MIAMI.-El dramaturgo, poeta, narrador y ensayista cubano Antón Arrufat falleció en La Habana a los 87 años de edad, el domingo 21 de mayo, de acuerdo con un comunicado emitido por el Ministerio de Cultura en el que se hacen loas al autor de Los siete contra Tebas sin mencionar una sola línea sobre la censura y ostracismo que padeció en el Quinquenio Gris.
Nacido en Santiago de Cuba en 1935, Arrufat se mudó con sus padres a la capital cubana a la edad de 11 años. En 1979 se graduó de Licenciatura en Filología en la Universidad de La Habana.
Como muchos escritores cubanos, Arrufat fue víctima de la censura y el castigo del régimen. En 1968, su obra de teatro Los siete contra Tebas recibió el Premio "José Antonio Ramos" de la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC), pero generó una polémica que lo condenó al ostracismo durante 14 años en los que su creación literaria estuvo vetada dentro de Cuba.
La obra fue finalmente estrenada en 2007. Siete años antes, Arrufat recibió el Premio Nacional de Literatura y el Premio Alejo Carpentier.
Entre otros premios que obtuvo a lo largo de su carrera se incluyen el Premio de la Crítica por la novela La caja está cerrada, en 1985; el Premio de la Crítica Literaria por el poemario Lirios sobre un fondo de espadas, en 1987, y el Premio de la Crítica Literaria por La noche del aguafiestas, en el año 2000. Fue acreedor también de la Distinción por la Cultura Cubana.
Fue autor de poemarios como En claro, Repaso final, Escrito en las puertas, La huella en la arena, y de los ensayos Las pequeñas cosas, Virgilio Piñera: entre él y yo, y El hombre discursivo, entre otros.
Su abyecta actitud en torno al régimen, aun con la censura que sufrió y por la que nunca recibió una disculpa pública, fue premiada también con una casa en la calle Prado, en La Habana Vieja, y con la Orden Félix Varela, condecoración que le entregó Miguel Díaz-Canel en 2021.
Su servilismo a la dictadura se tradujo también en una firma, en octubre de 2022, del oficialista Mensaje de periodistas, escritores, artistas y científicos cubanos a sus colegas de otros países, publicado en La Jiribilla. Si bien algunos intelectuales cercanos a Arrufat niegan que este hubiera dado consentimiento para el uso de su firma, esta apareció vinculada a ese vergonzoso mensaje que respondía a las críticas desatadas por la represión gubernamental contra cubanos que participaron en varias protestas.
Los firmantes del mensaje se definían como defensores de los "valores" de la Revolución cubana, identificados "con el esfuerzo y la abnegación de las autoridades cubanas".
Por otra parte, en 2017, el PEN-Club de Escritores Cubanos en el Exilio rechazó la creación de un PEN Cuba encabezado por el dramaturgo. Asimismo, otros literatos como Antonio Ponte, mediante el heterónimo Fermín Gabor, han publicado anécdotas sobre Arrufat que lo colocan en una posición de antihéroe o, mejor, de héroe trágico.
“Cuando un escritor es censurado y castigado por un aparato estatal como el castrista, puede sacar lección de rebeldía, pero ese no es el caso de Arrufat”, escribió Gabor.
Puede sacar lección de miedo adentro, lo cual se corresponde más con él. O peor aun, lección de infamia, como la de burlarse de otras víctimas, poniéndose de parte de quienes castigan. Esto último le vi hacer, y fue lo que terminó con la amistad que tuvimos. Puede sacar lección de miedo adentro, lo cual se corresponde más con él. O peor aun, lección de infamia, como la de burlarse de otras víctimas, poniéndose de parte de quienes castigan. Esto último le vi hacer, y fue lo que terminó con la amistad que tuvimos.