martes 14  de  julio 2026
CUBA

Remolcador 13 de Marzo, un crimen que aún clama justicia

Cuentan testigos que el Remolcador 13 de Marzo fue perseguido y golpeado por potentes chorros de agua que no pararon hasta ser hundido

Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI. - Han transcurrido 32 años y los cubanos, apresados aún en la pesadilla de una interminable dictadura, continúan esperando por un órgano internacional que asuma el proceso investigativo que conllevó al hundimiento del Remolcador 13 de Marzo y la muerte de 41 seres humanos, entre las edades de cinco meses y 52 años, el 13 de julio de 1994.

Cuba vivía entonces el llamado “período especial” tras perder los apoyos económicos del desaparecido bloque soviético. La alimentación era precaria y la desnutrición alcanzó cifras nunca vistas. La desesperanza se propagó y los deseos de emigrar aumentaron, mientras la represión política continuaba y huir del país, como si se escapara de un campo de concentración, era la única solución ante tanta desesperación.

Salir de la Isla era difícil y el Gobierno cubano ordenó redoblar la vigilancia, pero el deseo puedo más que el miedo y un grupo de 72 cubanos abordaron una embarcación en el puerto de La Habana, guiados por el jefe de operaciones de la terminal portuaria, para huir del país.

Cuentan testigos que la comandancia del puerto dispuso de embarcaciones reforzadas por militares para perseguir y abordar el remolcador 13 de Marzo. Que los potentes chorros de agua no pararon hasta que lograron hundirlo.

Hoy recordamos a los muertos de aquel horrendo asalto y las palabras del escritor e investigador Jorge A. García Más (1945-2024), quien fue portador del dolor de haber perdido 14 familiares e impulsor incansable de dar a conocer lo que sucedió.

- ¿Qué sabe del suceso que el Gobierno cubano califica como “accidente” y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos define de “premeditado e intencional”?

La intencionalidad del crimen cometido queda al desnudo cuando las autoridades cubanas prefieren dar un escarmiento y hundir la embarcación, en vez de abortar la salida y apresar a los que huían.

- ¿Fue el remolcador tomado a la fuerza por quienes pretendían huir, como aseguran las autoridades cubanas?

Esa noche mi cuñado Ramel cubría su turno normal de trabajo. La embarcación estaba asignada a él como jefe de Operaciones en el Puerto de La Habana. No se ejerció fuerza, no lastimaron a nadie. Simplemente él, en unión de su tripulación y familiares, decidió desviar la embarcación y poner proa rumbo norte para ganar tierras de libertad, pero encontraron la muerte.

-Como investigador de este suceso, tiene cierta información sobre la maniobra y la autorización que conllevó al hundimiento.

Durante una reunión de militantes del Partido Comunista en La Habana, el general de división Senén Casas Regueiro manifestó que él ordenó el hundimiento del remolcador, tras obtener la aprobación del más alto mando militar, de Fidel y Raúl Castro, para dar un escarmiento. Así lo expresó con júbilo ante sus acólitos. Allí, entre los asistentes, estaba Martha Jiménez, mi amiga y esposa del líder revolucionario Fructuoso Rodríguez, quien me dio la información y me advirtió guardar el secreto, al menos mientras viviera. Marta falleció y puedo hacer pública la información.

-Murieron ahogados 41 cubanos, entre ellos 14 familiares suyos, incluyendo a su nieto de 10 años. ¿Cómo percibe la pérdida de esos seres queridos?

La naturaleza criminal del hecho no tiene paralelos en la historia de Cuba. Duele lo mismo para aquél que perdió un familiar como para mí que perdí 14.Y puedo decir que morir ahogado es un modo de morir; pero morir ahogado luego de recibir el castigo de los chorros de agua, de los bandazos, es un modo de morir bajo la tortura y la crueldad. Esta pérdida tendrá vigencia en mi mente y en mi corazón mientras viva. Todavía conservo las imágenes del último adiós cuando nos despedimos.

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