LA HABANA.- La incapacidad del régimen cubano para garantizar condiciones mínimas de vida digna continúa profundizando el deterioro social en la isla, mientras La Habana recurre cada vez más a donaciones internacionales como mecanismo de subsistencia ante el colapso de sus sistemas básicos.
En este contexto, el régimen recibió este viernes un cargamento de medicamentos procedente de Rusia, en un acto realizado en la embajada de Moscú en la capital cubana. El embajador ruso, Víctor Koronelli, entregó la ayuda al ministro de Salud Pública del régimen, José Ángel Portal Miranda, sin que se precisara el volumen ni el tipo de insumos incluidos.
Ambas partes se limitaron a señalar que se trata de “un cargamento humanitario preparado por el Gobierno de San Petersburgo”, en medio de una crisis sanitaria marcada por la escasez de medicamentos, insumos hospitalarios y el deterioro de la infraestructura médica.
"Propaganda"
Durante el acto, utilizado con fines propagandísticos, Koronelli afirmó que la donación refleja “los profundos e históricos lazos de amistad” entre ambos países, en un momento en que el régimen cubano depende cada vez más del respaldo de aliados como Rusia para paliar su crisis interna.
En paralelo, el régimen también recibió una donación de implementos deportivos por parte de China, destinada a un sistema deportivo igualmente afectado por la falta de recursos. Según el medio oficialista JIT, el envío incluye equipos y vestuario para disciplinas como boxeo, tenis de mesa, kayak, remo, natación y gimnasia, distribuidos ya en centros de alto rendimiento.
El embajador chino en la isla, Hua Xin, aseguró que la ayuda busca contribuir a la preparación de los atletas cubanos de cara a próximas competencias internacionales, en particular los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Precariedad
Estas donaciones se producen en medio de un escenario de creciente precariedad. Este mismo viernes, el régimen recibió además un nuevo convoy internacional de “solidaridad”, el segundo en menos de un mes, integrado por activistas de Italia, Francia, Suiza, México y Estados Unidos, con alimentos, insumos médicos y materiales educativos.
El viceministro de Salud del régimen, Julio Guerra Izquierdo, reconoció que estos envíos representan “un alivio importante” para el sistema sanitario, aunque admitió que resultan insuficientes frente a la magnitud de la crisis.
Analistas y voces críticas han advertido que este esquema de dependencia externa no resuelve las causas estructurales del colapso económico cubano. En ese sentido, se insiste en que la comunidad internacional debe enfocar sus esfuerzos en exigir cambios políticos y económicos que permitan a los ciudadanos recuperar su capacidad productiva, en lugar de sostener un modelo que, tras décadas de control estatal, mantiene a la población en condiciones de escasez y vulnerabilidad.
FUENTE: Con información de Diario de Cuba