SAN ANTONIO DEL TÁCHIRA.- "Todo el mundo sabe por qué uno se va del país", comenta mientras camina sobre el Puente Internacional Simón Bolívar, que conecta a Venezuela con Colombia, una señora que no comparte su nombre, pero sí su testimonio con las razones que la obligaron a salir de su país.

Mientras empuja la silla de ruedas de su hija autista, dice con indignación que la salud en Venezuela es deplorable. "La niña necesita siete terapias distintas y ya no hay ni siquiera profesionales que las hagan. Además, asumir esos gastos en el país 'cuesta un ojo de la cara'. Y ni hablar de la dieta que se le debe mantener''.

El viaje de esta venezolana en busca de un mejor futuro para su hija con una condición especial no ha sido fácil. Emprendió rumbo desde Puerto Píritu, estado Anzoátegui, ciudad que está a más de 1.000 kilómetros de la frontera. Un viaje de 16 horas en automóvil.

"Me voy a casa de mi hija mayor en Bogotá porque aquí ya no se puede más", comenta mientras las personas que contrató para que le ayudarán a pasar el equipaje le explican a donde dirigirse para seguir con su travesía.

Cruzar a la nación cafetalera para buscar, allí o en otro destino, un mejor futuro no es algo tan sencillo. Sin embargo, es la vía más accesible para una población que día a día sufre por la desmedida inflación (148,2% en octubre y 287.623,9% este año). Huyen también de la inseguridad, que se ha incrementado en la era chavista, pero sobre todo desde que se instaló el régimen de Nicolás Maduro.

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Más de 2.500 venezolanos llegan diariamente a Colombia por los pasos fronterizos para huir de la crisis en su país.
Más de 2.500 venezolanos llegan diariamente a Colombia por los pasos fronterizos para huir de la crisis en su país.

El calor azota día tras día la zona fronteriza, pero no es impedimento para que miles de personas salgan de Venezuela en busca de un mejor porvenir.

"En Venezuela no hay futuro para nosotros, los más jóvenes", comenta Estefanía Sánchez, una licenciada en Administración de Empresas que eligió Perú como destino para buscar una segunda oportunidad.

"Irse por Colombia. Es más viable porque hay más opciones para viajar y es más económico", continúa. "Ya llevo dos días en carretera desde que salí de mi casa en Valencia, pero todo sea por una mejoría. Ahora, según me han dicho, faltan tres días de camino, porque primero se llega a Ecuador y después se sigue a Perú. Pero por acá no gasté ni 300 dólares en pasaje, mientras que si me iba en avión desde Venezuela era mucho más costoso y difícil porque casi no hay vuelos internacionales".

Mientras el régimen venezolano activa "puentes internacionales" para repatriar a unos miles de venezolanos y los muestra como un logro, el éxodo por la frontera con Colombia se mantiene en auge y sin freno.

Según el Gobierno colombiano, en un reporte publicado el 1° de noviembre pasado, 769.726 venezolanos han ingresado este año al país haciendo uso del pasaporte. Es decir, que en promedio 2.532 personas ingresan diariamente a la nación vecina y la mitad de ellos, según el comunicado, se radican ahí.

Nuevo día, más inmigrantes

Cada mañana, desde hace tres años, la frontera colombo-venezolana abre desde las 5:00 am (hora local) hasta las 7:00 pm. Durante esas 14 horas, la huida de venezolanos no cesa.

"Del lado venezolano existe un proceso lento y esto genera mafia" para conseguir sellar el pasaporte, comenta Roberto, un oriundo de Caracas que vive en Cúcuta desde hace un año junto a su familia y se gana la vida ayudando a pasar las pertenencias de sus paisanos en una carretilla.

"En el SAIME (Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería) la gente puede demorarse todo un día para que le sellen el pasaporte", comenta el carretillero. "Sin embargo, si pagan 50 dólares, se puede hacer el trámite en 10 minutos".

