Sus opiniones preliminares compartidas con DIARIO LAS AMÉRICAS son terminantes:
La devastación, en siete días desde el 24 de junio pasado, ha puesto de relieve la deficiencia institucional, la carencia de planes técnicos de atención, el talante autoritario y el despilfarro de recursos
durante décadas del régimen ante la emergencia humanitaria de la población de un país menguado que buscaba salir de la crisis y que no ve salida con la catástrofe.
Calculan que la recuperación durará varios años.
“Si algo tienen los desastres es que develan las realidades de los países afectados. Y hablamos de un estado, de un gobierno y su entorno nacional, que es el principal responsable dentro del mecanismo de la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil y Administración de Desastres”, asegura Rangel.
Información oficial, escasa y confusa
Un detalle, entre otros, es la escasa y confusa información oficial que apunta a la debilidad institucional.
Rangel explica que existen dos ejes “importantísimos” de una gestión de crisis y de emergencias: tener un ente que lidere la protección y otro una política concebida previamente para el manejo y la gestión de la información. Nada de esto está ocurriendo a la luz de los hechos, advierte.
“La información interna de los organismos es fundamental porque su ausencia genera caos”, dice acerca de la activación de planes, comunicarle al país lo que está pasando, cómo deben comportarse y distribuirse las tareas los funcionarios, cómo pueden apoyar a los afectados e incluso dar un parte diario a la comunidad internacional, entre otras actividades.
Por su parte, Rivero sostiene que al no haber un sistema de información de registro y de
una sala situacional que funcione en forma permanente a una hora determinada para entregar información, no se crea confianza y seguridad en las personas, en los familiares, y en la colectividad.
Además, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y ajeno al poder Ejecutivo, no tendría que estar suministrando cifras en un balance oficial de la tragedia, debido a que eso le correspondería al director de Protección Civil, almirante Juan Carlos Oti Paituvi, quien es además viceministro para la Gestión de Riesgo.
“Ese militar ni siquiera aparece en las conferencias de prensa, un hecho grave desde el punto de vista institucional, pero tampoco tiene la formación para eso”, agrega en referencia a la trayectoria en áreas de guardacostas y de defensa marítima e insular.
“En crisis, la ausencia de información trae caos, pero además no hay una estrategia, un plan de comando único que haya sido concedido, sino que Rodríguez dice las cosas para que le vean la cara”, señala.
“Esto lo ha visto Venezuela. Yo no lo estoy inventando”, subraya.
A esto se suman el reporte de inconsistencias en las cifras suministradas.
“El sábado 27 de junio, Jorge Rodríguez reportó 1.430 fallecidos, y 24 horas después informa de 1.450, solo 20 fallecidos reportados en un día", indicó la ONG Provea a través de su cuenta de la red social X.
El domingo siguiente el jefe del Parlamento de mayoría chavista informó que 2,124 rescatistas se habían unido al apoyo internacional, una cifra que no coincide con la ofrecida el día anterior por la gobernante encargada Delcy Rodríguez, su hermana, que habla de “más de 2.741 personas de búsqueda y rescate”, es decir, 617 más, según una nota del Parlamento nacional.
Este martes, Rodríguez en su balance insinuó que podían llegar a 10,000 los fallecidos.
Miembros del equipo de búsqueda y rescate USAR de Chile permanecen sobre los escombros de edificios dañados en Catia La Mar, La Guaira, Venezuela, el 26 de junio de 2026, tras los devastadores terremotos.
FEDERICO PARRA / AFP
Sin capacidad para desastres
Rangel, quien dirigió como director nacional de Defensa Civil (ahora Protección Civil) el deslave de Vargas (1999) y las operaciones en el incendio de Tacoa - ambos sucesos trágicos en La Guaira- sostiene que la debilidad institucional también se expresa en la mínima asignación del presupuesto nacional a áreas clave como la seguridad.
“El gobierno decidió que su mayor amenaza eran las protestas públicas, las manifestaciones y afines, y solo destinó entre el 8 y 10% a la a otros organismos como Protección Civil, Bomberos y afines; ya te puedes imaginar las carencias para el entrenamiento, equipamiento y adquisición de tecnología de punta en este momento”, enfatizó.
El organismo clave en las labores de protección de la población también está afectado por la emigración forzada de personal por razones económicas, lo que ya mermado su capacidad de respuesta, se ha puesto en evidencia en este momento.
La entrega de altos cargos a personas que carecen de conocimiento, experticia y entrenamiento es otro de los factores que inciden en la falta de respuesta que equipos de rescate internacionales procuran completar, a pesar de los obstáculos del mismo régimen venezolano para apoyar ante la emergencia humanitaria-
“Esto está ocurriendo también en niveles medios que se han desprofesionalizado”, apunta Rangel. Los organismos han dejado de preparar y prepararse con planes de actuación para situaciones de desastre”.
“Un plan no se hace en el momento del desastre, eso es previo, se tiene que contar con una planificación, con equipo de personal preparado, con planes de actuación, pero todo eso se descuidó”.
La Guaira, del deslave a esta tragedia
La Guaira, a 31 minutos de la capital y asiento de los terminales aéreo y marítimo más importantes del país para la movilización de pasajeros y carga comercial, fue arrasada en gran parte por la fuerza de los terremotos y sus edificios, buena parte de ellos de construcción reciente, quedaron colapsados. Otros están inhabitables.
