miércoles 11  de  marzo 2026
Nicaragua

Jefe del Ejército nicaragüense no admite que haya paramilitarismo en el país

El alto mando negó la existencia de cuerpos armados, que operen en paralelo a la fuerza castrense que dirige y se mostró desafiante a los informes que se emiten al respecto en medios de comunicación y a través de redes sociales
Por JUDITH FLORES

MIAMI.- “No hay titular, estado de opinión, ni red social que haga sentir presionado al ejército de Nicaragua”, aseguró en tono desafiante el jefe de ese cuerpo militar Julio César Avilés, ante las críticas emitidas por medios de comunicación y para justificar la inoperancia de la cúpula castrense, en relación con la neutralización y desactivación de los grupos paramilitares.

“No, a nosotros no nos van a presionar nunca, jamás, tengan la plena seguridad. Nosotros somos firmes en el cumplimiento del marco de la Constitución y las Leyes”, aseguró.

Avilés negó que en Nicaragua existan grupos paramilitares pese a que operan sin restricciones en todo el territorio, en conjunto con la Policía Nacional, a vista y paciencia del Ejército. Los grupos paramilitares surgieron ante la incapacidad de la Policía Nacional para neutralizar las manifestaciones cívicas en demanda de la salida del poder de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

El régimen sandinista organizó y financió los grupos paramilitares desde mayo de 2018, aparecieron operando en conjunto con la Policía Nacional, y desde entonces las muertes de civiles en las protestas se incrementaron en más de 300; esas acciones han sido catalogadas por organismos de derechos humanos internacionales, como crímenes de lesa humanidad.

La Constitución de Nicaragua establece que las únicas fuerzas que pueden operar con armas son el Ejército y la Policía. La institución castrense ha sido beligerante en la desactivación de grupos armados que operan en el norte del país, en contra del régimen de Daniel Ortega pero no actúa contra los paramilitares organizados por el sandinismo.

“Bajo ningún punto de vista se acepta ese concepto de fuerzas paramilitares, es un concepto como el paramilitarismo en Colombia, que surgen de estructuras o intereses económicos o políticos que organizan como las Fuerzas Armadas de autodefensa de Colombia”, dijo para referirse a las Autodefensa Unidas de Colombia (AUC).

Es la primera vez que el exguerrillero sandinista y exjefe de la contrainteligencia militar, habla de la crisis generada en el país desde 2018. El jefe militar lleva casi diez años en el cargo, algo solo visto durante la dictadura somocista y la primera etapa de la dictadura sandinista (1979-1990).

Ortega hizo reformas al Código Militar en 2013, con el propósito de mantener Avilés en el cargo, acción que el alto militar respaldó pese a que allanó la sucesión de la jefatura del Ejército. “Yo soy un soldado de la patria y estaré en el lugar que la patria me necesite”, justificó.

Avilés negó que la institución castrense haya participado en la represión, “no hay un arma que haya salido de nuestros almacenes”, según dijo.

Pero las evidencias presentadas por un exmilitar dejan en entredicho las declaraciones de Avilés. El exoficial, actualmente en el exilio, radicado en Estados Unidos, grabó con un teléfono celular el video cuando paramilitares partían a bordo de una camioneta Hilux oscura del hospital militar Alejandro Dávila Bolaños. Otro video grabado muestra el ingreso y salida de paramilitares en una camioneta blanca del hospital. Ambos videos fueron grabados desde el interior del hospital. El ingreso de la camioneta blanca fue grabado por vecinos del barrio cercano al hospital.

“Tuve la oportunidad de ver y grabar ese hecho. Estaban entrando camionetas con paramilitares al hospital y lamentablemente el hospital estaba proporcionando municiones a los paramilitares que salían por el estacionamiento subterráneo que tiene ese lugar, que es exclusivo para los jefes y para la contrainteligencia [del Ejército]. Ahí no tiene acceso ninguna otra persona. Es por ahí que entraban y salían para que los trabajadores y las personas que están en el hospital no se dieran cuenta”, reveló el exmilitar.

