ESPECIAL/CARACAS.- “Aún no sabemos cómo evolucionará la situación en Venezuela, pero las elecciones podrían traer una nueva oportunidad para buscar un acuerdo entre el gobierno y la oposición”, la frase pronunciada por Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores Josep Borrell resume la incertidumbre que se experimenta sobre la situación en Venezuela.

“Ese acuerdo no ha sido posible en las últimas elecciones, pero tal vez podría ocurrir en las próximas. La UE hará todo lo posible para ayudar”, sostiene Borrell que indirectamente se refiere a los esfuerzos reanudados por Noruega para lograr que el régimen de Nicolás Maduro y la oposición venezolana se sienten nuevamente en una mesa de negociación para discutir.

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Sin embargo, parece poco probable que el nuevo esfuerzo de Noruega avance si no hay incentivos reales para que el régimen de Maduro negocie.

La declaración de Borrell se produjo antes de su encuentro con el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken. De este encuentro se espera que pueda nacer la coordinación entre Estados Unidos y el Grupo Internacional de Contacto promovido por la Unión Europea para afrontar la situación en Venezuela.

Mientras Estados Unidos y el bloque hemisférico acuerdan cómo actuar en Venezuela, los enviados del gobierno de Noruega intentan rescatar el proceso de negociación que fue interrumpido en agosto de 2019 cuando los representantes de Nicolás Maduro abandonaron las conversaciones con representantes del presidente encargado Juan Guaidó, facilitadas por Noruega con representantes de Guaidó.

Esperan gestos concretos de Maduro

Según el director de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), Geoff Ramsey, es poco probable que la administración de EEUU levante o flexibilice sanciones si antes no ocurren gestos concretos de Maduro.

“Un nuevo CNE, liberación de más presos político, son algunos puntos que darían más espacio para que Washington levante algunas sanciones,” sostiene Ramsey.

La negociación para designar nueva autoridad electoral impulsada desde la sociedad civil, sin el aval del Gobierno Interino y de la Asamblea Nacional electa en el año 2015 ha marcado el inicio de esta nueva etapa de acercamiento en la que participa directamente una parte de la oposición venezolana (el candidato presidencial Henrique Capriles Radonski y el diputado Stalin González como principales referentes), mientras el gobierno interino mantiene su posición de rechazar estrategias de negociación parciales o incrementales con el régimen de Maduro y se centra en la necesidad de concretar una negociación amplia que permita obtener condiciones para la celebración de elecciones presidenciales libres y justas.

Sobre el tema de las garantías electorales el director de Wola sostiene que “las condiciones electorales de los últimos años en Venezuela han sido pésimas, en ningún país democrático se aceptan partidos intervenidos o puntos rojos (…) Entiendo la dificultad de llegar a una salida negociada, pero es la única herramienta viable para Venezuela.”

El primer paso para un acuerdo mayor en Venezuela puede encontrarse en el acuerdo logrado entre los representantes de Maduro y Guaidó para lograr comprar vacunas para Venezuela.

La Asamblea Nacional electa en 2015 autorizó al presidente Guaidó para que solicite un endeudamiento al Banco Central de Venezuela por un monto de US$ 30.309.040,00 destinados a pagar el acceso a la Plataforma COVAX por US$ (18.199.040,00) y para inversión en la cadena de frio necesaria para el plan de vacunación contra la COVID-19 US$ (12.110.000,00). Esta iniciativa debería proveer dosis de vacunas para 6 millones de personas aproximadamente.

“Este acuerdo es muy significativo, pero a la vez muy frágil”, explica Ramsey.

Sin embargo, resalta la postura del embajador de EEUU para Venezuela. “La declaración del embajador (James) Story es muy interesante. Veo un cambio de discurso, es una manera de aplaudir este acuerdo, buscando negociaciones futuras.”

Venezuela requiere esfuerzos de mediación por la paz

Desde la perspectiva de Jonas Wolff, integrante de junta ejecutiva y director del departamento de investigación de conflictos intraestatales del Instituto de Investigación para la Paz de Frankfurt “hasta ahora, la UE y otros han operado bajo la premisa de que el desafío en Venezuela es salvar un régimen democrático en proceso de erosión o ayudar a restaurar la democracia después de una crisis temporal. Una alternativa a este marco democrático sería entender que Venezuela ahora tiene un régimen autoritario arraigado que se enfrenta a un conflicto intraestatal de larga duración y una profunda crisis humanitaria. Esta situación requiere esfuerzos de mediación por la paz y resolución de conflictos acompañados de asistencia humanitaria internacional”.

Según Wolf es prudente “repensar tres elementos clave de los debates y respuestas internacionales recientes con respecto a Venezuela: el reconocimiento de líderes individuales, la evaluación normativa de las instituciones y los procesos políticos y el énfasis en las elecciones competitivas como una salida a la crisis”.

Aunque advierte que “en sí mismo, un nuevo enfoque no resolvería los problemas sustanciales que se interponen en el camino de las prometedoras negociaciones entre el régimen de Maduro y los grupos de oposición ni pondría fin a los conflictos que dividen la gama de actores externos que están involucrados en Venezuela”.

Sin embargo, sostiene que este cambio podría contribuir “a romper el estancamiento actual”. Como parte de una presentación de la iniciativa European Democracy Hub dirigida por Carnegie Europe y European Partnership for Democracy, Wolff sostiene que si al menos un núcleo de actores internacionales de la Unión Europea y el Grupo de Contacto Internacional acuerda dejar de lado las controversias esto podría permitir una nueva iniciativa que tenga como objetivo reunir a un grupo amplio y políticamente equilibrado de gobiernos y organizaciones internacionales. Estas partes interesadas podrían tener en conjunto más influencia y puntos de entrada para impulsar negociaciones significativas y, eventualmente, contribuir a allanar el camino para salir del estancamiento actual. Al mismo tiempo, superar algunas de las disputas internacionales más explícitamente políticas ayudaría a expandir los esfuerzos globales para abordar la dramática crisis humanitaria de Venezuela”.

 

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