Al igual que ocurre en Estados Unidos y en varios países europeos, la ultraderecha ha ganado terreno en Brasil en los últimos años. Tiene simpatizantes radicales, pero también alcanza a votantes antes más moderados, enfadados con la clase política.

¿Cuáles son las características de los votantes de Jair Bolsonaro?

Temen al "comunismo", rechazan el matrimonio homosexual y el aborto, suelen ser muy religiosos y piden mano dura con la delincuencia, algunos a través de las armas. Pocos días antes de las cruciales elecciones presidenciales de Brasil, las simpatías de esos votantes están además con el candidato que promete la ruptura más radical con el sistema.

¿Qué tiene en común el ascenso de la ultraderecha en Brasil con el que se ha visto en otros países?

"Brasil es parte de un escenario global", explica el politólogo brasileño Mauricio Santoro, de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, que compara el ascenso de Bolsonaro con el auge del populismo en otros países.

Lo que tienen en común es "el descrédito de los partidos tradicionales, la rabia del elector", agrega. Un fenómeno impulsado por los problemas y tropiezos de la globalización, a la que se oponen movimientos populistas nacionalistas como el que llevó a Donald Trump al poder en Estados Unidos en enero de 2017.

¿Cuál es la particularidad de Brasil?

El caso de la ultraderecha brasileña, sin embargo, también tiene elementos propios, como su crecimiento relativamente reciente alimentado por los dos grandes problemas de los últimos años en el gigante sudamericano: la crisis económica y los escándalos de corrupción.

La economía brasileña se contrajo en -7,0 por ciento en 2015 y 2016, justo después de que se destapara, a partir de 2014, el caso "Lava Jato", considerado como la mayor investigación sobre corrupción política en la historia brasileña.

"Eso cambió el escenario electoral", considera Santoro. "La extrema derecha creció en base a ese escenario. Ocupó el espacio político que antes era principalmente de los partidos conservadores o de centroderecha", analiza.

La ola de criminalidad en los grandes centros urbanos brasileños, asociada a la dura crisis económica, contribuyó luego a la extraordinaria crisis sistémica que dio alas a la ultraderecha.

"Al menos desde que la democracia reemplazó al régimen militar en 1985, Brasil no había tenido una derecha grande o fuerte, mucho menos una extrema derecha", apunta Peter Hakim, experto en asuntos brasileños del "think tank" Diálogo Interamericano.

Otro factor que ha alimentado a largo plazo el ascenso de un movimiento ultraconservador de derecha es la creciente influencia de las iglesias evangélicas en Brasil.

Un 27 % de los brasileños pertenece a algún movimiento pentecostal, según el índice Latinobarómetro publicado en 2017. Y a diferencia de la Iglesia católica, cuyo número de fieles cayó del 78 al 54 por ciento en Brasil desde 1995, las Iglesias evangélicas se caracterizan por tener una agenda mucho más política.

FUENTE: dpa

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Está usted de acuerdo con un "alcalde fuerte" para la ciudad de Miami?

SI
NO
NO SÉ
ver resultados

Las Más Leídas