Justo Blanco, de 26 años de edad, esperaban ser atendido en un hospital montado por personal sanitario de El Salvador en Catia La Mar. Y presentaba tos y dificultad para respirar, lo que atribuye al frío de la noche y al polvo de los escombros que inhaló mientras buscaba a sus padres, quienes fallecieron.
"Los conseguí el miércoles, ya los cremé, yo mismo los busqué con la ayuda de otros familiares", cuenta al periodista de una agencia de noticias.
Las otras víctimas de los sismos
Blanco es una de las personas afectadas por las largas horas removiendo escombros tras el doble terremoto del 24 de junio en el que se cuantificaron 4,561 muertos, según el más reciente balance oficial.
Desde el pasado viernes, el hospital de campaña de El Salvador se encuentra en la localidad de Playa Grande, en Catia La Mar, donde funciona durante las 24 horas, con áreas de triaje, consulta, estabilización y psicología, así como veterinaria.
El director médico del hospital, Roberto Gavidia, explicó que desde entonces han atendido a más de medio millar de personas, varias con "catarros, infecciones respiratorias, laceraciones, hongos o algunos tipos de trauma" que sufrieron mientras buscaban entre los escombros cuerpos de sus familiares o pertenencias.
El médico relató que el domingo pasado recibieron lesionados que, por "la ansiedad de buscar a su gente, no tuvieron el cuidado necesario y les cayeron algunos escombros".
Otro rosto del rescate
El dramático escenario es una nueva fase del rescate, tras las labores de búsqueda de supervivientes que no han contado con suficiente personal ni maquinarias del Estado, luego de que equipos de socorro del exterior se devolvieron a sus países tras prestar ayuda en la emergencia.
Además, miles de heridos que dejaron los sismos de magnitud 7.2 y 7.5, se enfrentan a las deficiencias en el sistema público de salud del país.
A raíz de los devastadores sismos, cientos de profesionales procedentes de Estados Unidos, España, Alemania, Lituania, Reino Unido, Brasil, Colombia, República Dominicana, El Salvador, India, Catar, Japón y Barbados llegaron a Venezuela para brindar asistencia sanitaria.
En el sector Caraballeda, en La Guaira, funcionan otros hospitales de campaña extranjeros, entre ellos, el de Reino Unido, que ha atendido a una media de entre 50 y 100 pacientes al día desde que comenzaron el miércoles pasado, dijo la coordinadora médica del equipo, la canaria Hydra González Gutiérrez.
Aquí hay una treintena de personas y especialidades como medicina interna, estabilización, traumatología, maternidad, pediatría, ginecobstetricia y fisioterapia, y también han recibido a "muchos pacientes" con "dolores musculares, cortes o pequeños traumas" que sufrieron durante la búsqueda en escombros, señala.
Desde Asia
También en Caraballeda funciona, desde la semana pasada, un hospital japonés, donde dos tercios de los pacientes han acudido "por alguna causa del terremoto", aseguró el subdirector médico, Tomoki Nakamori, dijo la agencia.
El hospital trabaja seis horas al día con 40 japoneses, entre ellos médicos en áreas como traumatología, anestesiología, pediatría e infecciones, y cuenta con equipos para exámenes de sangre y orina y para rayos X y ultrasonido.
La delegación ha recibido también a venezolanos que, cuando "estaban buscando personas o algunos objetos, se cayeron y lastimaron" en lugares como la espalda y hombros, según el médico, apoyado por la intérprete Sachiko Komiyama.
"En Japón hemos sufrido muchos terremotos, entonces nosotros creemos que podemos entender lo que sienten los venezolanos", añadió tras afirmar que ve "muy doloroso" lo que ha vivido Venezuela.
Una persona aguarda en medio de los escombros de edificios colapsados tras los terremotos que asolaron a Venezuela la semana pasada que hacían parte del programa social Misión Vivienda del presidente fallecido Hugo Chávez, este martes en La Guaira (Venezuela).
EFE/ Miguel Gutiérrez
Atención a la salud mental
González Gutiérrez asegura que han visto una necesidad de abrir un espacio de apoyo psicosocial, por lo que esperan colaborar con una organización local para la atención en salud mental.
“Lo que ha vivido Venezuela es una desgracia, es terrorífico, es terrible y no tiene paragón. Es durísimo", agregó.
La devastación que los sismos dejaron en las zonas de Caraballeda y Catia La Mar, particularmente, ha impactado muy fuertemente a antiguos residentes guaireños “de toda la vida” que deben trasladarse allí para rescatar algunas pertenencias de sus viviendas fracturadas, no habilitables, para evitar ser saqueadas.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió en junio que la salud mental "es también una prioridad urgente" y señaló que, si bien el aumento inicial de casos de trauma ha comenzado a estabilizarse, la respuesta sanitaria "está entrando en una nueva fase centrada en la estabilización, la continuidad de la atención y la recuperación temprana".
Indicó que se necesitan 23.9 millones de dólares para mantener la respuesta de salud en el país.
FUENTE: Con información de EFE