LA HABANA_ El conglomerado militar cubano GAESA, considerado el principal brazo económico del régimen de La Habana, comenzó a transferir algunas de sus empresas a entidades estatales no vinculadas formalmente a la corporación con el objetivo de evitar que socios extranjeros sean alcanzados por las sanciones impuestas por Estados Unidos.
Las medidas, anunciadas por la administración de Donald Trump el pasado 1 de mayo, apuntan a sectores clave de la economía cubana, como energía, defensa, minería, seguridad y servicios financieros, ámbitos dominados por el grupo empresarial controlado por las Fuerzas Armadas. Las sanciones también afectan a empresas y navieras extranjeras que mantienen relaciones comerciales con GAESA.
Reacomodo empresarial
Fuentes consultadas por AFP indicaron que Terminal de Contenedores Mariel S.A., perteneciente al brazo logístico de GAESA y operadora del principal puerto comercial de Cuba, transfirió sus activos a Coral Marítima S.A., una empresa administrada por el Ministerio de Transporte y que no aparece oficialmente vinculada al conglomerado militar.
La operación fue comunicada a clientes el pasado 16 de junio mediante una notificación empresarial obtenida por AFP. Coral Marítima forma parte del sistema portuario estatal y administra inversiones relacionadas con el sector naviero.
El proceso ocurre después de que dos de las principales navieras del mundo, la francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd, suspendieran en mayo sus operaciones de carga hacia Cuba, incluidas entregas de ayuda, ante el riesgo de quedar expuestas a las sanciones estadounidenses por sus nexos con GAESA.
Presión
El conglomerado militar también abandonó su participación en la empresa mixta que administra el Centro de Negocios Miramar, en La Habana, sede de numerosas compañías extranjeras. El fondo británico CEIBA Investments Ltd informó que pasó a controlar el 100 % de la instalación tras la salida de GAESA.
El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha definido a GAESA como un "Estado dentro del Estado" que concentra las ganancias de sus negocios en beneficio de una reducida élite vinculada al régimen cubano. Según estimaciones del Departamento de Estado, el conglomerado controla entre el 40 % y el 70 % de la economía de la isla.
Las transferencias empresariales son interpretadas por analistas como un intento del régimen de preservar inversiones y operaciones comerciales en medio del creciente aislamiento financiero y las restricciones impuestas por Washington sobre la estructura económica controlada por los militares cubanos.
FUENTE: Con información de AFP