SANTA CLARA.- Poco después de las 9:00 de la noche del pasado 11 de junio una mujer era golpeada en un barrio de La Habana por cuarta vez desde que el régimen cubano ordenara a la población recluirse para frenar los contagios del COVID-19. Los ruidos de los golpes y los gritos de la víctima y de sus dos hijas pequeñas fueron escuchados por una de sus vecinas que acudió a un grupo de Facebook creado el año pasado por varias activistas para denunciar, de manera anónima, los casos de violencia en contra de las mujeres. Reseña CUBANET

De inmediato, la vecina les pidió a las fundadoras de la página que denunciaran ante las autoridades los hechos de violencia doméstica, que aumentaron en ese hogar durante la pandemia.

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Al cabo de un rato, dos militares y dos policías de Cuba atendieron el llamado y llegaron en una patrulla. La víctima no habló de lo ocurrido. Sus dos hijas lo hicieron pero su madre decidió no presentar una denuncia formal en contra del agresor, “que estaba recogiendo sus cosas porque se quería ir”, según dijeron las activistas.

La patrulla se fue y poco tiempo después el hombre volvió a golpear a la mujer. Las activistas, alertadas por la vecina, continuaron llamando, incluso de madrugada, al 106, el número de teléfono de la Policía. Pero los militares no volvieron.

Violencia oculta

Desde que en el mundo se declararon las medidas de confinamiento para ralentizar los contagios de la pandemia del coronavirus, organizaciones internacionales advirtieron que se produciría un incremento de agresiones a la mujer y denuncias por violencia.

Era previsible: quienes estudian el flagelo de la violencia de género aseguran que las agresiones tienden a aumentar cuando las familias pasan más tiempo juntas. En este caso, obligadas por la pandemia.

Incluso, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, difundió un mensaje en Twitter a comienzos de abril (debido a la pandemia) en el que exhortó a los gobiernos a “poner por delante la seguridad de las mujeres, mientras responden a la pandemia”.

“Muchas mujeres se enfrentan a violencia donde debería sentirse más seguras: en sus propios hogares”, dijo.

En Cuba, las autoridades no están acostumbradas a difundir estadísticas sobre muertes o agresiones a mujeres, lo que impide conocer con precisión si la violencia aumenta o no. Los medios oficiales no informan de estos hechos, lo que reduce su percepción pública y hace creer que el problema no existe en época de pandemia.

Tal vez por eso, y pese a las advertencias de la ONU, el régimen no dispuso de ningún protocolo para prevenir un aumento de la violencia durante la cuarentena por la pandemia. Solo hasta el pasado 21 de julio, cuando el país ya entraba en una fase post pandemia y se ordenaban la apertura de ciertas playas y lugares turísticos, el oficialista Noticiero Nacional anunció la activación de una línea telefónica para que las víctimas de violencia doméstica pudieran realizar sus denuncias y recibir apoyo psicológico.

“Tras meses de distanciamiento social provocado por la pandemia del COVID-19 se evidencian manifestaciones de violencia hacia el interior de los hogares que han afectado de manera particular a las mujeres”, señaló el reporte televisivo.

Una pandemia dentro de la pandemia

Como sucede en muchos países, los ataques contra las mujeres en sus hogares son una pandemia silenciosa. Los abusos sufridos durante la cuarentena por la mujer que no quiso denunciar a su agresor solo se hicieron públicos en la plataforma YoSíTeCreo en Cuba.

Aunque existe desde 2019, fue en marzo de este año cuando sus creadoras lanzaron una línea telefónica para dar asesoría legal y psicológica a las mujeres durante la pandemia. Ante la ausencia de datos oficiales, el trabajo realizado por el grupo es de las pocas fuentes que permiten entender qué sucedió en Cuba durante los meses del confinamiento, cuando hubo un incremento de llamadas a la plataforma.

