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@jessycarrillo

NUEVA YORK.- En una reunión bajo el formato de la fórmula Arria, diez países miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas escucharon la tarde de este lunes los argumentos del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro; el Alto Comisionado de Derechos Unidos de la ONU, Zeid Ra'ad Al Hussein; el representante permanente de Caritas Internacional ante las Naciones Unidas, Joseph Cornelius Donnelly y Julio Henriquez, director del Refugee Freedom Program y Coordinador Internacional del Foro Penal; sobre la crisis humanitaria y de Derechos Humanos que atraviesa Venezuela.

La fórmula Arria es una reunión informal, creada por el venezolano y ex presidente del Consejo de Seguridad, Diego Arria, que permite a los miembros del Consejo de Seguridad tocar temas, sin el riesgo de que sean vetados, e incluir invitados externos que de otra manera no podrían ser escuchados por los países miembros. Los encuentros son meramente informativos y no se emite ningún tipo de resolución.

A la cita, convocada por Estados Unidos e Italia, asistieron también los representantes de Francia, Reino Unido, Ucrania, Uruguay, Japón, Etiopía, Suecia y Senegal. Luego de las palabras de apertura de la Embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, tomó la palabra Luis Almagro, Secretario General de la OEA, quien aseguró que el silencio, las excusas metodológicas o procesales, las ausencias, el lenguaje neutro o condescendiente y mantener calladas o descalificar las denuncias son la principal causa de que el Gobierno venezolano aún torture, asesine, persiga y tenga presos de conciencia.

“No existe argumento político, jurídico o económico que justifique ir de la mano de los asesinos y de los torturadores. La real política mal entendida a la hora de evitar las condenas y las sanciones se transforma en inmoral política”, dijo Almagro.

En una de sus frases finales aseguró que es necesario determinar si la situación en el país merece ser elevada a la atención de la Corte Penal Internacional.

Por su parte, el Alto Comisionado de Derechos Unidos de las Naciones Unidas, Zeid Ra'ad Al Hussein, reiteró la existencia de una política de represión sistemática a quienes disienten por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Aseguró que el caso de Venezuela necesita atención. Y urgió a poner el tema de las violaciones de los Derechos Humanos como punto central de las agendas de los países.

Julio Henriquez, director del Refugee Freedom Program y coordinador internacional de la ONG Foro Penal, informó a los asistentes sobre la situación en materia de derechos civiles en Venezuela. Ofreció casos detallados y cifras de las detenciones y la sistematización de la represión que fue más evidente durante los pasados meses de protestas que dejó miles de heridos y más de cien asesinados.

Henriquez refutó las declaraciones que el presidente Nicolás Maduro diera en una entrevista en días recientes. El mandatario aseguró que en Venezuela no había presos políticos sino políticos con sentencias condenatorias. Gracias al registro de Foro Penal, Henriquez explicó que solo 11, de los 342 presos politicos, son líderes vinculados a la política del país.

“Desde enero de 2014 se han registrado 11.993 detenciones por motivación política”, señaló el abogado especialista en inmigración.

Los asistentes

De las naciones que atendieron la convocatoria de Estados Unidos e Italia solo Senegal declinó el derecho de palabra. La postura diplomática más dura fue la de Estados Unidos, quien, a través de Nikki Haley, manifestó que Venezuela es cada vez más un “narcoestado violento” que supone una amenaza para la región y para todo el mundo.

El régimen de Maduro está intentando recuperar la legitimidad internacional, pero no le podemos conceder la legitimidad hasta que las acciones lo merezcan”.

Haley, destacó que el hecho de que el gobierno venezolano no comparezca ante el Consejo de Seguridad “expresa una sensación de culpa”. Además fue enfática al pedir la liberación de los presos politicos, elecciones libres, respeto a la Asamblea Nacional y que se le permita que pueda nombrar a nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.

El resto de los participantes mantuvieron un tono moderado y, si bien no minimizaron la magnitud de la crisis venezolana, apuestan a la via del diálogo y la diplomacia para conseguir una salida negociada al conflicto.

Inigo Lambertini, representante Permanente Adjunto de Italia, considera que el gobierno tiene la responsabilidad principal de buscar soluciones al conflicto. Reiteró que la comunidad internacional debe unir sus esfuerzos para apoyar el proceso político en Venezuela. Y reiteró que las soluciones unilaterales no resolverán el conflicto. “Nuestros esfuerzos deben ir hacia el establecimiento de un diálogo real”, dijo.

Por su parte, el embajador de Uruguay Elbio Rosselli, aclaró que el tema de Venezuela no se encuentra dentro de la agenda del Consejo de Seguridad del mes de noviembre, y que las sesiones bajo el formato de fórmula Arria no son reuniones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

“Venezuela no constituye una amenaza a la paz y a la seguridad internacional”, aseguró. Pero aclaró que el gobierno de Venezuela no puede aspirar a una convivencia normal con sus vecinos hasta que no se restablezca la democracia en el país. “Los países del Mercosur declaran que las únicas vías para la solución del conflicto son el diálogo y la diplomacia” dijo antes de finalizar.

El embajador permanente de Francia ante la ONU, Gérard Araud, resaltó que en Venezuela existen irregularidades para ejercer la libertad de prensa y el derecho constitucional a las manifestaciones, esto con referencia a los meses de protestas antigubernamentales y que fueron reprimidas por el gobierno de Nicolás Maduro. Mientras que la representante del Reino Unido señaló que Venezuela sí representa una amenaza para la paz y la seguridad de la región por lo que aseguró que la situación del país debe ser “tomada en serio”.

¿A favor de Venezuela o en contra de EEUU?

El representante permanente de Venezuela ante la ONU, Rafael Ramírez, denunció el carácter ilegal de la reunión convocada por la delegación de Estados Unidos para tratar asuntos internos del país suramericano.

“Venezuela denuncia el carácter ilegal de esta reunión informal convocada por la delegación de EEUU para tratar los asuntos de nuestra nación”, expresó Ramírez y agregó que "se trata de una clara violación de los propósitos y principios de la Carta de la ONU”, según reseñó el portal web del canal Telesur.

Ramírez hizo énfasis en el hecho de que en la reunión estuvieron ausentes "países claves del Consejo de Seguridad, tales como la Federación Rusa, China, Bolivia y Egipto", porque "entienden que Venezuela no forma parte de la agenda del Consejo de Seguridad, ya que no representa una amenaza a la paz y la seguridad internacional”.

Sin embargo, ante las declaraciones de Ramírez, cabe preguntarse si la lectura política de dichas ausencias es el rechazo a cualquier iniciativa diplomática proveniente de los Estados Unidos, en lugar ser el apoyo a la agenda de Venezuela.

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