Finalmente el régimen da a conocer la identidad de los fallecidos, dados anteriormente como "desaparecidos". Pero no ofrece detalles de sus edades y profesiones.
"El control y extinción del incendio en la Base de Supertanqueros de Matanzas constituyó un acto heroico en el que prevaleció el coraje personal y colectivo y significó una nueva epopeya de nuestro pueblo", señala la nota del periódico oficial Granma.
El medio oficialista califica a cuatro jóvenes fallecidos como "soldados" omitiendo decir que se trata de reclutas del Servicio Militar, hecho que ha generado polémica al tratarse de bomberos sin experiencia.
El incendio deja un balance de 16 muertos,14 de ellos eran desaparecidos, y 132 lesionados, de los que 17 permanecen hospitalizados. Los dos fallecidos cuyos nombres fueron reconocidos oficialmente desde el inicio son los bomberos Juan Carlos Santana Garrido, de 60 años, y Elier Correa, de 23 años. Pero los testimonios en redes sociales de familiares, conocidos y periodistas oficialistas arrojaron luz sobre los nombres del resto de personas que también han perdido la vida en este siniestro.
Eduardo Cosme, oficial del cuerpo de bomberos del Aeropuerto Internacional de Varadero Juan Gualberto Gómez, publicó en Facebook los nombres y fotos de algunos de sus compañeros desaparecidos, y se ofreció para ayudar a las familias con cualquier información.
Entre los fallecidos en el incendio de Matanzas hay bomberos profesionales, empleados estatales y reclutas que cumplían el Servicio Militar. Lo que ha levantado la indignación entre los cubanos, dando lugar a una campaña contra el Servicio Militar, obligatorio en la isla pese a que las autoridades declararan recientemente en la ONU que se trata de algo optativo.
Reclutas fallecidos
El joven de 19 años Leo Alejandro Duval Pérez de Prado había optado por estudiar Medicina. Según su familia, su sueño era convertirse en neurocirujano. Actualmente se hallaba pasando el Servicio Militar en el Comando 3 del aeropuerto. "Yo no te quiero héroe, mi niño, te prefiero cobarde", escribió su tía Yunia Doval en las redes sociales. "Mi niño no es un mártir, es una víctima del Servicio Militar Obligatorio. Perdonen, el dolor no me permite continuar. Él no tenía que estar allí”, lamentó la abuela de Leo, Vivian López.
Fabián Naranjo Núñez también era recluta del Comando 3. Su familia también lo ve como una víctima. "Responsabilizo en su totalidad a toda persona, jefe, autoridad que permitió que muchachos sin experiencia asistieran a un fuego de tal magnitud", escribió en su perfil en Facebook Yarleny Horta, prima del joven.
"No queremos un reconocimiento al costo de su vida, son muchachos llenos de vida con futuro y sueños que nadie tiene derecho a arrancarle y todo por negligencia de los superiores", dijo.
También ha trascendido en redes sociales la que podría ser la última foto de Fabián y Leo con vida, así como un mensaje que Fabián escribiera a su padre, según Alejandro David Guevara Echeverría, un usuario que dice trabajar en los Comité de Defensa de la Revolución en Matanzas. En el texto que acompaña a las fotos en Facebook se intenta realzar la heroicidad de estos jóvenes.
De 19 años y residente en Pueblo Nuevo, Matanzas, Adriano Rodríguez Gutiérrez es otro joven recluta cuya familia y amigos dieron a conocer su pérdida en redes. "Mi Tato, mi niño pequeño, cómo te fuiste así sin más, así sin verte, así sin ni siquiera poder despedirme de ti, sin un abrazo, sin un beso, sin decirte que eras mi único amigo en el que confiaba para cualquier problema y tú siempre apoyándome en todo, sin poder decirte cuánto te quería", escribió Saritahh Santana en Facebook.
Michel Rodríguez Román, residente en Santa Cruz del Norte, Mayabeque, es el cuarto recluta fallecido. Su identidad fue difundida por el periodista oficialista José Luis Guzmán Cuza, quien publicó en Facebook un mensaje de condolencias donde afirmaba que el joven pasaba el Servicio Militar Activo en el Comando de Bomberos 3: "Con solo 20 años se convierte en héroe, engrosando la lista de nuestros gloriosos mártires. Otro ángel que gana el cielo. Llegue a sus familiares, amigos y vecinos nuestras más sinceras condolencias. #FuerzaCuba #FuerzaMatanzas". Luego borró la publicación, pero las capturas de pantalla quedaron como constancia.
