De la Espriella tenía planeado empezar su agenda en La Guajira donde instalaría su despacho en esta primera semana de gobierno para conocer los principales problemas de la región, históricamente muy olvidada, además de realizar la firma de la eliminación de las Entidades Territoriales Indígenas.
Pero la agenda se trastocó y su primer decreto firmado no fue ninguno de los 90 que tenía anotados para sus primeros 100 días. Debió declarar desastres de carácter nacional que le permite, entre otras cosas, trasladar recursos para atender la emergencia.
Estaba en Barranquilla cuando ocurrió el evento telúrico y viajó de urgencia a Bogotá, donde el vicepresidente, José Manuel Restrepo, atendió las primeras reuniones.
Aunque la respuesta del mandatario colombiano fue inmediata, creó dudas si es buena idea la descentralización y convertir la Casa de Nariño (palacio de gobierno) en museo, porque la emergencia del terremoto no será la única decisión importante que deberá tomar durante su mandato.
La ruptura histórica
Las circunstancias se agregan a otros cambios en Colombia. Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, afirma que el país atraviesa un momento de ruptura histórica.
“Estamos en un momento bastante particular. Tanto la administración que sale como la que llega han roto varias de las dinámicas y tradiciones. En Colombia, a pesar de profundas diferencias políticas, siempre se lograban puntos de concertación tanto de las autoridades que salían como de las que llegan”, dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS.
El catedrático ve otra transformación del Estado colombiano y explica: “Va en dirección hacia la presencia territorial, lo cual es muy llamativo. Esa es parte de la apuesta de las autoridades que llegan y, en efecto, tiene un alto talante militar, lo cual es un mensaje frente a las dinámicas de lo que ha sucedido en el Estado en materia de seguridad”.
Se refiere a la intención de Abelardo De la Espriella de gobernar desde tres ciudades: Cali, Medellín y Barranquilla y a la estrategia de confrontación total contra las organizaciones criminales, en contraste directo con la fallida política de “paz total” del gobierno saliente, que resultó en un crecimiento del 90% de los grupos armados ilegales, de acuerdo con los datos de la Fundación Ideas para la Paz.
Grandes retos
El presidente De la Espriella enfrenta un escenario complejo con desafíos interconectados:
Seguridad y confrontación
El mayor reto es recuperar el control territorial. En este punto, el investigador destacó que es un hecho público que organizaciones criminales no van a dejar que la situación logre una transición rápida, sino que, por el contrario, le apuestan a la confrontación.
Para él, la situación de inseguridad es muy grave, sobre todo en la zona de El Catatumbo, frontera con Venezuela, donde los enfrentamientos de las disidencias de las FARC y el ELN han generado niveles de desplazamiento humano sin precedentes.
“Seguramente vamos a tener movilizaciones violentas, como durante la administración Iván Duque. Las autoridades jurisdiccionales lograron determinar que en la del estallido social tanto de 2019 como de 2021 hubo participación directa de organizaciones criminales de orden guerrillero y de otras estructuras que buscaron desestabilizar el Estado colombiano”.
De la Espriella, apenas al segundo día de su mandato, informó de un operativo en el cual murieron seis integrantes de esas organizaciones en los departamentos de Meta y Antioquia, cuyo jefe es el hombre más buscado de Colombia: Néstor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco, y por quien el gobierno ofrece una millonaria recompensa. También, dos integrantes del Clan del Golfo murieron.
Ya antes había ordenado el traslado masivo de presos (117) de la cárcel La Paz hacia La Picota, en Bogotá, y El Pedregal, en Medellín, cuyo objetivo fue quitar privilegios carcelarios y cortar la comunicación externa de líderes del crimen organizado.
En esta batalla contra las bandas criminales cuenta con el aval de EEUU que anunció su intención de destinar 1,000 millones de dólares al país como parte de un paquete de seguridad.
Ajuste fiscal y tamaño del Estado
Rodríguez apunta que el Estado está sobredimensionado y el primer semestre de la nueva administración será crucial: se espera un recorte drástico del gasto público para sanar las finanzas.
El investigador destacó que gran parte de la deuda se redujo en unos términos bastante leoninos en contra del Estado colombiano y a De la Espriella le corresponderá renegociar esa deuda.
“El recorte de gasto público y tamaño del Estado, claramente va a tener unos efectos sociales importantes en el país”, señala.
Eso tiene que ver con los incrementos de salario mínimo, que efectuó Gustavo Petro, el presidente que más incrementó, pero que no son sostenibles en el tiempo. Además, trajeron el aumento de despidos en las empresas. El impacto se medirá el próximo año.
“De hecho uno de los primeros reveses que tendrá la administración de Abelardo De la Espriella, es que le corresponderá disminuir el tamaño del Estado y eso va a tener unos efectos muy negativos sin que logre mitigarlos como lo han hecho otros proyectos políticos”.
Advierte que el impacto será en su popularidad y en los comicios locales del próximo año se verá cómo se desplazará políticamente el país. “Será quizá el primer termómetro de la gestión de Abelardo De la Espriella”.
Minería ilegal
Es partidario de que se generen zonas de protección y se practique una minería responsable, en lugar de dejar que los actores criminales exploten a la población y que se generen impactos ambientales muchísimos mayores que los que causarían una actividad controlada y vigilada por el Estado.
“Los países de la región enfrentan grandes retos. Colombia, Venezuela y Ecuador tienen actores criminales que han encontrado en la minería ilegal una de sus fuentes más importantes de financiación, que les da un importante crecimiento y que es muchísimo más fácil de blanqueo de capitales”.
Propone que se redacte un marco legal para explotar la minería bajo las más estrictas normas de cumplimiento y protección, tanto de las de la mano de obra de las personas y también del medio ambiente.
Relación con vecinos y EEUU
El nuevo gobierno navegará aguas turbulentas en su política exterior, en las que la soberanía y la práctica deberán convivir con presiones externas.
Para Rodríguez, la relación con Venezuela arrastra una deuda histórica no resuelta por la administración Petro. Aunque el comercio bilateral ha crecido significativamente (más del 183% al legalizarse flujos que antes eran contrabando), la balanza comercial es insosteniblemente favorable a Colombia.
“El mayor reto será superar la incertidumbre jurídica y la inestabilidad de un régimen (chavista) que ha utilizado el cierre de fronteras como herramienta política. Se espera que, bajo el nuevo mandato, se mantenga la apertura, pero la relación seguirá siendo compleja, supeditada al tutelaje estadounidense sobre el país vecino”.
Sostiene que se espera una normalización en temas arancelarios y una estrecha cooperación en materia de seguridad, alineándose ambos países en lo que Estados Unidos ha denominado el "Escudo de las Américas". Lo que le parece cuestionable por los “tonos y particularidades del liderazgo americano”
Advierte, no obstante, que la relación se puede tensar por las consecuencias derivadas del fenómeno de El Niño. Si la crisis energética se agudiza, Colombia podría verse obligada a cortar el suministro eléctrico a Ecuador para sostener su demanda propia
La relación con el gigante del norte, Rodríguez la aprecia compleja, en su opinión, pese a la historia de cooperación que comparten, porque a diferencia de las épocas del “Plan Colombia”, cuando existía una política de Estado bipartidista en EEUU, en la actualidad no se está bajo esa condición.