Gustavo Petro asumió la presidencia el 7 de agosto del año 2022 con promesas de cambios para Colombia; sin embargo, la mayoría de sus propuestas de campaña no tiene rumbo definido, se vio obligado a retirar del parlamento la reforma política por considerar que había perdido el sentido del instrumento original, aunado a la resistencia en el parlamento a su proyecto de reforma a la salud. También perdió la mayoría estable en el Congreso y credibilidad con nombramientos polémicos, incluidos 10 de sus 18 ministros en menos de tres meses, lo que se traduce en la gran inestabilidad de su gabinete.. A esto se suman los escándalos que empañan la gestión del primer presidente colombiano de izquierda.
Un gran revés sufrió la política de Petro de acabar con la corrupción en Colombia, una de sus banderas durante su campaña electoral, la cual le pegó muy cerca al estallar en el interior de la familia presidencial.
Precisamente su programa emblemático, la “paz total”, ha sido salpicado por las supuestas relaciones turbias de su hermano Juan Fernando Petro Urrego y su hijo mayor, Nicolás Petro Burgos, quienes al parecer han sobornado a narcos y presos, a cambio de incluirlos en el tren de la “paz total”. Por lo que el mandatario colombiano, para que no lo involucraran en el caso, solicitó al Fiscal General de la Nación adelantar todas las investigaciones necesarias y determinar posibles responsabilidades, algo así como 'caiga quien caiga'.
Gustavo Petro - afp
El presidente de Colombia, Gustavo Petro.
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Por otra parte, Petro enfrenta una gran inestabilidad en su equipo de gobierno. Con la renuncia de Irene Vélez a la cartera de Minas y Energía, hasta el momento han salido 11 ministros desde que Petro llegó a la Casa de Nariño, es decir que, en promedio, el mandatario ha perdido un miembro de su gabinete al mes, por escándalos y diferencias políticas.
Uno de los primeros que salió del equipo de gobierno de Petro fue Alejandro Gaviria, quien fue ministro de Educación, por las críticas que hizo en contra de la reforma de salud que plantea Petro. También se fueron la exministra del Deporte María Isabel Urrutia, investigada por presuntas irregularidades en contratación, y Patricia Ariza, quien dejó el Ministerio de Cultura, cartera en la que aún no se ha nombrado a nadie y por lo que el gremio cultural ha criticado señalando que al mandatario no le interesa la cultura.
En el Congreso la ruptura de la coalición oficialista que Petro armó al llegar al poder, y que aprobó con mayorías proyectos como la reforma tributaria, pasó a un punto de desacuerdos y estancamiento. Los partidos Conservador, Liberal y La U, que estaban como sus aliados, no apoyaron la serie de reformas y armaron una disidencia dentro de la coalición de gobierno.
La reforma de salud fue el detonante de la ruptura de la coalición, los partidos tradicionales no estaban convencidos de que Petro le hiciera los ajustes recomendados a los que se comprometió después que el instrumento legal, ni siquiera, llegó a tener su primer debate.
Ante la negativa parlamentaria a su proyecto de salud, Petro lanzó la amenaza en un discurso desde la Casa de Nariño, al señalar que detener los avances del gobierno podría desatar en violencia. Discurso que fue interpretado por las bancadas legislativas de amenazas y presión para que dejaran la resistencia contra el proyecto de reforma de salud, a lo que hicieron caso omiso. Esta situación terminó uniendo a conservadores, liberales y La U contra el Gobierno, tres partidos que pueden frenar cualquier reforma al tener, unidos, 38 votos en el Senado y 75 votos en la Cámara.
Entre los escándalos más delicados que ha empañado el gobierno de Petro han sido los casos de Marelbys Meza, Laura Sarabia y Armando Benedetti, que lo pusieron en jaque, señalándolo de corrupción, vínculos con narcotraficantes y dineros mal habidos durante la campaña presidencial. Estos escándalos han generado repulsión entre los colombianos hacia el primer mandatario.
El rechazo en la población
De acuerdo a los últimos sondeos realizados por Datexco, marca en el mercado de opinión pública, la aprobación de la gestión de Petro se fijó en 31%, mientras que la desaprueban el 57%. Asimismo, la inflación sigue subiendo y el dólar alcanzó su máximo histórico. Tampoco ha logrado estructurar un rumbo para ejecutar su promesa de comenzar la transición energética.
El presidente Gustavo Petro intenta seguir adelante con la frente en alto y mostrarse ante los colombianos como el mandatario que los sacara de sus problemas y logrará de Colombia un país próspero de progreso y paz, pero la realidad se muestra diferente, porque su administración ha sido minada por los escándalos y la mala gestión.