En un artículo de Frank López Ballesteros para el medio ITEMP se aborda el tema de "El Pollo Carvajal". A continuación reproducimos el texto:

El exjefe de inteligencia de Venezuela, Hugo Carvajal Barrios, sabía que era un preciado botín para la DEA.

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Pero no imaginaba que un grupo de operaciones especiales, con tres curtidos agentes estadounidenses a la sombra, estaban desde hace meses coordinando su captura hasta que el 9 de septiembre pasado se consumó la operación.

El general venezolano, un confidente del régimen chavista que gobierna el país desde 1999, fue arrestado en Madrid ese día por segunda vez, semanas antes de cumplir dos años de que eludiera una orden de extradición a Estados Unidos para ser juzgado por cargos de tráfico de drogas y conspiración para ejecutar estas actividades.

Carvajal, conocido por el sobrenombre de “El Pollo”, estaba desde marzo de 2019 en la capital española a la que llegó procedente de República Dominicana huyendo de Venezuela días después de legitimar como presidente interino al líder opositor Juan Guaidó y llamar a los militares venezolanos a desconocer el régimen de Nicolás Maduro.

Hugo Carvajal dando una declaración en febrero de 2019 cuando reconoció a Juan Guaidó como presidente interino.

La Administración de Control de Drogas (DEA) puso a trabajar detrás de Carvajal al Grupo 959, una unidad élite de la División de Operaciones Especiales, o SOD por sus siglas en inglés.

Esta unidad en la última década ha estado acechando a funcionarios clave del gobierno venezolano acusados de tráfico de drogas por el Departamento de Justicia, de acuerdo con una fuente que sirvió como testigo en 2015 para acusar al general y habló con el Proyecto ITEMP con la condición de no revelar su identidad.

Establecida en 1994, un año después del atentado terrorista al World Trade Center, el SOD es la columna vertebral de los esfuerzos de la DEA para interrumpir y desmantelar las principales organizaciones de tráfico de drogas, incluidas las investigaciones de narcoterrorismo.

Alberga dos grupos de aplicación de la ley sobre el terreno: la Unidad de Investigaciones Bilaterales (Grupo 959) y la Unidad de Investigaciones Terroristas (Grupo 960a).

Para la agencia antinarcóticos el Grupo 959, con facultades legales para operar en el extranjero, fue clave en la operación contra Carvajal no solo el 9 de septiembre de 2021 sino en el primer arresto del militar en España en marzo de 2019, a expensas de haber recurrido a inteligencia y fuentes anónimas que asisten en este tipo de pesquisas.

De Siria a Caracas

de que Carvajal escapara de su casa en Madrid en septiembre de 2019, cuando conoció que su extradición a Estados Unidos no sería revertida por la justicia española, el agente especial de la DEA Matthew S. Passmore se dedicó de lleno a “cazar” al exjefe de inteligencia, a quien desde hace años seguía la pista al estar concentrado en operaciones clave relacionadas con Venezuela, según el testigo.

Passmore fue el agente especial que también investigó y brindó declaración jurada contra Adel El Zabayar, un exdiputado de origen sirio a la Asamblea Nacional de Venezuela, que el 27 de mayo de 2020 fue acusado por la corte de Distrito Sur de Nueva York de narcoterrorismo, narcotráfico y delitos con armas.

Una captura de imagen al video de la policía española durante el arresto del señor Carvajal lo muestra sentado en la casa donde estaba oculto

El Zabayar, según la declaración del agente Passmore, trabajó con el Cártel de los Soles de Venezuela, como se describe a los oficiales dentro de las fuerzas armadas y el aparato de seguridad del estado venezolano que trafican con drogas.

También se le acusó de trazar alianzas con las organizaciones terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y los grupos árabes Hezbollah y Hamas para traficar armamento, drogas, y articular operaciones de enteramiento subversivo en suelo venezolano.

Con más de una década de experiencia en la DEA en casos de narcotráfico desde América Latina, el veterano agente ha participado en imputaciones clave que se conectaban con Carvajal mientras el oficial venezolano ocupaba su cargo como jefe de la inteligencia militar al servicio del fallecido presidente Hugo Chávez y luego en el gabinete de su sustituto en el poder, Nicolás Maduro.

En Madrid la Embajada estadounidense alertó a los funcionarios de la Unidad de Fugitivos de la Policía Nacional de España a través de una carta confidencial enviada el 11 junio, la cual reveló la prensa de ese país, en la que se daba instrucciones de cómo y dónde Carvajal se estaría ocultando.

