre otros, que coinciden en señalar a empresas chinas como la principal fuente global de precursores químicos ilícitos.
La conclusión política del SFS es explícita: el patrón de aplicación normativa desigual por parte de Beijing, no constituiría una política formal de patrocinio estatal del narcotráfico, pero sí una asimetría estructural de la que, según el informe, el Estado chino no queda exento de responsabilidad política.
FUENTE: Con información de Infobae/Center for a Secure Free Society