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Algunos venezolanos en Colombia han encontrado un modo de sobrevivir cargando las pertenencias de sus coterráneos a la hora de cruzar el puente Simón Bolívar hacia la ciudad de Cúcuta.
Algunos venezolanos en Colombia han encontrado un modo de sobrevivir cargando las pertenencias de sus coterráneos a la hora de cruzar el puente Simón Bolívar hacia la ciudad de Cúcuta.

La denuncia la confirma Claudia Ríos, una venezolana que vocifera a las afueras de la oficina de extranjería de Colombia: "Ojalá en Venezuela fuese como acá. Lo atienden a uno rápido y son amables. Allá es una porquería la atención y le ponen trabas a uno porque saben que uno lleva algo de dinero. Eso es todo lo que quieren".

Los emigrantes se quejan porque en la oficina del SAIME solo existen tres taquillas para hacer el proceso, mientras que en Colombia están habilitados 10 puestos, además de uno especial para menores de edad y gente con discapacidad.

Negocios ilegales frente a las autoridades venezolanas

Desde que se inicia la caminata para cruzar la frontera, por la avenida Venezuela, en San Antonio del Táchira, hay ofertas para pasar a Colombia sin documentos. Todo esto ocurre a metros, o incluso al lado, de los agentes de la Guardia Nacional Bolivariana, GNB.

"Lo pasamos a Colombia sin papeles en cinco minutos", esta frase se escucha a lo largo del camino, pues para entrar al país cafetero se debe tener un carnet de movilización fronteriza, que es usado principalmente por los habitantes del estado Táchira, quienes con frecuencia se trasladan a Colombia en busca de alimentos o atención médica.

Los venezolanos que deciden buscar un mejor futuro fuera del país deben ingresar a Colombia con el pasaporte previamente actualizado con el sello de salida. Sin embargo, por las demoras en el SAIME (de hasta un año) para entregar el documento, hay muchos que se arriesgan a buscar un mejor porvenir solo con su Cédula de Identidad (ID).

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Un venezolano cruza el Puente Internacional Simón Bolívar hacia Colombia.
Un venezolano cruza el Puente Internacional Simón Bolívar hacia Colombia.

El costo del "viaje" fluctúa entre 5.000 a 10.000 pesos colombianos. Esto equivale a entre 1.6 y 3.3 dólares. No parece mucho, pero para un venezolano puede ser hasta la mitad de un salario mínimo calculado a precio del mercado negro, la única forma en que consiguen las divisas para emigrar.

El viaje no es VIP, aunque sí es exprés. Los urgidos por salir en estas condiciones, deben remangarse los pantalones y cruzar por el Río Táchira por trochas para llegar a Colombia y seguir con su plan.

Según el último informe de Migración Colombia, estiman que este año han ingresado 80.380 venezolanos de forma ilegal. Son, en promedio, 265 personas al día que sin papeles en regla, pasan a la nación cafetera con el sueño de una mejor vida.

Una parada, múltiples destinos

Al cruzar la frontera y estar en suelo colombiano, la austeridad desaparece. Muestra de ello es el sinfín de ofertas que se escuchan mientras se camina por el sector La Parada. Desde allí uno puede dirigirse a toda Sudamérica.

Ecuador y Perú son los destinos más buscados por la cercanía con el país cafetalero. Sin embargo, aunque el viaje es mucho más largo, también puede llegar a Bolivia, Chile y Argentina.

El monto del boleto en autobús varía según el destino y la línea que decida tomar. Pero en promedio van desde 95 hasta 400 dólares.

En esta localidad, la gente puede abastecerse de agua y comida para los días de viaje, pues en cualquier almacén los estantes están llenos de productos. Un cambio notorio cuando, a tan solo unos metros de distancia, antes de cruzar la frontera, los anaqueles de los supermercados venezolanos lucen totalmente vacíos.

 

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