viernes 2  de  diciembre 2022
ENTREVISTA EXCLUSIVA

Hay una fórmula para instaurar el totalitarismo

El expresidente uruguayo Luis Alberto Lacalle Herrera explica en que consiste esa "receta" que asegura hemos visto repetirse en el continente

Diario las Américas | YOANDY CASTAÑEDA LORENZO
Por YOANDY CASTAÑEDA LORENZO 4 de julio de 2021 - 17:59

MIAMI - La historia tiene períodos convulsos, otros no tanto. Ciclos que terminan y otros que comienzan. Por ello, conversar con Luis Alberto Lacalle Herrera expresidente de Uruguay, resulta cuando menos, provechoso, y es que, si nos asimos a la línea temporal de su mandato, desde la elección en 1989 (tomó posesión en marzo de 1990) y 1995, la fecha de su salida, nos encontramos con un escenario político mundial cambiante, efervescente y plagado de hechos que marcarían, a veces no el mejor camino, para algunos pueblos de América Latina.

Las elecciones presidenciales en Uruguay se celebraron entonces el domingo 26 de noviembre, a menos de un mes de la caída del muro de Berlín, en el 91 se disuelve la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el régimen castrista comienza a sentirse asfixiado y se sumerge en una gran crisis denominada “Período especial”; ocurre el primer intento de golpe de estado de quien se convirtiera después en dictador Hugo Chávez, que tal vez dejó entrever los planes de la izquierda en la región.

“Creo que hay una secuencia histórica en el sentido de episodios concatenados o dirigidos en un sentido que empieza con la gran inteligencia que no se la podemos negar a Fidel Castro. Él agota su largo peregrinar revolucionario y empieza a percibir en la vía electoral poder ser el otro camino. Bastante costó en sangre el anterior. Con Lula y luego con Chávez, inician el camino que antes habían negado y execrado como libertades burguesas, la pluriporquería que solía decir Castro del pluripartidismo. Ahí empieza un camino que no es al azar. Ahí hay un determinado rumbo que se concreta en el Foro de Sao Paulo, que es la receta, las metas y los mecanismos y después más modernizado con el acuerdo de Puebla. Esa continuidad de dos planes que hasta el día de hoy están influenciados por Evo Morales, Lula, Mujica, todos los más o menos del mismo pelo, tiene objetivos muy inteligentes, Malamente inteligentes negativamente inteligentes”

“Un ejemplo hipotético. En Santiago de Chile suben el precio del metro, hay manifestaciones, muy bien, es parte del ejercicio cotidiano. Pero ocurre que empieza la oscuridad y hay 20 o 30 que queman un automóvil o rompen la vidriera de un banco, y en las noticias aparece eso porque es más noticia que una persona muerda a un perro que el que un perro muerda a una persona”.

En cuanto a la creación o solidificación de un estado de derecho, Lacalle enfatiza en el compromiso de los medios y las organizaciones políticas: “Si no hay instituciones que habiliten yo no puedo salir por ahí una bandera solo a gritar porque es muy probable hasta que sea objeto de burla. Los partidos políticos son el instrumento natural para que, yo que pienso así y el otro qué piensa de otra manera, tengan su encarrilamiento. La perversión de mecanismo es lo que ya se está diseñando en el Perú. (Aclara que no desea inmiscuirse directamente hasta la oficialización de los resultados en el país andino). Ya se ha dicho: ¡Ganamos!: legitimidad de origen, perfecto, pero legitimidad de ejercicio es la que después no es tan del agrado de cierto tipo de presidente electo que no ejerce la legitimidad en su Constitución”.

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Para Lacalle, miembro de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), foro internacional no gubernamental que integran 37 ex jefes de Estado y de Gobierno, la fórmula para instaurar el totalitarismo o un desgobierno se repite cíclicamente:

Primer punto, este presidente x “dice: - Reforma Constitucional, porque es muy poco un período o dos períodos. Para la obra que tenemos que hacer necesitamos la reelección indefinida. Segundo punto: - Los jueces están un poco desviados, no son jueces populares, y ahí viene la designación de los jueces.

Tercer punto: los medios, libertad sí, pero libertinaje no, esta televisión se está saliéndose de su rol.

El paquete lo conocemos y lo conoce todo el que va a votar y ve que hay un candidato que tiene esa receta. No hay vacuna contra esto. Esto es el deber de los medios de comunicación de explicar, de los partidos políticos democráticos de origen y de ejercicio, de educar y formar la opinión”.

Ante el reto que representan las nuevas tecnologías y su impacto como medios de información o movilización en el contexto político, el expresidente Lacalle comparte: “Cuando yo fui presidente no había teléfonos celulares, no había internet, no había redes, por lo tanto, el gran invento que nos asombraba era el fax, veíamos salir esa la hoja impresa y nos parecía algo extraordinario. Creo que con esto es suficiente para demostrar que era otro mundo; y entonces, la vida política, en la cual la comunicación es esencia del funcionamiento de una política correcta, ha cambiado. Esta multiplicación de incitaciones e influencias que llegan a uno a través de las redes sociales y otras plataformas han transformado la política y el ejercicio democrático. Algunos dicen que ahora hay democracia directa sin embargo estos nuevos, las redes, sobre todo, tienden a formar rebaños de los que piensan parecido, y normalmente el que detona la formación de un rebaño es el más radical porque es el que más atrae y así la gente se va como encerrando en un grupo que después no escucha más al que piensa distinto. Entonces yo estoy por ver si se ha mejorado la calidad democrática”.

No podíamos terminar la conversación para preguntarle sobre la selección celeste, la garra charrúa como le llaman y que compite actualmente en la Copa América: “Bien, estamos un poco enojados…hemos estado penando, lo nuestro siempre es con el agua al cuello, nunca la pasamos bien, pero a veces la pasamos fantástico al final”.

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