El régimen sandinista de Daniel Ortega conmemora este viernes el 40 aniversario de la llamada “revolución” en medio de actos de represión y presionado por la oposición interna que exige la salida del poder del dictador. Igualmente la comunidad internacional pide la realización de nuevos comicios en el país y los principales cabecillas del régimen son objeto de sanciones por graves violaciones a los derechos humanos y corrupción.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), partido de izquierda aliado desde su creación con la dictadura de Cuba, se alzó en el poder por medio de las armas el 19 de julio de 1979 tras derrocar la dictadura somocista, que por medio siglo dirigió los destinos de Nicaragua.

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Los nueve comandantes de la llamada “revolución” aprovecharon el fastidio de la población que en su mayoría apoyó el derrocamiento de Anastacio Somoza Debayle, quien abandonó el poder el 17 de julio de 1979, para tomar el poder por las armas. Miles de personas murieron y otros miles quedaron lisiados tras la guerra de liberación.

Lejos estaban los nicaragüenses de ser libres de dictaduras. El país cayó en manos de una izquierda dirigida desde Cuba que gobernó con mano dura contra los nicaragüenses durante 11 años. Represión, crímenes de lesa humanidad, confiscaciones, pobreza, exilio y la Piñata (el mayor robo de propiedades del sandinismo), han sido parte de los abusos que el pueblo nicaragüense vivió durante el primer régimen sandinista.

Tras la salida de Somoza fue instaurada la Junta de Reconstrucción Nacional, el gobierno de transición (Julio de 1979 -enero de 1985), que encabezaba Daniel Ortega, junto a otros cuatro miembros.

De 1985 hasta el 25 de abril de 1990, Ortega gobernó el país, y abandonó el poder tras el desgaste de la guerra con la “contra”, situación que le obligó ir a elecciones donde fue derrotado en la urnas por Violeta Barrios de Chamorro (1990-1996).

Pero lejos de pensar que el FSLN desaparecería de la vida de los nicaragüenses, el sandinismo gobernó desde abajo durante los 16 años para desestabilizar el país, causando asonadas, destrucción, asesinatos selectivos de los excontras, entre ellos el jefe de la contrarrevolución, el excoronel de la Guardia Nacional, Enrique Bermúdez.

Para Muñeca Fuentes, activista política de origen nicaragüense radicada en Estados Unidos, la fecha sigue representando luto para el país después de 40 años del arribo del FSLN al poder.

“No hay nada que celebrar. Hace 40 años inició en Nicaragua la noche más oscura y larga de nuestra historia, llena de sangre, muerte y dolor”, sostuvo.

“Es un día de duelo para todo nicaragüense que ama la patria más que cualquier ideología o partido. Para quien ama la libertad y la justicia es un día triste, pero que nos llena de fuerza y compromiso para luchar hasta ver libre de estos narcogenocidas".

A la periodista Josefa Gómez, actualmente en el exilio, la fecha le evoca a traición. “Se traicionaron los ideales de un pueblo que luchó por su libertad. Experimenté esa miel amarga de la traición a los 11 años cuando mi padre, un guerrillero evangélico aún herido de 11 balazos durante la insurrección, fue apresado y torturado por los mismos sandinistas con los que luchó. Fue acusado de pequeño burgués y le expropiaron vehículos y propiedades”.

Relató que creció con el dogma de "resentida social" porque ha sido una crítica del sandinismo. “Nunca comulgué con el sandinismo porque vi que el sacrificio de mi padre y el de miles de nicaragüenses fue traicionado por estos personajes sedientos de poder. ¡Se luchó contra una dictadura (la somocista) para instaurar otra, la sandinista? No. Los nicaragüenses queríamos vivir en libertad. Compartíamos el sueño de Pedro Joaquín Chamorro, que Nicaragua volvería hacer República. Nací y crecí dentro de una dictadura. No quiero morir en una. Por eso es que luchamos. Somos seis hermanos, cinco estamos en el exilio, dos desde la década de los 80, y tres ahora (con la actual dictadura). Nosotros solo queremos vivir en paz y libertad, pero no la paz de los cementerios que ofrece este régimen sino la paz que te ofrece el vivir en democracia. Ya se ha derramado suficiente sangre de hermanos nicaragüenses. Ortega debe irse del poder, eso no está en discusión".

El régimen sandinista, tiene programado conmemorar la fecha en la Plaza La Fe, en Managua, y ha obligado a las televisoras en el país, la mayoría en manos de la familia Ortega, a transmitir el discurso de Daniel Ortega. Los nicaragüenses en el exterior realizan este viernes una jornada de oración y servicios religiosos por la libertad de Nicaragua.

FUENTE: REDACCIÓN

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