SAN SALVADOR.- El Salvador mantendrá, por un mes más, el estado de excepción. La solicitud del presidente Nayib Bukele fue aprobada en la Asamblea Nacional por vigesimosegunda vez. Esta medida mantiene suspendidos los derechos humanos relacionados con el plazo de detención y de defensa de los procesados, y abarcará el día de las elecciones presidenciales y legislativas, previsto para el 4 de febrero, en las que el mandatario busca la reeleción.
El estado de excepción, que en esta ocasión se aprobó con 67 de 84 votos, permite prolongar la detención de 72 horas a 15 días y no informarle a los detenidos las razones de su aprehensión ni garantizarle asistencia jurídica, lo que ha sido cuestionado reiteradamente por organizaciones defensoras de derechos humanos y legisladores de la oposición.
Pero el presidente Bukele alega en su petición que su gobierno ha logrado la detención de más de 75.000 supuestos pandilleros y no prorrogar el estado de excepción sería un “retroceso”, debido a que aún falta por detener pandillas y sus cabecillas, según informaron medios.
Estado de excepción en El Salvador en elecciones
El estado de excepción, conocido en otros países como estado de sitio, es un régimen de medidas extraordinarias, de naturaleza constitucional, que puede decretar el Ejecutivo en situaciones que este considere excepcionales, como zozobra, disturbios, inseguridad personal.
El decreto, que también establece la intervención de las telecomunicaciones sin orden judicial, tendrá vigencia hasta el 10 de febrero.
La popularidad de Bukele ha aumentado al ritmo del plan de seguridad basado en los estados de excepción.
La aceptación del presidente salvadoreño se incrementó desde que inició su Plan Control Territorial, a 20 días de asumir la presidencia, en junio de 2019, el cual contempla severas medidas contra los pandilleros que azotaban la seguridad de los salvadoreños. En ese momento, la tasa de criminalidad era de 38 por cada 100.000 habitantes.
Bukele construyó el Centro de Confinamiento del Terrorismo, Cecot, en enero de 2023, una megacárcel con capacidad para 40.000 presos, en la que están recluidos más de 12.000 “pandilleros” y que exhibe por redes, lo que es centro de fuertes críticas.
“Récord” en baja tasa de homicidios
En 2015, El Salvador se catalogaba como el más violento de América Latina y del mundo, con una tasa de 105 personas asesinadas por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con cifras reportadas por instituciones oficiales en ese año.
Con la megacárcel, el país centroamericano posee la mayor tasa de población carcelaria del mundo, según informaciones periodísticas.
El gobierno de Bukele alardeó de la efectividad del plan de seguridad contra las pandillas, que consideró un “cáncer social”, al disminuir la tasa de homicidios a 18 por cada 100.000 habitantes, lo que llevó al ministro de Defensa, René Monroy, a declarar “un récord” en la baja de muertes violentas registradas.
Las medidas de seguridad, desde entonces, logran el respaldo de la ciudadanía, el reconocimiento internacional al punto de tratar de ser replicadas en otros países, como Ecuador y Honduras.
FUENTE: Con información de DW, BBC, Voz de América, redacción Diario Las Américas