BOGOTÁ.- El presidente de Colombia Gustavo Petro reconoció públicamente la falta de lealtad y la sed de "venganza" de varios de sus antiguos funcionarios, quienes ahora exponen ante la prensa presuntos hechos de corrupción en el seno de la Casa de Nariño.
A través de sus redes sociales, el mandatario admitió la fractura interna de su administración, intentando justificar las graves revelaciones como una represalia de excolaboradores apartados de sus cargos.
El pronunciamiento surge tras las explosivas declaraciones de Angie Rodríguez, exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia, quien denunció un presunto concierto para delinquir en el corazón del Ejecutivo.
Petro, en lugar de desmentir con pruebas las acusaciones, arremetió contra Rodríguez y contra el excanciller Álvaro Leyva, a quien vinculó con intereses contractuales para desacreditar sus críticas, reseña la Revista Semana.
Petro y la narrativa contra la prensa libre
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La estrategia del mandatario socialista consiste en señalar a la prensa tradicional por dar voz a quienes, según su narrativa, buscan perjudicarlo tras ser retirados por falta de transparencia.
Sin embargo, el reconocimiento de estas "traiciones" evidencia una crisis de gobernabilidad sin precedentes, donde los mismos aliados que llevaron al poder al proyecto izquierdista son hoy quienes ventilan los manejos opacos del Gobierno.
La admisión de Petro confirma que el círculo de confianza de la Presidencia se encuentra en descomposición, mientras las denuncias por irregularidades administrativas y éticas continúan cercando su gestión.
FUENTE: redacción/ Revista Semana