En un contexto de creciente tensión diplomática, el régimen de Cuba respondió a las recientes acciones y declaraciones de los Estados Unidos, que incluyen una alerta de seguridad para sus ciudadanos y el endurecimiento del cerco económico.
El presidente Donald Trump reiteró que su administración mantiene la presión para forzar un cambio de postura en Cuba
En un contexto de creciente tensión diplomática, el régimen de Cuba respondió a las recientes acciones y declaraciones de los Estados Unidos, que incluyen una alerta de seguridad para sus ciudadanos y el endurecimiento del cerco económico.
Mientras Washington califica a la isla como una "nación fallida", el régimen cubano se dispone a implementar una nueva serie de medidas de ajuste que profundizarán las carencias de una población ya agotada.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, negó la existencia de una mesa de negociación formal con Washington, contradiciendo afirmaciones previas del presidente Trump.
Según el diplomático, solo ha existido un intercambio de mensajes tras la captura del dictador Nicolás Maduro suceso que privó a la isla de su principal proveedor de crudo.
Cuba rechazó que el país represente un riesgo para la seguridad nacional estadounidense y cerró la puerta a concesiones políticas o a la liberación de presos políticos, desvinculando estos temas de la crisis económica.
Además confirmó en una entrevista con la agencia EFE que en los próximos días se anunciará un proceso de "reorganización" económica que calificó como "muy difícil para la población en su conjunto".
Esta fase de ajuste forzado surge como consecuencia directa de la interrupción de los suministros energéticos procedentes de Venezuela y el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos. La administración de Donald Trump bloqueó las rutas de financiamiento y abastecimiento de crudo, dejando a la isla en una situación de extrema vulnerabilidad, reseña el portal web Diario de Cuba.
Fernández de Cossío admitió que las opciones del régimen son limitadas. Bajo el concepto de "creatividad", término habitualmente utilizado por la cúpula para anticipar recortes y apagones prolongados, el funcionario preparó el terreno para un escenario de mayor precariedad en una economía que se encuentra prácticamente paralizada.
Esta respuesta surge en paralelo a una advertencia emitida por la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, la cual alerta sobre la inestabilidad extrema de la red eléctrica nacional. Según el comunicado, los cortes diarios afectan servicios vitales como: Suministro de agua y refrigeración de alimentos, Telecomunicaciones y transporte (debido a la escasez crítica de combustible) y seguridad personal, mencionando un aumento en la retórica antiestadounidense y protestas patrocinadas por el régimen.
Ante el cerco económico de Washington, que incluye aranceles a países que envíen petróleo a la isla, el régimen cubano confirmó que implementará un proceso de "reorganización económica". Fernández de Cossío admitió que estas medidas serán "muy difíciles para la población" y que las opciones son limitadas bajo un escenario de "creatividad" (eufemismo utilizado para anticipar mayores recortes y apagones).
Mientras la administración Trump mantiene la presión para forzar un cambio de postura en la isla, el gobierno cubano se prepara para una fase de austeridad prolongada, dejando la carga de la crisis y la parálisis económica sobre los hombros de la ciudadanía.
FUENTE: Con información Diario de Cuba/EFE/