“La misma gente del barrio donde se encuentra el hospital estaban eufóricos y fueron testigos de cómo camionetas con paramilitares estaban entrando al hospital y la gente estaba enardecida porque escuchaban las noticias de la masacre que se estaba dando en los alrededores de carretera a Masaya y Metrocentro”, aseguró.

“A raíz de que el país estaba prácticamente paralizado por la presión que estaba haciendo el pueblo en los tranques, es cuando entran los paramilitares con todo el armamento y sin asco a matar a la gente porque la orden fue ‘plan limpieza’ en los tranques, costara la vida de quien fuese. Mucha gente murió y resultó herida. Ya no solo era la Policía, sino los paramilitares. Allá (en el hospital) todo mundo sabe que eran miembros del Ejército encapuchados”, indicó el exoficial durante su testimonio.

Al consultarle sobre por qué hay armas en el centro médico Alejandro Dávila Bolaños, el exmilitar respondió que ese hospital es considerado una base del Ejército.

“En el área de oficialía de guardia hay una bodega donde hay armas y están bajo el resguardo de la oficialía. El argumento es que son las armas para los soldados que resguardan el hospital, y deberían ser realmente para eso. El hospital militar es catalogado como una base militar, por ende, esta resguardada por soldados que hacen rondas y cambios de turnos y las armas se las proporcionan ahí”, explicó el exmilitar que se encuentra exiliado en Estados Unidos y ha mostrado las evidencias que posee sobre el involucramiento encubierto del Ejército .

Para el exoficial integrante del cuerpo médico militar, el ingreso de paramilitares a las instalaciones del hospital era de conocimiento del jefe del Ejército.

“Ciento por ciento [que lo sabía]. Es difícil que un general de una dirección de la cadena de mando o de la comandancia general esté haciendo cosas u ordenando misiones sin el visto bueno del general en jefe, que es el general Julio César Avilés Castillo”, subrayó.

Cinismo

El exembajador de Nicaragua en Venezuela, Manuel Salvador Abaunza, calificó de cínicas las declaraciones de Avilés. “Vale la pena recordarle al señor Avilés, que en sus tiempos de juventud fue un alzado contra la dictadura somocista en el colegio Juan José Rodríguez, en Jinotepe. En las declaraciones a un medio (de comunicación) dijo que en ese momento se envolvió en la bandera azul y blanco. Por qué para él en aquel momento era válido (protestar) y ahora no”, cuestionó.

“Se ofende por el uso del término paramilitar para los criminales que estuvieron asesinando a la población, es el término más indulgente para individuos que disparaban a matar contra gente civil, son gente que actuaron con el apoyo encubierto del Ejército y hay abundantes evidencias. Aquí hay medios de comunicación que publicaron las declaraciones de un exmilitar en donde no solo lo dice sino que muestras evidencias como el video que grabó cuando los paramilitares ingresaban al hospital a abastecerse de municiones”.

“A ellos les molesta el calificativo de paramilitares pero ellos califican de terroristas a los estudiantes y la población que quieren cambios en Nicaragua”, indicó.

Avilés se victimiza

El jefe del Ejército se quejó del presunto ataque contra la institución armada

“Tenemos contabilizado 200 ataques, inclusive a familiares, sabemos quiénes están detrás de eso, y saben qué, esas presiones no van hacer cambiar nuestras decisiones, esas presiones no nos van a arrastrar por el camino equivocado en las decisiones que tomemos como institución, más nada”, dijo en tono desafiante.

Sanciones

Abaunza informó que miembros de la diáspora están demandando al Gobierno de Estados Unidos, imponer sanciones al Ejército, a Avilés y a la cúpula militar porque “hay un delito de omisión, han permitido el actuar de esos grupos armados irregulares que han cometido crímenes de lesa humanidad en Nicaragua”, apuntó.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar