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La postura crítica e irreverente de Luis Manuel Otero Alcántara contra el discurso oficial del país donde nació lo llevó a convertirse en un artista independiente y en consecuencia marginado, blanco de una ardua campaña de descrédito para demeritarlo a él y su obra.

Luisma, como le dicen sus allegados, nació el 2 de diciembre de 1987 en la barriada del Pilar, donde reside gente muy pobre, mayoritariamente mestiza, en el municipio habanero del Cerro.

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Su vida, marcada por la subsistencia, está plagada de recuerdos de extensos apagones eléctricos de doce horas y cazuelas vacías, como ha dicho en varias entrevistas concedidas al periodista independiente, corresponsal de DIARIO LAS AMÉRICAS, Iván García.

Sin embargo y aunque Otero Alcántara está tras las rejas por su activismo en reclamo del respeto a sus derechos y el de los cubanos, la primera exhibición personal del artista fuera de Cuba tuvo lugar en Miami, por intermedio de la historiadora y curadora de arte Claudia Genlui.

“Es muy difícil hacer una exhibición acerca de un artista que expone a base de performance, como Luis Manuel, cuando él mismo es la obra es sí. La representación a través de objetos no es el tipo de arte que lo caracteriza. Y en este sentido, la tarea de exhibir su trabajo fuera de Cuba es con el propósito de que la gente entienda un poco la profundidad del artista, lo que ha vivido, y lo que vive, porque la mayoría de las obras de Luis Manuel han sido producidas en condiciones extremas donde el propio contexto lo ha obligado a replantearse la forma de hacer y de explorar nuevas maneras de vivir y de crear”, dijo Genlui, integrante activa del Movimiento San Isidro (MSI), un grupo disidente del que Otero Alcántara es una de las figuras más visibles, dedicado a exponer la falta de libertades en la isla.

El nombre y la figura de Otero Alcántara son tan mediáticos como su personalidad, razón por la que sus creaciones muchas veces pasan a un segundo plano debido a su rol de activista.

“No hay duda de que la figura de Luis Manuel y su arte han sido un catalizador en todas las convenciones que se han generado, y en ese sentido mi misión como curadora es que la gente descubra al ser humano y al artista, y que el valor de su obra no siga pasando desapercibido”.

Sobre Otero Alcántara

Un artista autodidacta que se comunica a través de performance (representaciones), así define Claudia Genlui a Luis Manuel Otero Alcántara, un creador que no estudió arte en la academia, no obstante, aprendió a trabajar de forma empírica y se capacitó en diversos cursos de escultura. De esa forma se acercó al pueblo como un joven creador, de origen humilde, que vivió una infancia difícil carente de recursos, por eso se convirtió en un ícono del barrio San Isidro donde hoy vive, aunque nació en El Cerro.

“El centro de mi trabajo ahora mismo es legitimar a Luis Manuel como artista en Estados Unidos y en todo el mundo, y que la gente entienda que él, no es un político; es algo que Luis Manuel defiende y a lo que se aferra porque es un creador que asume el arte como herramienta para salvarse a sí mismo, es lo que hace que el espectador conecte con la realidad de Cuba a través de su obra”.

La presentación de la obra de Otero Alcántara en Estados Unidos preparada por Genlui incluye cuatro series y unas 50 obras, además de material audiovisual en el que se puede ver la perfomance del artista con su escultura de San Lázaro recorriendo La Habana, y hasta el allanamiento a la sede del Movimiento San Isidro.

“Hablo con Luis Manuel dos veces por semana desde la prisión, y él se siente contento de que la gente pueda acercarse a su obra. De hecho, el objetivo de mi salida de Cuba, más que formar parte de cualquier evento, es mantener viva su obra, y tratar de insertarla en los circuitos del arte internacional, ya que debido a la censura es imposible hacerlo desde Cuba”, asegura la curadora.

La realidad del artista

Genlui constató a DIARIO LAS AMÉRICAS que Otero Alcántara sufrió una parálisis debido a su última huelga de hambre.

“Como secuela de la parálisis que tuvo, Luis Manuel ve una mancha en uno de los ojos, lo que hace que vea con dificultad, pero no ha perdido la visión. Y lo que él está pidiendo es asistencia médica, algo que la seguridad del estado [cubano] se ha negado a ofrecerle, por lo que solo lo está atendiendo el médico de la prisión, que no tiene conocimientos suficientes en oftalmología para definir qué le ocurre”, dijo la curadora sobre el artista que se encuentra recluido en una prisión de máxima seguridad en Guanajay, provincia Artemisa, al occidente de Cuba.

Otero fue arrestado en julio de 2021, tras el estallido social que tuvo lugar en Cuba, desde entonces permanece encarcelado, acusado de presuntos delitos como instigación a delinquir, desacato agravado y desorden público. También se le acusa de ultrajes a los símbolos patrios, un expediente abierto desde 2020 por su obra ‘Le drapeau’, un performance donde llevaba una bandera cubana abrazada a su cuerpo.

Recorrer la obra de Otero Alcántara hace que el espectador se cruce con dos puertas, obras primordiales que forman parte de una serie que el artista produjo en el año 2020, durante la pandemia, época en la que el espacio público estaba vedado para él, ya que no podía salir de su casa debido a la vigilancia constante. Eso hizo que pintar puertas no reales se transformara en un símbolo de lo que se puede abrir a través de la imaginación.

“Si algo nos has enseñado Luis Manuel en todo este tiempo es que siempre existe la posibilidad de abrir una puerta”, dijo Genlui sobre la serie que marcó la incursión de Otero Alcántara en el dibujo, técnica en la que profundizó durante su ingreso en una institución hospitalaria en La Habana, donde el arte se convirtió en su diario de vida.

“Desde la prisión Luis Manuel ha seguido creando y dibujando sobre el papel de las cajetillas de cigarro que recogía en la misma cárcel. Y eso nos demuestra que él se aferra a la necesidad de crear constantemente, sin importar el soporte y el cómo, y eso lo hace porque busca en el arte las respuestas que necesita”.

Consultada sobre cómo Otero Alcántara concibe una Cuba futura, la curadora respondió:

“La Cuba en la que Luis Manuel se imagina viviendo es un país en el que él y todos los artistas puedan crear de manera libre y sin censura. Donde puedan existir exhibiciones libres, y donde todos los creadores convivan, aunque piensen diferente. Una Cuba democrática donde todos tengamos los mismos derechos”.

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