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MIAMI.- Desde la madrugada del 21 de marzo la vida de la familia Marrero Moreno dio un vuelco de 180 grados. Cerca de las 2 y 28 de la madrugada, una comisión del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) llegaba a la residencia de Roberto Marrero, jefe de despacho del presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, para detenerlo con una orden de captura dictada por un tribunal, a solicitud del Ministerio Público.

Ahora, a más de 20 días de esta detención, familiares y abogados de Marrero denuncian que el régimen lo mantiene incomunicado, sin derecho a la defensa porque no le permiten reunirse con sus abogados y tampoco a que lo examine un médico, debido a un padecimiento de asma que se sufre en momentos de angustia.

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Romy Moreno de Marrero y Belén Marrero, en entrevista exclusiva con DIARIO LAS AMÉRICAS, aseguraron no saber cómo se encuentra quien fuera la mano derecha de Juan Guaidó; por lo que exigen que sea examinado por un médico para verificar su condición física, ya que la única información que poseen es a partir de rumores que indican que se le ha subido la tensión arterial, tiene dolores de cabeza y que se ha sentido indispuesto. Pero nada está verificado.

Su esposa, Romy Moreno de Marrero explicó que su marido necesita un inhalador para controlar ataques de asma que se le presentan a consecuencias de tensión nerviosa, aunque aclaró que su padecimiento respiratorio no es grave.

“Estando preso, con ese nivel de estrés y presión, creo que eso [la condición] le debe haber aumentado. La gente me ve calmada, pero por dentro estoy viviendo un infierno, porque no sabemos de Roberto por tantos días; es muy duro”, apuntó.

Explica que los abogados lograron verlo el pasado 28 de marzo cuando ocurrió la audiencia, pero fue poco lo que conversaron con él. “Los abogados lo vieron brevemente. No lo vieron golpeado, aunque sí bien afligido. Ese día se presentó ante el tribunal como “un ciudadano que lucha por el cese de la usurpación, un gobierno de transición y elecciones libres”.

Última conversación

El día de la detención, Romy Marrero y el hijo de ambos, de apenas 7 años, se encontraban en Miami, donde pasaban unos días. Vivió el allanamiento a su casa a través de las llamadas y mensajes de los vecinos que la alertaron de lo que estaba ocurriendo desde el momento de la llegada, el maltrato sufrido por el diputado opositor Sergio Vergara, la revisión de otros apartamentos hasta que por fin llegaron al hogar de la familia Marrero Moreno.

“Mi edificio es abierto, somos 46 familias y estamos todos conectados. Los vecinos decían que se oían unos gritos, que algo estaba pasando, había como 30 carros del SEBIN y otros órganos. Los vecinos reportaron que primero tumbaron las dos rejas del edificio, se metieron en seis apartamentos de los ocho que tiene cada unidad. Había niños escondidos en los baños, señoras durmiendo que las pararon y les voltearon las camas, los robaron “.

Comentó que hizo el recorrido de los funcionarios del SEBIN paso a paso. Supo cuando se metieron en el apartamento del diputado Sergio Vergara, cuando lo amarraron, lo acostaron, cuando se sentaron sobre él. Todo esto porque su esposo se lo iba contando por teléfono.

- Él me dijo: “Ya entraron, ya están aquí, te amo” y se cayó la llamada. Yo me enteraba por los vecinos: “Están entrando, son demasiadas personas, tu esposo está solo, se escucha que están llamando a gente de explosivos”. Nosotros sospechamos que le iban a sembrar esas armas, armas iguales a las de ellos (fuerzas del régimen de Maduro), a las que tienen acceso los colectivos. Roberto le grita al diputado Sergio Vergara cuando se lo están llevando: “Me sembraron dos escopetas y una granada”.

Explicó que se mantendrá un tiempo en Estados Unidos, porque no sabe si su vida o la de su hijo corren peligro en Venezuela. “Él (hijo) no sabe nada. Le hemos dicho que su papá está trabajando y que aún no ha llegado la luz y el agua en la casa de Venezuela. Vive en una burbuja, y ya encontraré el momento para decirle lo que está pasando con su papá”.

“Iremos hasta donde sea necesario”

Desde el primer día de la detención de Marrero, tanto su esposa como su hermana Belén Marrero, reconocida actriz venezolana, iniciaron un periplo para hablar del caso de Jefe del Despacho de Guaidó, denunciar las irregularidades y solicitar que se abogue por su libertad. En esta cruzada se han reunido con el presidente Donald Trump, en la Casa Blanca, durante el encuentro que mantuvo Fabiana Rosales, del presidente encargado. También han estado con el vicepresidente de EEUU Mike Pence; con el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, quienes conocieron en detalles lo ocurrido.

“Veo que el régimen intenta hacer dos cosas; una, desestabilizar al presidente interino, a su gobierno, porque él y Roberto trabajaban en conjunto, las decisiones las tomaban juntos. Roberto se encargaba de muchas cosas, que ellos saben que lo estaban desarticulando; y la otra es probar qué pasa, detener a Roberto para ver la reacción, después allanan la inmunidad a Guaidó, no es casual. Seguiremos hasta donde tengamos que ir para continuar denunciando este secuestro perpetrado contra mi esposo, contra mi familia”.

Informe legal

Uno de los abogados que llevan el caso, Joel García, además de reiterar la necesidad de que Roberto Marrero sea atendido por un personal médico, informó a DIARIO LAS AMÉRICAS que la solicitud del Ministerio Público obedeció a un informe entregado por un funcionario del SEBIN, según el cual Roberto Marrero viajó a Colombia con la finalidad de comprar armas y reclutar mercenarios colombianos y de Centroamérica para desestabilizar el sistema político venezolano.

“El Ministerio público emite la orden de captura por los delitos de traición a la Patria, conspiración y usurpación de funciones, pero extrañamente, una vez que es capturado, en la audiencia de presentación el fiscal no lo imputa por el delito de traición a la Patria, y como resultado de la audiencia la jueza desestima el delito de la usurpación de funciones. Esos dos delitos, que supuestamente estaban presentes para solicitar la captura y el allanamiento de Marrero, mágicamente desaparecen con el argumento de que no están acreditados. Es decir, si no están acreditados para el momento de la audiencia, tampoco están acreditados para dictar una medida privativa judicial de libertad y menos una orden de allanamiento”.

Recalcó que en ese informe del agente del SEBIN, en la que se basa la acusación en su contra, tiene “información bastante indeterminada y sin detalles del viaje, de las armas o los presuntos mercenarios que trajo al país”.

Ahora quedan 45 días para que la fiscalía culmine su investigación y la defensa pueda desmontar los señalamientos contra Marrero.

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Familiares de Roberto Marrero, jefe del Despacho de Juan Guaidó, hablan de los vicios de su detención.

Publicado por Diario Las Americas en Miércoles, 10 de abril de 2019

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