Los griegos llamaban al aura psicosoma, y esto significa el alma del cuerpo.

El aura es el campo electromagnético que rodea a todos los seres vivos, y es afectada por el estado físico, mental y emocional de cada individuo. Ella refleja las situaciones que experimentamos, es un halo de luz de colores que fluye del cuerpo. Es un campo de energía y tiene hasta un metro de diámetro y muestra lo que en realidad somos y lo que estamos viviendo. Esto se debe a que está directamente influenciada por lo que pensamos y sentimos.

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El aura se representa a menudo en pinturas de naturaleza religiosa. Esto expresa que su existencia se conoce desde antaño.

Si tenemos un estado elevado de conciencia, estamos relajados y serenos, el aura indudablemente estará clara, si en cambio vivimos situaciones difíciles, el aura estará más oscura porque se desequilibra. Al estar formada de energía electromagnética como un imán, tiene magnetismo. Según la carga de energía que irradie, es el tipo de energía que atraemos.

Es fácil ver el aura si la persona que contempla está en un estado expandido de conciencia, en una fase alfa de funcionamiento cerebral o en un estado de gran serenidad. Verá distintos patrones de energías y colores por encima del cuerpo físico de las personas que observe, sobre todo alrededor de la cabeza. Las personas clarividentes ven el aura completa, que presenta el aspecto de un huevo que circunda a la persona, e incluso el color y matices de las energías que bordean los órganos internos del cuerpo, también pueden ver memorias y eventos pasados que continúan teniendo un impacto en el presente del individuo.

¿Significado de los colores en el aura?

Los colores primordiales que puede presentar el aura son:

Azul: es propio de personas honradas, positivas, joviales, calmadas, y con gran seguridad en sí mismas, suelen ser muy espirituales y generalmente cuentan con buena salud. No obstante, las auras de azules apagados pueden relacionarse con estados de depresión o malhumor.

Violeta: es la espiritualidad y el amor incondicional en su máxima expresión. Se trata de seres prácticos, que saben lo que desean lograr en su vida.

Rosa: la tonalidad que tienen los amantes del arte y lo místico; las personas humanitarias que han alcanzado el equilibrio entre lo material y espiritual. Si se trata de un rosa oscuro, el individuo puede tender a ser inmaduro.

Rojo: caracteriza a seres pasionales y afectuosos, con espíritu de liderazgo y ganas de vivir. Se relaciona con personas fuertes, de ego elevado, que desean alcanzar el éxito en el mundo material. Generalmente son impulsivos y egoístas.

Amarillo: aquellos que tienen este tono predominante en su aura suelen ser creativos, optimistas, de gran sentido del humor y rapidez mental.

Bronce: tienen un corazón muy puro y siempre van por la vida con las mejores intenciones. Su inocencia es casi una inocencia infantil y eso a veces les puede traer algún problema ante personas no tan puras como ellos.

Naranja: emana de individuos considerados cordiales, solidarios y con muchos deseos de vivir. Si el naranja es apagado, es posible que el individuo sea materialista y egoísta.

Verde: es el color de la simpatía, la confianza, y la tranquilidad. Está directamente relacionado con dotes para la sanación. Sin embargo, el verde oscuro es sinónimo de celos e inseguridad.

Blanco: estas personas suelen amar la verdad, la paz, y la espiritualidad. Generalmente, son idealistas.

Índigo: es una persona cariñosa y muy comprensiva, son personas muy intuitivas y también muy lógicas. Como contrapartida el individuo con color índigo puede llegar a convertirse en el perfecto manipulador.

Dorado: el individuo con color dorado siempre aspira a las metas más elevadas. Es incapaz de ir por la vida sin un objetivo que muchos considerarían imposible. Como contrapartida el individuo con color dorado puede llegar a exigirse mucho así mismo.

Plateado: tienen el don de la creatividad y su poder mental es muy fuerte, pero le falta saber canalizarlo correctamente, es el más idealista de todos. No es una persona muy activa y eso le puede traer problemas incluso de salud.

Colores oscuros: negro, gris y marrón son tonos que reflejan desequilibrios emocionales o dolencias físicas. Personas con estas características suelen estar llenas de ansiedad y angustia, lo cual se traduce en comportamientos superficiales y agobiante. Una persona con malas intenciones, con mal karma, cargará sobre si un aura de colores oscuros, personas con la maldad arraigada a su corazón por algún motivo como la venganza.

Todos los objetos físicos tienen aura, pero como el nivel de conciencia en el resto de las formas de existencia es menos complejo que en el ser humano, solo se observa una capa relativamente fina, la cual puede variar si el espécimen está enfermo o si el objeto está roto. Los animales tienen una capa de aura muy fina y descolorida, cuanto más salvaje la criatura menos perceptible su aura. Esto se debe a que su conciencia y raciocinio es menos complejo.

Los gatos por lo general tienen un aura roja y gris, el perro en cambio azul y marrón. El caballo tiene un aura naranja o rosa. Y en las aves la variedad es mayor quizás porque se desplazan más y atraen de distintas criaturas y entornos. Sobresaliendo entre ellas el cisne quien en su aura irradia todos los colores del arcoíris.

El aura de una persona no es inmutable. Cambia con el tiempo, con nuestra evolución espiritual, y con el medio ambiente.

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