jueves 6  de  junio 2024
REPORTAJE

Régimen cubano se atrinchera en el relato de un país que no existe

La mayoría de los ciudadanos en Cuba reconocen que el modelo comunista no funciona. Y se preguntan cuándo el castrismo detendrá su experimento social

Diario las Américas | IVÁN GARCÍA
Por IVÁN GARCÍA

LA HABANA, CUBA.- Cuatro días antes de que el impopular gobernante Miguel Díaz-Canel visitara un policlínico en las afueras de La Habana, cuenta un trabajador, pintaron con cal los bordes de la acera, a la entrada del centro médico colocaron banderitas cubanas de papel y de almuerzo es dieron arroz blanco, potaje de chícharos y un muslo de pollo.

Con antelación, funcionarios municipales del partido comunista, ministerio de salud pública y sindicato, advirtieron al personal de contener sus quejas cuando llegara Díaz-Canel. “Debido al bloqueo (embargo de Estados Unidos a la dictadura militar caribeña) padecemos la actual crisis coyuntural en nuestra economía y tenemos déficit de combustible. El imperialismo yanqui y sus secuaces persiguen cada transacción financiera y cada buque de petróleo que gestionamos. El país vive un escenario de guerra asimétrica”, les dijo un tipo del sindicato del sector, que al igual que el resto de los sindicatos y de la central obrera, están afiliados al régimen.

Esas puestas en escena se han convertido una rutina en la estrategia de propaganda política que utilizua la anacrónica autocracia verde olivo. Antes de una visita ministerial, le dan una mano de pintura a la fachada y sitios del organismo que recorrerán los visitantes, se colocan fotos de Fidel y Raúl Castro, también de Díaz-Canel, y movilizan a partidarios del gobierno quienes junto a los guardaespaldas y tecnócratas del partido comunista, conforman un anillo de seguridad para intentar que la visita no empañe 'el baño de masas' del mandatario con una ‘petición inoportuna’.

“Cuando Díaz-Canel visitó el policlínico, los trabajadores estábamos a más de quince metros. La impresión que me dio el presidente es la de un actor que desempeña su papel en una película. Todo el montaje es artificial, surrealista. Se nota que no camina mucho ni coge demasiado sol, pues en los recorridos que semanalmente realiza por las provincias, en cuanto se baja del auto o del helicóptero, enseguida empieza a sudar y se pone colorao. Es que él está acostumbrado al aire acondicionado en su oficina y en su residencia. Parece que es de buen comer, sobre todo carne, pescados y mariscos, porque está panzudo y rollizo", comenta un empleado del policlínico.

Otro empleado recuerda que una vez terminado el discurso, "que es el mismo de siempre, pidiendo resistencia creativa, empezaron aplausos y gritos de vivas a la revolución de numerosos hombres y mujeres que no sé de dónde los trajeron. En media hora, Díaz-Canel recorrió lugares previamente escogidos del policlínico, todos recién pintados y limpiados con aromatizante. Con su voz ronca hizo dos o tres preguntas y se marchó acompañado por una caravana de vans y autos climatizados, no sé si a almorzar o a realizar la misma puesta en escena en otro lugar. Luego aparece el reportaje en el noticiero de televisión, aparentando que las cosas en Cuba marchan de maravillas, aunque la economía cada vez está peor. Pero en la venta de humo tenemos el número uno”.

Los operadores ideológicos de la Isla son expertos en maquillar la realidad. Un camarógrafo estatal explica que “cuando se celebra un acto político, funcionarios del DOR (Departamento de Orientación Revolucionaria) y oficiales de la Seguridad del Estado te sugieren los planos que debes filmar y si vas al baño te acompañan. Al final revisan la grabación y eligen las imágenes que saldrán en la televisión. Por ejemplo, en el último desfile del primero de mayo en la Tribuna Antiimperialista, cinco veces más pequeña que la Plaza de la Revolución, no se podían hacer planos abiertos, para que el espectador no viera que la participación era muy inferior a las cifras dadas por las autoridades. Cuando participan Raúl, Machado Ventura, Ramiro Valdés u otro de los ancianos gobernantes, los censores cuidan de que sus rostros no aparezcan de cerca, para que no se note el envejecimiento o no vayan a salir aburridos, bostezando o con los ojos cerrados".

En la Cuba real, no en la ficticia diseñada por el régimen, el descontento popular es notorio y las críticas de la población a la pésima administración son contundentes. Silvio, barbero, confiesa que se siente agotado de tanta muela. "No aguanto una mentira más. El gobierno debiera largarse con los millones que se ha robado y dejar que los cubanos reconstruyamos el país. Con Díaz-Canel nada funciona. No hay comida, no hay gasolina, no hay agua, no hay medicinas... Y en estos momentos en La Habana cada día nos quitan la luz de 5 a 8 horas. Fuera de la capital los apagones son de18 y 20 horas diarias. Es un abuso lo que tienen con el pueblo”.

Idania, maestra jubilada, aconseja no ver la distorsión de la realidad transmitida por la televisión, que se ha convertido en un medio de propaganda. "Por higiene mental, lo mejor es desconectar con películas y seriales extranjeras. Es que en Cuba todas las semanas tenemos una carencia nueva. Hace seis meses no distribuyen los paquetes de pollo que vendían en los mercados. Ahora las MIPYMES, muchas manejadas por testaferros del gobierno, venden el mismo pollo adquirido en Estados Unidos a 3,700 pesos el paquete de cuatro kilogramos. Diez veces más caro que seis meses atrás. Evidentemente nos quieren matar de hambre”.

Carlos, estudiante universitario, considera que por “culpa de la incapacidad del gobierno para dirigir el país, los cubanos han perdido su sonrisa y jovialidad. Las personas caminan por las calles como zombis, sin levantar la vista. Enlos últimos cinco años numerosas familias han pasado a vivir en la pobreza extrema. Si no llegan cambios urgentes, en diez años la población podría reducirse en un 40 por ciento debido al envejecimiento y enfermedades provocadas por la malnutrición”.

La mayoría de los ciudadanos en Cuba reconocen que el modelo comunista no funciona. Y se preguntan cuándo el castrismo detendrá su experimento social.

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