MIAMI.– Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien aseguró que “Cuba está viniendo de nuestro lado” durante la inauguración de la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt, han reavivado el debate entre analistas de la política estadounidense hacia Cuba.
Para el analista político Frank Rodríguez, la frase debe entenderse dentro del contexto histórico en el que fue pronunciada y como parte de una visión estratégica que, a su juicio, ha acompañado durante décadas la estrategia de Washington respecto a Cuba.
Rodríguez recordó que Trump evocaba la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898 y repasaba los territorios que Estados Unidos obtuvo tras el conflicto con España, entre ellos Guam, las Islas Marianas, Filipinas y Puerto Rico. Fue entonces cuando el mandatario afirmó: “Hablando de Cuba, después de muchas, muchas décadas, está viniendo de nuestro lado”.
“Interpreto que Estados Unidos pretende anexarse a Cuba, el único territorio mencionado por Trump que quedó fuera de esa lista histórica. No considero que se trate de un cambio de postura, porque anteriormente ya había dicho que podía hacer lo que quisiera con Cuba, incluso tomarla”, afirmó.
Rodríguez considera que el comentario constituye un mensaje dirigido al régimen cubano y lo relaciona con el Destino Manifiesto, corriente de pensamiento que promovió la expansión territorial de Estados Unidos y que, a su juicio, continúa influyendo en la forma en que algunos sectores políticos conciben el papel de Cuba dentro de la región.
A juicio de Rodríguez, ese mensaje también proyecta el rumbo que podría mantener Washington en su relación con La Habana.
“El impacto de este comentario en Cuba es que, aunque el régimen intente introducir cambios en el sistema económico, prevalecerá una visión estratégica de Estados Unidos según la cual el actual modelo político cubano resulta incompatible con los intereses de Washington”, señaló.
Rodríguez aclaró, no obstante, que ese análisis corresponde a su lectura de las palabras de Trump y no a su posición personal sobre el futuro de la isla.
“No comparto que Cuba sea norteamericana. Lo que deseo es una Cuba libre, independiente y soberana”, concluyó.
Las declaraciones de Trump se producen en un momento en que su administración ha reforzado la presión sobre el régimen cubano mediante nuevas sanciones, restricciones y un discurso cada vez más firme hacia La Habana. Para Rodríguez, ese contexto permite interpretar la referencia a Cuba no como una frase aislada, sino como parte de una visión histórica y geopolítica que continúa influyendo en la política de Estados Unidos hacia la isla.