“Delcy Rodríguez, que está en el poder por endoso de la fuerza de EEUU, apuesta a que el tiempo haga su trabajo para conseguir legitimidad mínima y a buscar aminorar las simpatías de Machado. Y también hay que esperar lo que ocurrirá en la relación después de las elecciones de medio término este 3 de noviembre”, añade.
Según Fernández, no hay lugar a dudas de que el proceso de transición hacia la democracia forma parte de un acuerdo bipartidista entre republicanos y demócratas. Esto, independientemente de los resultados que obtenga Trump en la Cámara Alta y en el Senado y que tendrán gran impacto en su administración.
“Ese acuerdo es la mayor garantía de que entremos efectivamente en un proceso de transición, pero es necesario tener más elementos para ver qué va pasando en el corto plazo”, asegura.
Fechas de EEUU para Venezuela
El 27 de octubre, el Departamento de Estado en un comunicado sugirió los pasos en busca de abrir el cauce hacia las elecciones para un cambio político a partir de 2027 en el país.
Sin dar fechas exactas, indicó tres plazos para dar piso al proceso electoral.
En primer lugar, señaló que espera la renovación del Poder Judicial antes de culminar este 2026 y conseguir “a mediados de diciembre” un nuevo Tribunal Supremo y, poco después, un Consejo Nacional Electoral “no politizado”, clave para fijar la fecha de las elecciones.
“Si no tenemos un nuevo TSJ y un nuevo CNE, no podemos tener una elección creíble. (…) No puedes tener elecciones libres que sean aceptadas por todas las partes en un país mientras esa infraestructura siga en su lugar, entonces necesita ser desmantelada y reemplazada por algo nuevo”, afirmó en el texto.
Luego de concretarse estos pasos, “Delcy tendrá que declarar una vacancia en la presidencia”, para activar el plazo de seis meses que fija la Constitución para celebrar los comicios, lo que estaría previsto en julio de 2027.
El comunicado del Departamento de Estado que ha sido borrado de su cuenta en X, según se pudo constatar este 2 de noviembre, generó la reacción de Rodríguez en un mensaje con cierto tono airado que trató de disimular en abierta campaña electoral.
“Las decisiones sobre la transformación se toman aquí, se firman aquí y se anuncian aquí primero ante ustedes”, dijo.
“El horizonte político de Venezuela no se mide con una fecha en el calendario sino desde una secuencia de objetivos que debemos alcanzar, un marco de convivencia en paz”, afirmó en respuesta a la posición de Rubio
En una conferencia de prensa posterior, el jefe de la diplomacia estadounidense dijo confiar en que Rodríguez continuará con lo planificado en el proceso.
“La cuestión de confianza no está basada en la retórica, está basada en acciones, que es lo que nos importa. Si al final del día tenemos un nuevo TSJ, un nuevo CNE, una nueva elección, un nuevo sistema de gobierno, eso es lo que queremos”, puntualizó.
Transición en medio del Juego político
Fernández analiza en qué punto se encuentra la relación política entre EEUU y Venezuela, un aspecto que sigue de cerca. Y también si Rodríguez junto con su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, de mayoría chavista y en manos de la cual están los nuevos nombramientos en los poderes judicial y electoral, cumplirán los pasos propuestos.
El jefe del parlamento encabeza la representación del chavismo que adelanta con Dinorah Figuera, por un sector de la oposición, desde el 6 de agosto pasado, las conversaciones que buscan las condiciones para los comicios, pero el tema aún no ha avanzado.
La experta considera “indudable” que el Departamento de Estado “lleva desde el principio las riendas de este proceso ahora con más claridad” y el escenario final de elecciones libres y justas en Venezuela.
“Lo que ha hecho la vuelta a la patria de María Corina Machado ha sido meterle presión y acelerar ese proceso que nunca antes había tenido fecha”.
Y advierte que a partir de allí ha empezado a desarrollarse un cronograma electoral y también un juego político.
El regreso de la líder de la oposición y Nobel de la Paz 2025 “no quiere decir que se hayan enturbiado las relaciones entre el Departamento de Estado y Delcy Rodríguez. Yo creo que esas relaciones siguen siendo cordiales, pero ella, sin duda alguna, siente también esa presión”.
“El juego consiste en un Rodrigato colaborando muy abiertamente con EEUU, sin interrumpir su lógica, apostando además a que las ventajas económicas, que las inversiones petroleras y eléctricas, comiencen a generar una dinámica que se sienta en la sociedad venezolana”, señala.
Y también “apostar a que todos esos beneficios sumen la cuestionada legitimidad de gestión, que no es de origen, de Delcy Rodríguez”
A esto agrega que esa legitimidad de una gestión, “que ha sido garrafalmente mala”, obedece a la “fuerza bruta que aporta la ecuación de EEUU” y es junto al tiempo la apuesta de Delcy Rodríguez y quizá también la del gobierno de Donald Trump.
En el tablero también se jugaría que “amaine el efecto Machado “en el escenario político venezolano, según precisa, en medio de restricciones políticas que aún persisten y que el presidente estadounidense exigió a Caracas levantar.
