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MARACAIBO. Bajo el régimen de Nicolás Maduro, muchos pacientes y sus familiares deben vender lo poco que tienen para poder adquirir medicinas a precios incalculables. Denuncian la existencia de un mercado negro de medicamentos y fórmulas lácteas que funciona dentro del Hospital Universitario de Maracaibo, con la complicidad interna de funcionarios.

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Camillas del Hospital Universitario de Maracaibo (HUM).
Camillas del Hospital Universitario de Maracaibo (HUM).

Los 7 hospitales de la más importante región petrolera del país son cascarones vacíos con olores fétidos y nauseabundos. Hay un cierre técnico de la salud en la zona fronteriza que podría agudizar aún más el colapso humanitario.

Abraham Isaías Perozo tiene 7 años de edad. Ingresó a finales de abril con un cuadro de shock hipotérmico grado III en la UCIP -Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos- del Hospital Universitario de Maracaibo (HUM). Ante la gravedad del caso los pocos médicos que aún pueden atenderlo en el abandonado piso 6 del otrora centro piloto nacional de salud, lo mantienen hospitalizado con la esperanza de estabilizarlo, pero para lograrlo requieren medicamentos que son imposibles de conseguir en cualquier rincón de Venezuela.

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Estado de uno de los baños del hospital.
Estado de uno de los baños del hospital.

Sus padres con el rostro ajado de la desesperación buscan hasta debajo de las piedras lo que estaría a mano en cualquier civilización aún en guerra: Cetrizina o Deuloratodina en jarabe, Budesunida, una suspensión para inhalación por nebulizador que mantiene el control del asma, y Meropenem en ampollas. El precio de este último en una farmacia cercana al HUM está facturado con precio de mayo en 23 millones de bolívares, en caso de que existiera. El valor en el mercado negro supera los 30 millones de bolívares. El padre de Abraham es un joven obrero que gana sueldo mínimo, estipulado por Maduro el pasado primero de mayo en 2 millones 500.000 bolívares. La inflación inoculada por el gobierno a la realidad nacional se traga familias enteras.

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Un bebé en el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM).
Un bebé en el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM).

Vancomicina, Amikacina, Ciclokaprom, lolipina, bartazan, son gritos vacíos en los pasillos de pediatría infantil de la HUM, que nada significan sino que están dispuestos a pagarlo en el mercado negro. La situación podría agudizar el éxodo de enfermos hacia la frontera.

El 88 % de los hospitales en el país presenta fallas en el suministro de medicamentos según una encuesta realizada por la Comisión de Desarrollo Social de la Asamblea Nacional a médicos de diferentes centros sanitarios del país. Los pacientes se ven obligados a vender, prestar, empeñar lo que no tienen para acceder al “capitalismo salvaje” del sistema de salud pública de Venezuela.

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Pacientes del hospital.
Pacientes del hospital.

Nada es gratis, desde el kit para cirugías, los antibióticos, gasas, ampollas, jeringas, hasta cualquier medicina de dosis limitadas, todo sobrepasa hasta 10 y 20 veces el salario mínimo mensual de un trabajador estipulado en 2 dólares. Los registros de escasez del material médico quirúrgico en los hospitales venezolanos son del 79%.

Según el mismo informe, el 85% de los medicamentos esenciales escasean y el 95% de los fármacos, desde antibióticos, albumina humana hasta inmunosupresores, no existen en ninguna de las redes de farmacias porque no hay inversión del Estado.

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Falta de higiene en el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM).
Falta de higiene en el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM).

La carencia casi total de insumos generó un bachaqueo gigantesco a cielo abierto desde el mercado Las Pulgas de Maracaibo, la segunda ciudad en importancia y enclave petrolero, que no ha podido ser erradicado, a pesar de los operativos hechos por el gobierno. Poco a poco el modelo de negocio ha mutado hacia los alrededores de los centros hospitalarios. La leche de fórmula para bebés puede oscilar en 3 millones de bolívares ($6), los pañales para adultos pueden conseguirse por unidad, cualquier récipe urgente puede ser diligenciado vía redes sociales, o gracias al mercadeo informal del “boca a boca” con la que se estructura esta gran red fantasma de distribución.

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Una de las salas del hospital.
Una de las salas del hospital.

La jefa del departamento quirúrgico de LUZ, Dora Colmenares, debe lidiar a diario con la angustia de los familiares por la falta de medicamentos. Intenta ayudar, localizando algunos de ellos a través de ONG´s o Fundaciones de amigos. La galena que dicta clases desde los pasillos y pabellones del HUM señala que no todos tienen posibilidad de pagar las medicinas en este mercado informal que cuenta con la permisividad gubernamental, el mismo que se niega a abrir el canal humanitario para que la gente condenada a una situación de desahucio pueda esperar un milagro.

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Poca higiene en las áreas del hospital.
Poca higiene en las áreas del hospital.

“Hay un mercado negro de medicinas y fórmulas lácteas que funcionan dentro del hospital que cuenta incluso con complicidad interna de funcionarios, burócratas y autoridades que se hacen de la vista gorda y pretenden hacerse los desentendidos. El tema no es solamente la privatización del tema de la salud, es que el gobierno de Maduro entregó la salud de los venezolanos a las mafias del mercado negro”, reclama Colmenares.

La presidenta del colegio de médicos del Zulia, Dianela Parra, dijo que los hospitales en el Zulia son reflejos de lo que pasa en el resto del país, cascarones vacíos con médicos heroicos que pretenden atender y dar un diagnóstico. Pero después de allí ya nada puede hacerse para salvaguardar vidas.

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Estado de una de las áreas del hospital.
Estado de una de las áreas del hospital.