La carta

Durante meses el agente Dustin T. Harmon, de la Oficina de Enlace de la DEA en Madrid, estuvo al tanto de las pesquisas sobre el exoficial venezolano, y como Passmore, el caso de Carvajal le era familiar porque antes de ser designado a España coordinó diversas operaciones, entre ellas, contra las FARC.

Harmon ha sido agente de la DEA durante 18 años y llevaba cuatro años de experiencia previa con las agencias policiales locales en Virginia. En esta última trabajó en la desarticulación de varios grupos al servicio del cartel mexicano Jalisco Nueva Generación dedicados a importar y distribuir heroína.

Para Harmon el nombre de Carvajal comenzaría a hacerse familiar cuando formó parte de un equipo especial de agentes de la DEA y el FBI que entre 2004 y hasta 2010 se centró en investigar a los líderes y miembros de las FARC que resultaron en cargos contra 60 personas, dos juicios y 11 condenas con sentencias.

Por esa investigación el agente Harmon, que estaba destacado en la oficina local de la DEA en Atlanta, fue galardonado en 2012 por el Departamento de Justicia.

En mayo pasado la oficina de Harmon en la embajada en Madrid lanzó un aviso poco común en la página web de la legación en la que recordaba a los españoles la recompensa de 10 millones de dólares que se ofrecía por información que condujera al arresto de Hugo Carvajal.

Hasta el momento se desconoce si el botín ofrecido por el Gobierno será entregado gracias a la ayuda de potenciales fuentes que condujeron al arresto del exmilitar. La oficina de prensa de la DEA no respondió a una solicitud de información.

Dos semanas antes de que el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, visitara España por primera vez el 22 de junio, el agente Harmon envió a la policía española el documento confidencial en el que revelaba detalles del paradero de Carvajal en Madrid, por lo cual no resulta extraño que, durante las reuniones del alto funcionario con sus pares españoles, el caso del general prófugo saliera a relucir.

El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska (izq) saluda al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas (Foto/S.D)

Tanto Harmon como Passmore estaban habituados con lo que su colega, el agente Ravi Baldeo, compiló en la acusación formal presentada contra Carvajal el 15 de abril de 2019 y luego remitió a los españoles semanas más tarde como una declaración jurada con lujos y detalles de las supuestas tropelías del funcionario venezolano.

Baldeo ha estado más de una década en la DEA centrado en operaciones especiales de gran envergadura en Centroamérica, como la revelada en una acusación en febrero de 2020 en la testificó que el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández y otros funcionarios, permitieron operar un laboratorio de cocaína “sin impedimentos” y transportar esa droga por aire y mar.

Pero si todo sale como el Departamento de Justicia y la DEA tienen planeado, en pocos días el señor Carvajal podría estar aterrizando en algún aeropuerto de Nueva York donde la Corte del Distrito Sur de la ciudad tiene acusaciones en su contra.

El Gobierno de España aprobó su entrega a finales de 2020 luego de que la Audiencia Nacional -una instancia judicial de ese país- revirtiera la decisión inicial de no hacerlo.

Contra la decisión definitiva del Gobierno de España “no cabe ningún recurso ordinario, pero la defensa de Carvajal podrá acudir a la vía extraordinaria, interponiendo un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional español; o, ulteriormente, ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo”, explicó la abogada española Eva Gimbernat.

En principio, la mera interposición de esos recursos no suspende la ejecución de la entrega, pero la defensa, al tiempo que los formaliza, podría solicitar a esos tribunales que adopten una medida cautelar de suspensión de la ejecución. Aunque la práctica habitual es que deniegue esa suspensión de la ejecución, de acuerdo con Gimbernat.

La última esperanza de Carvajal era el Tribunal de Estrasburgo, al que su defensa dijo que recurría en 2019, pero si lo hizo, aún no hay dictamen oficial.

El 12 de abril de 2019, en Madrid, Carvajal fue arrestado por la policía española gracias a una Circular Roja de Interpol que Estados Unidos había emitido en su contra.

Luego de su captura, “El Pollo” recibió un mensaje importante a través de su abogado, Ismael Oliver.

Un prominente narcotraficante condenado en Estados Unidos por un caso que vinculaba a Carvajal, estaba buscando el respaldo del exoficial para llevar un frente común en una causa judicial que se podía traducir en una victoria para el general chavista en medio del vendaval de cargos en su contra.

Durante varias semanas Oliver estuvo en contacto con este personaje, del que Itemp no puede revelar su identidad, el cual le suministró documentos con información sensible que más tarde el abogado utilizó para lograr que la justicia española frenara la extradición.