En días pasados, Washington, en un hábil manejo de la crisis política venezolana, exhortó a dar garantías “sin exclusas ni pretextos” a favor de la opositora, y también a esta última pidió no promover grandes concentraciones contra el chavismo y respaldar los esfuerzos de “reconciliación nacional”, según publicó un diario estadounidense.
La apuesta de Delcy Rodríguez
Fernández enfoca su análisis en la apuesta de Rodríguez, quien luego de su mensaje de gestión de Estado, ha acelerado las contrataciones con empresas internacionales para la recuperación del sistema eléctrico y resolver los apagones que son la principal causa de protestas ciudadanas en casi todo el territorio venezolano.
La jefa encargada insiste en su búsqueda de ganar tiempo y permanecer en el poder.
“La apuesta de Delcy Rodríguez es que con el paso del tiempo las mejoras impliquen que pueda tener una mínima legitimidad de gestión y que eso haga que sus números sean mejores, y que sea mayor su papel en unas elecciones”.
“¿Eso pasará? No lo sabemos. Pero esa, sin duda, es la apuesta de los hermanos Rodríguez”, afirma la experta, aunque indica que dispone de “menos holgura”. “La posibilidad real de las elecciones en 2027 hace que el colchón de tiempo que necesita Delcy para mejorar los números (de aceptación) sea mucho menor”.
Y en paralelo también apuesta a que la popularidad sostenida de Machado desde 2023 —cuando fue electa candidata a la presidencia, en las primarias de la oposición— comience a mermar.
“María Corina está en Venezuela en un momento donde no hay todavía un cronograma electoral, por eso difícilmente puede hacer campaña. Puede estar movilizándose, pero ello tiene un límite que está fijado precisamente por unas fechas que no existen”.
Limitaciones a Machado
Fernández indica la complicación que existe en mantener la movilización en forma permanente o no sin que vaya mermando, debido a que la gente, a la postre, exigirá soluciones a sus problemas, que Machado, por las limitaciones, no será capaz de ofrecer.
“Nadie es capaz de prometer un proyecto de desarrollo en el estado Vargas (La Guaira), arrasado por los destructores sismos del 24 de junio pasado, si no se está en funciones de poder o cómo lo va a hacer”, sostiene al hacer una referencia rápida a la visita que hizo Machado a los afectados en días pasados.
“La apuesta de Rodríguez es esperar que el tiempo haga su trabajo y mermen las simpatías, los enormes afectos populares que tiene María Corina Machado y que hemos visto que son súper sólidos, con un alto porcentaje en las últimas mediciones, a pesar de que estuvo casi un año fuera del país”.
Según la más reciente encuesta de la consultora Mercanálisis, la líder de la oposición se mantiene con la mayor intención de voto (seis de cada 10 electores) en un escenario de elecciones, concentrando las preferencias políticas.
En contraste, Rodríguez obtuvo 95 % de rechazo a su gestión, con una percepción negativa que reflejan incluso otras encuestas.
La apuesta de Delcy es que el tiempo revierta en lo posible ese resultado con miras hacia otro cuadro electoral.
Machado, por su parte, ha descartado que su liderazgo promueva la violencia sino la lucha pacífica, a pesar de la represión y los ataques directos. "La transición democrática es irreversible", afirmó, en días pasados.
Cumplir o no cumplir
La confianza manifestada por Rubio en que los Rodríguez cumplirán su palabra es por ahora una expectativa sin hechos concretos clave.
En este contexto, el jefe del Departamento de Estado se reunió por primera vez con el nuevo canciller venezolano Oliver Blanco, en Washington, en un primer encuentro diplomático bilateral, pero no trascendieron detalles de los temas tratados.
El actual Tribunal Supremo ni la Contraloría General han levantado la inhabilitación política que pesa sobre Machado desde 2023 y que le impide ocupar cargos públicos.
Y sobre un posible archivo de la causa judicial que le fue abierta por la fiscalía de Maduro por traición a la patria y terrorismo como mecanismo de persecución, tampoco hay información que permita deducir que Machado tiene garantías de ejercer sus derechos políticos en una campaña. Aunque eso puede estar considerándose, según fuentes consultadas.
¿Qué decisión podría adoptar Washington en su relación con Caracas si los Rodríguez no acogen el plan propuesto por Rubio? Es una posibilidad que tiene dos escenarios, según Fernández.
“Uno es que por el lado de EEUU hay un acuerdo bipartidista a largo plazo sobre Venezuela que no creo que tenga un cambio sustancial, aun si resulta que los demócratas controlen la Cámara Baja o la Cámara Alta, o incluso si llegaran al poder de nuevo. Ese acuerdo supera a la administración Trump”.
En este contexto, sostiene que los Rodríguez consideran, en cierta forma, el proceso de transición “como su propio cinturón de seguridad”. “Hay cosas que no se han hecho irreversibles, como todo el desmantelamiento del aparato represivo que ha sido bastante tenue”.
El otro escenario es el resultado de las elecciones intermedias en EEUU.
“Qué tan profunda será la derrota del trompismo que se avizora, es una certeza en medio de la incertidumbre. Y entonces eso quizás podría cambiar algunas cosas, pero hay que tener más elementos para ver qué va pasando en el corto plazo”, advierte Fernández.
FUENTE: Entrevista a Carmen Elena Fernández, analista política y especialsita en campañas electorales