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MIAMI.- Controlar a los venezolanos a través de la hambruna es parte del mecanismo de control que la cúpula dictatorial que usurpa el poder en ese país emplea para someter al pueblo, asegura Tamara Suju, abogada, defensora de derechos humanos.

“Parte de la planificación es justamente dar lo menos para que la población se someta a ellos [los gobernantes], denunció la activista en entrevista concedida a DIARIO LAS AMÉRICAS.

A partir de la implementación gradual de la corriente del llamado socialismo del siglo XXI en Venezuela, asfixiar a la población hasta colocarla en situaciones límites de supervivencia ha constituido una estrategia de sometimiento, que con anterioridad, ha sido empleada eficazmente en países como Cuba.

“No hay comida, entonces la gente pide esa bolsa CLAP (Comité Local de abastecimiento y Producción). No hay gasolina, se pasan el día haciendo cola para que les den unos litros de combustible. No hay luz, no hay nevera, no hay cocina. Cómo un ser humano que tiene que luchar todos los días para sobrevivir puede pensar en los presos políticos, o en lo que está haciendo el régimen con el país”, apunta Suju

En Venezuela, “la mayoría de la gente está todo el día pensando qué le da de comer a sus hijos, o cómo se van del país o qué hacer para salir adelante, porque el venezolano ha hecho de su vida una cúpula donde el máximo pensamiento es su familia, sus padres, hermanos y quizás después sus vecinos.

“El régimen hace fiesta. Porque tiene sometida a la población a pedir de rodillas comida, medicina. Tiene a la gente bañándose en el río Guaire (río de aguas negras que cruza la ciudad de Caracas) porque no hay agua potable. Tiene a la gente colgándose los cubos de agua en los hombros y caminando kilómetros para poder llevarla para su casa. El venezolano que está pasando por todo esto, cómo va a pensar qué pasa con los presos políticos o qué con el país”, reflexiona la analista.

Para la experta en derechos humanos, la pandemia del coronavirus ha traído lo peor de cada uno los regímenes totalitarios que hay en la región, ya que ha sido utilizada para el control social.

En Venezuela, por ejemplo, “están ocurriendo horrores. La persecución no solo contra los que ellos desean detener, sino contra sus familiares cuando no logran capturar a su objetivo. Se han llevado a padres, madres hijos, hermanos de los perseguidos políticos con el único propósito de que la persona [que buscan] se entregue”.

Suju describe que conoce casos en los que a estos familiares los han torturado sin importarles la edad, ni la condición física, solo con la única finalidad de que la persona que están buscando se entregue.

“No olvidemos que ha habido detenidos por manifestarse. No los dejan asomarse a las calles. Van enseguida y los buscan y los meten presos y les imputan cualquier tipo de delito. Tuvimos hace dos semanas a los jóvenes en el estado Lara, donde se llevaron a una persona con síndrome de Down, a otro que estaba recién operado y otro que era paciente con epilepsia, solo porque estaban exigiendo luz y agua. Los servicios más básicos que se puedan pedir”.

La comisión complaciente

A juicio de Suju, la Comisión de las Naciones Unidas para Derechos Humanos, a quien le fue renovado su permiso para estar en Venezuela, le debe exigir al régimen visitar las cárceles que han sido denunciadas por ser centros donde se torturan a los reos y les violan sus derechos.

“La Comisión de la ONU le hacen paseos guiados a las cárceles que al régimen le conviene que ellos vayan. En Ramo Verde, el director le dice con quiénes van a hablar y ellos presentan una lista y a lo mejor de esa lista aprueban 10 personas. Por qué no han ido al SEBIN, a la cárcel llamada La Tumba, al Helicoide, a Boleíta, al DGCIM. Por qué no exigen entrar a esas cárceles, porque sabemos que es allí donde están los presos políticos y que todo el mundo debería estar exigiendo que los liberaran”.

“La comisión no está en Venezuela para avalarles la “sinvergüenza” a los criminales -reclamó Suju. Deberían exigir entrar a esos penales, y si no le permiten entonces decir que se van del país y denunciarlo. No he visto a la Comisión [de la ONU] decir nada de los familiares desaparecidos, ni de los jóvenes detenidos en Lara. Deben exigir entrar a las prisiones donde están los presos políticos, lo otro son paseos guiados”.

¿Salida democrática?

A su juicio la salida en Venezuela no será pacífica, democrática, ni electoral. “Como se sabe Venezuela está invadida por grupos irregulares y terroristas como las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), Hezbolá. Está tomada por funcionarios y agentes extranjeros, del régimen cubano y del régimen iraní, incluso hasta rusos hay en Venezuela. ¿Una salida democrática? Es que acaso Venezuela es democrática. No entiendo cuando hablan de salidas democráticas, si hay es una narco tiranía. Ni siquiera es una dictadura porque no es un Estado, esto es una estructura criminal. Son gánster que funcionan como tal”.

En opinión de la analista, es hora de pedir ayuda internacional, para que el mundo entienda que Venezuela no es solamente un proyecto de poder adentro sino que ellos van por el resto de la región. “Estos criminales tienen el dinero suficiente de financiar una guerra regional y apoderarse de las democracias de la región. Se han robado todo el dinero están sacando millones y millones de dólares cada semana de nuestros minas, de nuestras riquezas y las tienen con testaferros colocadas en bancos, en cuentas en todas partes del mundo.

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Cuándo se toca fondo

Hace pocos días Suju informó en su cuenta de Twitter acerca del fallecimiento de un sargento custodio del Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), quien habría quedado cuadripléjico luego de caer del 5to piso del edificio donde funciona unas de las prisiones para los militares detenidos por el régimen.

“Cuando recibí la denuncia de que el sargento segundo Armando Monsalve había muerto por las torturas comencé a investigar. A buscar a la madre, a un familiar que le doliera su muerte y nadie hablaba. Él era un custodio que no se había prestado para torturar. Lo habían mandado a torturar a sus compañeros que habían estado involucrados en una supuesta fuga. Y él se había negado. (…) Unos meses después me informaron que estaba vivo en el Hospital Militar y que había quedado cuadripléjico. Luego logré conversar con él y tenía muchísimo miedo que supieran que estaba vivo. No se me olvidan los lamentos cuando decía: “yo no quiero que nadie sepa que estoy vivo porque pueden venir por mí y rematarme. Tenía miedo”.

El sargento –recordó Suju- le contó que lo habían torturado, que lo habían drogado y los habían lanzado del edificio. “El murió el domingo, a pesar de que había mejorado. Incluso lo habían sentado en una silla por primera vez después del accidente. Por lo que pedí una autopsia hecha por médicos independientes. No se justifica que esta persona que estaba mejorando que incluso hace tres semanas estaba sentado en una silla de ruedas, haya muerto de repente. Es una caso al que le haré seguimiento”.

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