Lo clave es que Carvajal, más allá de usar el testimonio del narcotraficante para defenderse en España, nunca quiso sumarse a la causa que, supuestamente, habría permitido “dar la guerra” a la Corte del Distrito Sur de Nueva York que abrió la acusación en contra del funcionario chavista.

Los documentos examinados por Itemp durante meses demuestran que, si bien Carvajal pudo aprovechar la mano que le tendieron desde una celda en EEUU, su negativa apunta a que en el fondo él sabía que la causa judicial en su contra era sólida.

No por nada la DEA iba a concentrar tantas energías para lograr su captura desde 2014, cuando en la isla caribeña de Aruba falló la operación de arresto luego de que el gobierno de ese territorio de ultramar holandés se vio intimidado por las amenazas de Venezuela si no liberaban a su funcionario estrella.

De acuerdo con una acusación de la corte del distrito sur de Florida, revelada en 2011, Hugo Armando Carvajal Barrios (Puerto La Cruz, Venezuela, 1960) habría facilitado las operaciones de narcotráfico de al menos una docena de capos de la droga que buscaron refugio en suelo venezolano entre 2004 y 2011, el tiempo en que este general estuvo al mando de la contrainteligencia militar.

El caso del narcoavión con las cinco toneladas de droga es una película borrosa aún en proyección, porque existen inconsistencias en los informes y testimonios que vinculan del todo a Carvajal, según pudo demostrar una investigación de Itemp publicada en diciembre de 2020.

Desde 2006, cuando el complot del narcoavión fracasó, el general Carvajal fue el único acusado públicamente por la DEA de colaborar con esta megaoperación.

No hay registros a lo largo de estos 15 años que revelen implicaciones de otros funcionarios o militares venezolanos con una operación de esta envergadura.

Oliver, el abogado de Carvajal, presentó a los jueces españoles una versión que Itemp recogió por primera vez en diciembre de 2020.

Se trataba del testimonio del capitán mexicano Fernando Blengio, el propietario del narcoavión DC-9 y de la mercancía en cuestión por la que se acusa a Carvajal.

Según el texto presentado a la Audiencia Nacional española y al cual Itemp accedió, Blengio, encarcelado en Estados Unidos por narcotráfico, y con una retahíla de apelaciones por su situación legal, contó al abogado de “El Pollo”: “El avión y la droga que transportaba eran de mi propiedad y nunca conocí a Carvajal”.

Durante varias semanas el señor Blengio entregó al abogado de Carvajal evidencias que expuso en las cortes estadounidenses acerca del caso del narcoavión para lograr, en vano, que los fiscales del ignoraran sus alegatos.

El punto álgido es que Blengio dijo que nunca vio a Carvajal en persona en lo que significó la operación.

Una tarde de 2006 un supuesto Hugo Carvajal llegó a un restaurant en Caracas a buscar una maleta cargada de dólares como pago por los servicios para la operación del narcoavión que un cartel mexicano le había enviado, dice un documento judicial examinado por Itemp.

“Quien se bajó del carro no fue Carvajal, fue otra persona, y me lo presentaron como Hugo Carvajal. Con el tiempo es que veo que no era la misma persona que indicaban en foto”, escribió Blengio.

La interrogante es si Carvajal estuvo usando emisarios a su nombre para concretar operaciones ilícitas en Venezuela al margen de sus funciones como jefe de la inteligencia.

En muchos casos de alto perfil donde los responsables son funcionarios de alto rango, ellos no suelen implicarse “físicamente” sino a través de otros con lo cual rompen, ficticiamente, la cadena de contactos.

Si Carvajal estuvo apelando a esta estrategia, por lo visto no le sirvió a los ojos de la DEA.

Carvajal mantuvo una estrecha relación de negocios con el narcotraficante Luis Frank Tello Candelo, alias el “Negro Frank”, detenido el 24 de junio de 2010 en Caracas y extraditado a Estados Unidos, relataron cuatro fuentes al tanto de las operaciones, las cuales Itemp dio a conocer.

Desde su arresto, quizá definitivo el 9 de septiembre, la historia del todo poderoso Hugo “El Pollo” Carvajal luce como la de un suertudo “zorro viejo” que ha logrado esquivar la justicia durante años.

De consumarse su extradición en las próximas semanas, días u horas, lo que está por venir es un juicio envolvente pero que estará lleno de secretos al público, en el afán de los Estados Unidos por desmembrar las estructuras secretas que aún mantienen al chavismo en pie en Venezuela.

FUENTE: ITEMP

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