MADRID.- El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, ha confirmado este lunes que el Rey Felipe VI encabezará la delegación española en la toma de posesión del próximo presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, el 1 de diciembre, y ha apuntado que más adelante podría haber una "visita de trabajo" al país por parte del presidente de Gobierno, Pedro Sánchez.

Así lo ha afirmado en rueda de prensa junto a su homólogo mexicano, Luis Videgaray, con el que se ha reunido en el Ministerio de Exteriores con motivo del viaje a Madrid del responsable mexicano para inaugurar la Casa de México en la capital española.

El jefe de la Diplomacia española ya había apuntado la posibilidad de que el Rey fuese el encargado de acudir a la toma de posesión de López Obrador, en un momento en el que el Gobierno está tratando de buscar una fórmula estable para la representación de España en estos actos en Iberoamérica, una tarea que solía recaer en el hoy jefe de Estado cuando era Príncipe de Asturias. Además, el 1 de diciembre el presidente del Gobierno deberá estar en Argentina, en la Cumbre del G20.

LAS RELACIONES "ES DIFÍCIL QUE PUEDAN MEJORAR"

Con López Obrador, México tendrá un presidente de izquierdas pero, ante Videgaray, Borrell ha optado por decir que las relaciones "seguirán siendo tan excelentes como hasta ahora" porque "es difícil que se puedan mejorar" unas relaciones políticas, económicas y culturales que están en "el óptimo". "Es verdad que el nuevo presidente tiene un perfil político distinto al anterior, pero para eso se hacen elecciones, para que la gente pueda elegir", ha dicho.

Además de destacar el estado de las relaciones bilaterales -Videgaray ha dicho que durante el mandato de Peña Nieto las empresas españolas en México han pasado de 4.000 a 6.000, con un stock de inversión de 62.000 millones-- ambos han saludado la firma del nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El ministro mexicano también ha agradecido el apoyo de España "en momentos difíciles" como los terremotos de 2017.

Videgaray ha expresado su entusiasmo por la firma del acuerdo comercial y la incorporación de Canadá, convencido de que unas reglas comunes para toda la región incrementarán la competitividad.

Contento porque aún será Peña Nieto quien firme el Tratado, ha explicado además que finalmente en el texto no hay una cláusula de 'muerte súbita' ('sunset clause') anual, sino más bien un "mecanismo de revisión bastante constructivo" que, a diferencia de la cláusula que pedía inicialmente Estados Unidos, sí da "certidumbre" al documento, algo importante porque el acuerdo no es solo de comercio, sino también de inversión.

También Borrell ha saludado el buen término de las negociaciones y la conclusión de un acuerdo que ha "perfeccionado el anterior", sin que se haya producido ninguna "situación dramática", aunque cuando tomó posesión el presidente Donald Trump parecía "el fin del mundo" para el Tratado.

FUENTE: dpa
 

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