En Venezuela María Corina y miles de sus compatriotas, como un día hicieron los franceses, continuarán luchando por la libertad
No había aterrizado en Madrid la aeronave que conducía a Edmundo González Urrutia, y ya acusaban al presidente electo de Venezuela de traidor, por haber "abandonado" a su país.
Lo mismo dijeron otros cuando Charles de Gaulle, entonces un joven brigadier en el ejército francés, “abandonó” a Francia, para desde Londres mantener viva la resistencia francesa contra los nazis, para conseguir la solidaridad de los aliados y lograr la liberación de su país.
¿Qué podía hacer González en Venezuela? ¿Huirle a los policías de Maduro que tienen orden de capturarlo? ¿Tratar de sobrevivir bajo arresto domiciliario sin acceso a la prensa, a sus compañeros de lucha, a su pueblo que acaba de elegirlo presidente? ¿Morir mientras era torturado por los verdugos entrenados por la Gestapo castrista?
María Corina Machado lo entiende muy bien y es por eso que en una transmisión de un minuto y treinta y seis segundos ha convocado a los venezolanos que viven en España a la Plaza de las Cortes de Madrid para que el Parlamento Español y la Unión Europea reconozcan la elección de Edmundo González.
Desde allí, desde Madrid, Edmundo González Urrutia puede ser más útil a su patria y al valiente pueblo venezolano. Puede ayudar a conseguir que más gobiernos pidan a la Corte Internacional que ordene la captura del déspota para juzgarlo por sus crímenes.
Puede ir a Londres, a Bruselas, a Ginebra, a París, quizás a Washington, para desde allí darle su voz al clamor de los venezolanos.
En Venezuela María Corina y miles de sus compatriotas, como un día hicieron los franceses, continuarán luchando por la libertad, exigiéndole a Maduro que permita el cambio de poderes sin violencia. Para beneficio del pueblo venezolano que eligió por una mayoría abrumadora al próximo Presidente de Venezuela.