La cantidad de muertos allí no ha sido discriminada oficialmente por el régimen que informó de 1,719 hasta el 29 de junio con base a los cuerpos recuperados, pero pueden ser muchas más, según las organizaciones internacionales que prestan ayuda humanitaria en el lugar.
Hace casi 27 años, el estado fue centro de un mortífero deslave de lo cual se desconoce aún el número de fallecidos, aunque se calcula hasta 50.000, la mayoría desaparecidos. Hubo más de 120.000 evacuados principalmente por la Fuerza Armada nacional.
Rangel se abstiene de comparar los desastres naturales, pero sí afirma que la actuación de organismos del Estado no fue igual a la actual.
“En el evento de Vargas existieron planes, activamos la frontera aérea en el momento cero, yo era el máximo responsable y con el ministro de la Defensa (Raúl Salazar) decidimos activar nuestras acciones y teníamos información diaria de lo que estaba ocurriendo allí sin esconder absolutamente nada”, recuerda.
Según dice, evacuaron a los afectados, cosa que los organismos del régimen no están haciéndose ahora. En las zonas devastadas de Caraballeda y el Caribe permanecen atrapadas personas en sus casas intactas, sin servicios públicos y sin poder salir.
“Nosotros solamente por barcos de transporte de la Armada sacamos unas 92,000 personas, otros en 42 helicópteros, en carro o en motos utilizando voluntarios y le poníamos un bomberos atrás para abrirles paso”, detalla.
A diferencia de entonces, en el caso de los sismos queda en evidencia la ausencia de un plan de la Fuerza Armada nacional.
“Hay una gran diferencia entre 1999 y 2026”, acota Rangel, y añade que el régimen chavista descartó los planes de
reconstrucción elaborados por la sociedad civil y el apoyo de EEUU “para tirar una carretera, mejorar hoteles y construir la Misión Vivienda, y entonces se construyeron nuevos riesgos”.
Esta captura de pantalla, tomada de un video distribuido el 2 de julio de 2026 por Bomberos de Chile, muestra a los rescatistas comunicándose con Hernán Gil, un guardia de seguridad de 43 años atrapado entre los escombros en Catia La Mar tras los dos terremotos que azotaron Venezuela el 24 de junio de 2026.
AFP
Sin prevención no hay vida
El impacto de los sismos se pudo prevenir, afirma el general retirado Antonio Rivero, exdirector nacional de Protección Civil y Administración de Desastres (2003 y 2008)
“La prevención ha sido totalmente nula, ausente, y muestra de ello es que la construcción de nuevas edificaciones privadas y las de la Misión Vivienda no fueron programadas ni llevadas a cabo bajo normas sísmicas que tiene Venezuela, ni supervisadas”.
“Y de allí el impacto en tantas infraestructuras que se desplomaron y en los servicios básicos”, agrega el experto, quien fue directivo de la Corporación Vargas, ente de Protección Civil y condujo obras de construcción en aludes torrenciales con asesoría japonesa que tiene una altísima experiencia en esa materia, según dice.
Sin embargo, para las construcciones sobre sedimentaciones o sobre terreno con sedimentos producto del deslave, tenía que establecerse un sistema de construcción mucho más profundo y eso no se realizó.
Menciona luego del deslave se generó un decreto con base en la Constitución que consagra el derecho de toda persona a la protección del Estado ante cualquier situación que implique amenaza, pero no se tomaron en cuenta las normas sísmicas que comprometían a varios organismos del Estado.
Rivero agrega que “la atención de este desastre debía estar bajo la coordinación de una sola autoridad nacional de la mano con las locales”. La respuesta también es organización”, remarca.
Asegura que la operatividad de los organismos ha sido reducida “a menos de 10 puntos de presto operacional y se hace necesario aumentarla y darle prioridad”, no obstante expresa el clamor de salvar vidas pues quedan aún hasta 10 días por delante para trabajar con ahínco en las estructuras colapsadas y la atención de los heridos y damnificados, además de la evacuación.
El trabajo seguiría a manos de los voluntarios que junto con los equipos de salvamento internacionales y algunos funcionarios del Estado aún consiguen rescatar a personas vivas debajo de los escombros.
Los militares, que exhiben fusiones y son denunciados por incautar indebidamente ayuda humanitaria destinada a los centros de acopio, no tienen equipamiento, según Rivero.
“Ya no tienen equipamiento especializado para asistir como se hizo durante el deslave, para atender a las labores de rescate. Se requieren cámaras para localizar personas a través de la infraestructura colapsada, detectores de sonido y hasta detectores de quejidos, y perros de auxilio, Esto es lo que garantiza también la seguridad del rescatista y de las personas que están atrapadas. Entonces, esto no cuenta en la Fuerza Armada”.
Tragedia en cifras (hasta el 30 de junio)
Información oficial
*1.943 fallecidos
*10.561 heridos
*15.866 personas damnificadas
*33 rescatados con vida
* 189 edificios con colapso total
*774 edificios con colapso parcial
*12.721 personas sin hogar
* No hay cifra oficial de desaparecidos
Información internacional
*40 equipos internacionales de rescate de 27 países
*160 perros de equipos socorristas
*59,000 edificios afectados, según la ONU
*6.700 millones de dólares, un 6% del PIB daños, según la ONU
*58.870 edificios dañados o destruidos, según la NASA
*300 millones de dólares de ayuda humanitaria de EEUU
*5 millones de euros de ayuda humanitaria de la Unión Europea
*2.624 rescatistas en el país con 137 perros, 49 vehículos de apoyo