Otros oficiales entre las víctimas
Luis Ángel Álvarez Leyva era natural de Holguín, pero residía en Matanzas, donde trabajaba como bombero del mismo comando del aeropuerto. Su madre, Elizabeth Leyva, manifestó su dolor en las redes: “Mi hijo, mi chiquitico, mamita está contigo, aunque no me hayan dejado ni un huesito. Estás dentro de mi vida para la eternidad. Descansa en paz, mi bebecito", dijo en una publicación en las redes sociales. Numerosos comentarios de condolencias acompañan a una foto publicada por Elizabeth en Facebook.
Diosdel Nasco Vargas, de 39 años y Primer Suboficial del Comando 3 de Bomberos del Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez, es otro de los bomberos presentes en el incendio. Al igual que Pablo Ángel López Martell, del mismo comando; y Andy Michel Ramos Sotolongo, de 30 años y Primer Teniente del Comando 1 de La Habana.
El capitán Areskys Quintero Orta, de Mayabeque, también se cuenta entre los fallecidos. En un primer momento se pensó que podría ser empleado de la estatal Unión de Construcciones Militares de La Habana (UCM).
Otros trabajadores estatales también fueron reportados como 'desaparecidos'
Orley Marante Guerra, de 28 años y natural de Santa Cruz del Norte, Mayabeque, operaba un carro cisterna en el lugar del incendio, fue identificado como empleado de la estatal Unión de Construcciones Militares de La Habana (UCM), según El Toque. Su primo, el activista Iván Guerra, dijo a Martí Noticias que "sobre las 4:20 de la mañana se perdió la señal del GPS, al parecer fue la hora de la segunda explosión y fue cuando él falleció. Un compañero de trabajo de él y el jefe también".
Una de las personas a las que se refiere es Raciel Alonso Martínez Naranjo, natural de La Habana, de quien apenas ha trascendido información.
Entre los fallecidos también está Luis Raúl Aguilar Zamora, quien trabajaba como civil para las Fuerzas Armadas, según indicó 14ymedio. "A mi criterio es una víctima más del régimen y deja a su esposa con sus dos niños menores de edad. Muy triste todo", dijo al medio independiente un familiar de Aguilar bajo anonimato.
Osmany Blasco Sosa es otro nombre que figura en esta lamentable lista. Era chofer y natural de Mayabeque, al igual que Rolando Oviedo Sosa, la víctima número 14.
¿Héroes o víctimas?
Un experto consultado por DIARIO DE CUBA cree que uno de los mayores fallos del siniestro ha sido "las respuestas de emergencia". Amauris Betharte Chapeaux, ex inspector de Seguridad Química, explica que, según las normas estándares internacionales, en este tipo de instalaciones deben haber al menos dos bombas, una de agua y otra de espuma, y al menos una se debe activar automáticamente.
El otro factor decisivo para Betharte Chapeaux es "la preparación del personal", ya que "instalaciones como esta deben contar con un equipo de bomberos propio", puesto que deben estar muy bien preparados y "mostrar un grado de especialización para atender este tipo de situaciones". Algo que obviamente no se cumplió en esta tragedia, ya que se encontraban prestando labores jóvenes reclutas sin la suficiente preparación. Lo que "ha causado la mayor cantidad de víctimas".
"Si se hubieran tenido los equipos y toda la técnica contra incendios necesaria, ellos no hubieran estado allí cuando la segunda explosión, e incluso se pudo haber evitado esa segunda explosión", opinó.
"Los mandaron a un suicidio", señaló Betharte Chapeaux, quien recalcó que era imposible apagar el incendio con mangueras de agua, como las que se han visto en las imágenes que los medios oficiales.
Exponer a civiles y reclutas inexpertos a un incendio de tal magnitud va más allá de la ineficacia de directivos regionales, es responsabilidad directa del Estado. Corresponde a las autoridades una mejor gestión de la tragedia y dotar a los equipos de emergencia de los medios necesarios.
Los daños en vidas humanas, en lesionados, en bienes materiales y al medioambiente exigen una respuesta transparente de las autoridades. Las familias no quieren héroes.
FUENTE: Diario de Cuba