“El problema se agravó en las condiciones de aislamiento (por la pandemia), como constatamos en los casos que acompañábamos desde antes”, dijeron en un correo electrónico las activistas, quienes prefieren conservar el anonimato para no socavar sus esfuerzos por ayudar a las víctimas de violencia. “Durante esta etapa del COVID-19, hemos acompañado a 30 mujeres, con edades entre 18 y 70 años de edad, la mayoría de La Habana. La cantidad de personas apoyadas es mayor, pues se atienden, además, a familiares, sobre todo niños y niñas afectados por la situación de violencia”.

Los tipos de violencia atendidos por la plataforma hasta ahora han sido de orden físico, psicológico, policial y sexual, además de un caso de violencia obstétrica (abusos cometidos por personal sanitario durante el embarazo y el parto).

YoSíTeCreo, además, documentó cinco asesinatos en diferentes partes del país ocurridos desde abril, cuando ya estaba la pandemia del COVID-19. En su página de Facebook, el grupo denunció el homicidio de una mujer embarazada de cinco meses en Güira de Melena, Artemisa, cometido por su marido; otro en Amancio, Las Tunas, perpetrado por la expareja de la víctima, quien asesinó también a sus dos hijas de dos y cinco años; y un tercer hecho ocurrido el 7 de mayo en Cienfuegos en el que una mujer fue apuñalada 17 veces por el padre de una de sus hijas.

Las mujeres estaban en confinamiento, por la pandemia, con sus parejas y su identidad permanece en el anonimato por disposición de las activistas.

También en Ceiba del Agua, provincia de Artemisa una mujer fue asesinada por su expareja, un hombre con antecedentes de violencia. Mientras, sus dos hijas recibieron lesiones graves.

Los asesinatos pudieron ser más. Ninguno de ellos fue reportado en los medios oficiales controlados por el Estado.

Desde el cuerpo de guardia

En el sistema de salud, algunos trabajadores también han notado un incremento del número de mujeres víctimas de violencia durante la pandemia.

Ana es una veterana enfermera del cuerpo de guardia del Hospital “Comandante Pinares” en San Cristóbal, Artemisa, que pidió no ser identificada por su nombre verdadero por temor a represalias.

Expuso que, a través de los informes entregados por los médicos de guardia en las “hojas de cargo”, en los últimos dos meses ha podido apreciar un aumento generalizado del número de pacientes lesionados por disputas domésticas, entre ellos, mujeres golpeadas por sus parejas.

“Hemos tenidos broncas entre hermanos con heridas de armas blancas, entre padres e hijos, marido y mujer”, dijo.

Cecilia, una doctora que trabaja en un policlínico de la zona centro de la ciudad de Santa Clara, expresó una percepción similar. La médica, quien pidió que no se mencionaran sus apellidos por temor a represalias, aseguró que, aunque no tiene estadísticas de la problemática, en los últimos dos meses atendió a cinco mujeres agredidas, un cifra superior a la habitual, según su propia experiencia.

Uno de los casos fue hace unas semanas, cerca de las 10:30 de la noche, cuando una muchacha arribó al policlínico cubriéndose el rostro con una toalla pequeña y se dirigió al cuerpo de guardia, integrado en ese momento por tres médicos y varias enfermeras.

“Había sido una jornada tranquila”, dijo la especialista. “Ella llegó sola, con la cara hinchada. Cuando se descubrió el ojo, prácticamente no podía abrirlo. Aseguraba a toda costa que se había caído de una bicicleta, pero no vimos la bicicleta, ni otros daños en su cuerpo que indicaran rasguños provocados por el pavimento. Evidentemente, supimos que había sido golpeada por alguien”.

Más tarde, ya en la consulta privada con Cecilia, la mujer confesó que había sido golpeada por su expareja. “Dijo que hacía meses la estaba amenazando, que era dado a la bebida y que se había puesto celoso por una nueva relación que ella había comenzado”.

Sin denuncia no hay justicia

En noviembre del pasado año fue presentada a la Asamblea Nacional del Poder Popular una solicitud de ley integral contra la violencia de género por 40 mujeres cubanas.

En enero de este año, el grupo recibió la confirmación de que la norma jurídica que demandaba no sería contemplada en el Programa Legislativo del Parlamento, al menos hasta 2028, indicó YoSíTeCreo en Cuba en un post de Facebook.

FUENTE: CUBANET

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