Algunos defienden que se expendan medicamentos de manera informal porque al menos se consiguen, pero a un alto precio. Los laboratorios fueron cerrados como medida del gobierno luego de negarse a cancelar una deuda contraída en los últimos 5 años con este sector que actualmente resulta impagable.

Los internistas han manifestado su preocupación por lo que consideran una explotación a la población que requiere medicamentos de urgencia. No es fácil ya que se trata de la última frontera entre la vida y la muerte de un familiar o del propio paciente.

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Un paciente y visitantes del hospital.
Un paciente y visitantes del hospital.

“Hay mafias que se aprovechan del dolor humano y que venden medicinas que nadie consigue. El gobierno debe explicar por qué desaparecieron los insumos que el Ministerio debe otorgar a cada centro hospitalario del país, muchos de ellos sacados de contrabando para entregarlo a estas mafias. ¿De dónde salen estos insumos del mercado negro si aparentemente no hay dólares para comprar medicinas? ¿Por qué no hay la voluntad política para llegar a un acuerdo con las firmas farmacéuticas? Los directores de los hospitales deben explicar por qué estas mafias tienen permiso para lucrarse dentro de los hospitales”, replica la presidente del colegio de médicos de la región.

Algunos médicos de guardia en la emergencia del HUM que prefieren no ser identificados por temor a represalias, refieren que no todos los venezolanos somos iguales en los hospitales públicos del país.

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Aspecto exterior del hospital.
Aspecto exterior del hospital.

“Cuando llega una persona que es prioridad para algunos políticos, aparecen milagrosamente todos los insumos. El tráfico de influencia permite ciertas prioridades dependiendo del peso del funcionario que recomienda un mejor trato. El hospital cuenta con una existencia de medicinas bajo llave solo para el uso de familiares o de aquellos considerados adeptos de primer orden para el gobierno, principalmente miembros de los colectivos que no pueden costear una clínica”, acotan al tema.

Cierre técnico

El diputado miembro de la comisión de salud de la Asamblea Nacional, William Barrientos, señaló que la situación se torna más compleja cuando los 10 centros sanitarios más importantes en la región (HUM, General del Sur, Hospital Central, Hospital Chiquinquirá, Binacional de Paraguaipoa, El Moján, Hospital de Cabimas, Materno Cuatricentenario, Adolfo Pons y Manuel Noriega) presentan un grave deterioro en su infraestructura, -sin ascensores, agua y electricidad- por lo que lamentablemente se encuentran en fase de cierre técnico.

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Factura de compra de medicamentos.
Factura de compra de medicamentos.

“Son pocos los pabellones que funcionan porque carecen de lámparas de halógeno y en consecuencia los médicos deben operar de emergencia a un paciente de aventación, una hernia o apendicitis completamente a oscuras, o sacar una bala a la luz de un celular. Los colegas están operando sin utilizar guantes, no hay cuidados intermedios o una penicilina semisintética, ni capacidad para hacer una química sanguínea, unos rayos X o procesar una muestra de orina o heces. No hay presupuesto que alcance para la salud porque la corrupción se lo lleva todo”, relató el parlamentario los niveles de africanización de la salud en los hospitales de la frontera con Colombia.

Dianela Parra refirió que existe un interés premeditado del gobierno de salir del personal profesional entrenado y preparado en los principales centros de atención sanitaria, porque cada vez que hay un reclamo sobre las condiciones infrahumanas de los hospitales le responden que “si no les gusta lo mejor es que se vayan”.

Hace alusión que a la falta de insumos, equipos médicos e infraestructuras dañadas y obsoletas, se suma el proceso de desnutrición de los pacientes. Cifras de las academias de ciencias y del propio colegio de médicos refieren que 9 de cada 10 pacientes sufre los embates de la desnutrición porque cerraron la cocina y desde finales del 2017 los pacientes no tienen derecho a la alimentación. Parra agrega una cifra más espeluznante: En 4 meses del 2018 se han producido 36 muertes maternas en los hospitales del Zulia a consecuencia del hambre y la desnutrición.

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Listado de medicamentos.
Listado de medicamentos.

“Aquí todos estamos contaminados”

En el HUM hay más moscas que personas deambulando en los pasillos. La sangre, la orina y el sudor a 38 grados centígrados cuece un hedor escalofriante. Los pacientes se quejan de las condiciones infrahumanas en que se encuentran las instalaciones. No hay plantas eléctricas, ni teléfonos, ni internet. Muchas habitaciones carecen de puertas y los pasillos de vigilantes. No hay ningún tipo de seguridad, cualquiera está expuesto a los robos. Por las noches pocos duermen. No hay médicos ni enfermeras de guardia en los 9 pisos del centro hospitalario al que no le funciona ninguno de los 7 ascensores.

En la emergencia no hay suficientes camas. Los médicos deben operar a la luz del celular o de algún encendedor. Sin importar las heridas o la urgencia, el que va llegando se va acomodando en el piso. Los desechos biológicos son parte del paisaje interno y externo del lugar.

En los hospitales debe existir una buena climatización. Con el calor las bacterias proliferan. Los médicos y personal se han contaminado en numerosas oportunidades. El HUM tiene 7 años sin aire acondicionado. Los pabellones son hornos de alta temperatura y bacterias. La doctora Dora Colmenares asegura que las infecciones intrahospitalarias han aumentado. A nivel internacional el índice de posibilidad para contraer una infección es del 4%, pero la posibilidad de contraer una infección en una operación quirúrgica en el HUM es de un 80%. “A veces la infección es mucho más costosa y peligrosa de tratar que la misma intervención quirúrgica”.

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