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Cuba y Venezuela han mantenido una simbiosis política y económica que supera los 17 años de codependencia, iniciada por Hugo Chávez al llegar al poder, quien idolatraba a Fidel Castro y continuada con su sucesor Nicolás Maduro. Entendiendo que la muerte del exgobernante cubano el pasado 25 de noviembre supone un reajuste de la política exterior de la isla, se abre un panorama diferente entre ambos gobiernos.

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Sin embargo, la estrecha relación que mantienen La Habana y Caracas no puede romperse a corto plazo, ambos se necesitan: Cuba requiere de los petrodólares (ahora pocos) que ofrece Maduro, y en el país sudamericano todavía existen una gran cantidad de profesionales cubanos remunerados por el Estado venezolano que el Gobierno de Raúl Castro no puede mantener inmediatamente. Mientras que Venezuela luce aislada en la región y Cuba parece ser uno de sus pocos aliados, explica el experto en temas internacionales Félix Arellano.

Ambos Gobiernos y sus respectivos países necesitan una apertura económica para oxigenarse. La más necesitada en este sentido es Cuba que ha visto limitado sus ingresos, productos de la crisis económica que vive Venezuela. Y para Caracas han disminuido sus ingresos petroleros en medio de un sistema económico que ha destruido el mercado y la producción nacional. Sin embargo, ninguno reconocerá el fracaso de sus sistemas.

Luego del llamado “Periodo Especial” (etapa de racionamiento) que vivió Cuba en la década de los 90 como consecuencia de la caída de la unión soviética, la isla comenzó a recibir petróleo proveniente de Venezuela, bajo el Gobierno de Chávez, que oscilaba entre 100.000 a 120.000 barriles diarios. Pero hoy, las estimaciones de expertos dan cuenta de un envío de 60.000 a 80.000 barriles, esta disminución ha contribuido a la recesión y desaceleración económica de la isla.

Aunque la muerte de Fidel Castro tiene dimensiones políticas para Cuba, no parece haber una motivación para que su desaparecimiento físico altere las relaciones que mantiene la isla con Venezuela. La partida del jerarca es favorable para el Gobierno de su hermano Raúl, quien ha utilizado y utilizará su imagen como arma de manipulación, a través de estatuas y marchas en donde proclama la supuesta transformación de la isla gracias a su gestión política, manteniendo entretenidos a los radicales comunistas, pero lo cierto es que su aporte fue muy negativo, estima Arellano.

Si Raúl Castro no hace cambios económicos, la isla se va a hundir. Ya no hay dádivas de la extinta URSS y la petrochequera venezolano ya no alcanza. La solución para su continuidad es la apertura económica, una solución al mejor estilo de Vietnam y China sin ninguna oportunidad de cambiar la dictadura política ni que haya un mejoramiento de los derechos humanos, aunque podría generarse la liberación de algunos presos políticos, pero con el único fin de abrirse a las inversiones internacionales, donde haya seguridad jurídica, y no se les considere como enemigos, sentencia el internacionalista.

Acercamiento con EEUU

Es de esperarse que mientras Maduro mantenga la misma línea discursiva de Fidel, satanizando el mercado y el libre comercio, (Raúl) Castro dé continuidad a la reapertura económica que ha intentado realizar y tuvo experimentó discretos avances después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con EEUU, secundadas por el inicio de conversaciones con su homólogo estadounidense Barack Obama, aunque el 20 de enero de 2016 tome posesión de la Casa Blanca el magnate y radical republicano Donald Trump, estima el experto.

“A pesar de la presencia de un Trump amenazante en la esfera política, el partido Republicano podría influir en su estrategia con la isla y demás políticas extremistas, evitando que cumpla sus irracionales propuestas de campaña. Entendiendo además que económicamente los mismos republicanos, y empresarios cercanos al nuevo presidente, podrían beneficiarse de una flexibilización económica en la isla, al invertir en una posición estratégica como representa en el Caribe, de lo contrario podrían dejar el camino abierto para que lo aproveche no solo la Unión Europea, sino China, Rusia o India”, sentencia el experto.

A juicio del experto en Derecho Internacional, un acercamiento entre Cuba y EEUU podría dejar fuera del foco a Venezuela posteriormente, donde Raúl Castro a mediano y largo plazo debe olvidarse de su vínculo con Caracas para sobrevivir porque ya no puede mantenerla, y esto pasa por el sistema político que hoy gobierna al país sudamericano. “Venezuela deja de representar la importancia política y económica que fue hasta hace algunos años para Cuba producto de la crisis económica“.

FUENTE: Especial

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