Un artículo de Rafaela Cruz para DIARIO DE CUBA presenta la realidad para las pequeñas empresas en la isla. Reproducimos el texto:

"En un rincón del exclusivo barrio burgués Kholy —hábitat de jerarcas militares y comunistas— abrirá próximamente Financiera de Microcréditos S.A., empresa estatal que anuncia hará lo que su nombre indica. Ayamis Losada, directora de esta flamante compañía, explicó que inicialmente "recibirán financiamientos trabajadores por cuenta propia, cooperativas y MIPYMES que hayan demostrado capacidad para la exportación, y solo para realizar compras mayoristas en el país".

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Como es imposible que las MIPYMES cubanas, que apenas están naciendo, demuestren "capacidad para exportación", los créditos, realmente, se otorgarán "en dependencia del proyecto que se presente", es decir, serán los burócratas de Financiera de Microcréditos S.A. quienes escogerán —usando el dinero del pueblo— a quién financiar y a quién no… ¡vaya poder! Esperemos sean los empleados más honrados del mundo.

Detallito aparte es que solo se otorgarán créditos para "compras mayoristas en el país", lo que impide las importaciones y restringe enormemente el número de necesidades que las MIPYMES podrían satisfacer con este dinero. Es muy llamativo que si el Gobierno tiene un exceso de dólares en efectivo —como alegó cuando prohibió los depósitos en dólares— debido a las trabas financieras del embargo norteamericano, no aproveche para darle salida a esos dólares cash otorgándolos en crédito a los empresarios privados para que estos importen directamente.

El interés nominal ofertado para los préstamos en moneda libremente convertible (MLC) será 6,5% anual. ¿Es mucho? ¿Es poco? Imposible saberlo porque estamos ante un monopolio. En un mercado competitivo, el interés refleja el riesgo de no devolución y de la inflación esperada, además de la preferencia intertemporal, es decir, de cuánto las personas estén dispuestas a dejar de consumir hoy para consumir mañana, y se ajusta a la oferta y demanda de fondos prestables. En un mercado monopolístico, el interés depende de qué convenga al monopolista, en este caso, el Gobierno.

Eso sí, al ritmo actual de devaluación del dinero cubano, este 6,5% de interés nominal anual se vuelve negativo cuando se le descuenta la inflación, lo que lo hace muy atractivo, pues quienes obtengan créditos, si son suficientemente listos, podrán especular financieramente esperando que la apreciación del MLC supere el interés antes de tener que devolver el préstamo.

Los humildes trabajadores cubanos estarán subvencionando las operaciones empresariales privadas —probablemente de especulación financiera— de los privilegiados que tengan acceso a estos créditos.

Y decimos privilegiados, porque no hay caudales para financiar a todos, sino solo para aquellos que los burócratas designen, pues como bien acota Bárbara Mirabal, vicepresidenta del Banco Popular de Ahorro, los fondos de esta nueva entidad financiera "dependen del nivel de financiamiento que se haya logrado en moneda extranjera … a partir de gestiones comerciales con bancos". Lo que no se sabe exactamente qué significa, más allá de que hay poco para prestar.

Un aspecto muy extraño es el plazo máximo de devolución de los préstamos, de solo 120 días, lo que los hace parecer más un salvavidas para emergencias en la operativa diaria, que una herramienta de crecimiento.

Y si como afirman, con estos créditos se pretende fomentar las exportaciones, estos 120 días son un plazo absurdo. Las operaciones internacionales, por su propia naturaleza, pueden y suelen tardar en cobrarse más de cuatro meses.

Sorprendente es que se defina el monto mínimo de los microcréditos, pero se especifica que no habrá un monto máximo. Es decir, la financiera podrá otorgar, a un mismo cliente, tanto dinero como estime conveniente.

Recapitulando lo anterior, no queda nada claro que sea lo que dice ser: surge físicamente en un solo lugar de La Habana, cuando podía prestar servicio en al menos una sucursal bancaria por provincia; los créditos se otorgarán exclusivamente según el criterio de los burócratas estatales; no se aclara el origen de los fondos ni cuántos serán; el interés nominal es fijo, el real es negativo, los plazos de devolución no fomentan el crecimiento, menos las exportaciones, y para colmo, no hay límites legales en la cantidad a entregar a un solo cliente.

Alguien mal pensado, podría elucubrar que este extraño ente trae malas intenciones.

Los microcréditos —más cuando son parte de un programa de fomento— suelen otorgarse sin colateral, precisamente porque están dirigidos a emprendedores bisoños o descapitalizados. Sin embargo, los préstamos de Financiera de Microcréditos S.A. estarán garantizados por los activos financieros del prestatario. ¿Tienen suficiente capacidad y experiencia los emprendedores cubanos para calcular riesgos y no terminar perdiendo sus activos?

Ciertamente, es responsabilidad de los empresarios saber cómo se endeudan —cuestión harto compleja—, pero existiendo un monopolio financiero que los deja sin opciones, muchos, en una situación extrema, podrían arriesgar más de lo conveniente y no poder devolver lo recibido. ¿El Estado los expropiará? ¿Será ese el objetivo de Financiera de Microcréditos S.A.?

Por otra parte, las MIPYMES son tanto estatales como privadas, y entre las privadas, muchas estarán vinculadas a empresas estatales o sus dueños habrán sido o son funcionarios del andamiaje político, económico y militar del castrismo, que estarán muy bien "conectados". ¿Serán ellos los favorecidos con estos créditos sin límites?

Hubiese sido sencillo, justo, gratuito y efectivo permitir que empresas privadas, nacionales y foráneas, compitieran con sus fondos propios por la naciente clientela empresarial cubana, pero el totalitarismo económico solo ha permitido crear esta cosa, con incongruencias fundacionales notorias, que no se sabe muy bien para que servirá.

Lo que podía haber sido una excelente noticia para los emprendedores cubanos, que tienen muchas más ideas que dinero, parece que será otra decepción generalizada, y quizás un peligroso canto de sirenas que atraerá MIPYMES desesperadas para que naufraguen en los mares de la deuda.

Por poco funcional, lo más probable, es que en poco tiempo nadie recuerde a Financiera de Microcréditos S.A, y quede esta para fomentar, casi exclusivamente, a esa clase clientelar que está promoviendo el neocastrismo, para contrarrestar el nacimiento de una sociedad civil independiente a partir de las pocas libertades económicas que, por fuerza mayor, ha tenido que cederle al pueblo".

FUENTE: DIARIO DE CUBA

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